La reunión de los brujos

Daniel Amiano
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6 de diciembre de 1996  

Si para algo sirvió la muestra Rock Nacional, 30 Años, fue para unir a las generaciones que protagonizaron las distintas etapas del rock hasta estos días, donde el padre le podía contar al hijo "yo estuve acá" y el hijo comentarle "a mí me representan estos chicos".

La penúltima noche de la exposición consiguió concretar el sueño de sus organizadores: se colmó el Centro Municipal de exposiciones.

Gente de todas las edades se sentó en la alfombra para ser partícipes de un regreso que no se preveía: el de Aquelarre. "Esto es lo que quería de la muestra", explicaba Pipo Lernoud, uno de sus responsables, feliz por estar mezclado entre tantos corazones.

Y Aquelarre salió a escena.

Salvo Rodolfo García, con su larga melena entrecana, Emilio Del Guercio, Héctor Starc y Hugo González Neira exponen en sus cabezas la caída del tiempo. Podrían ser los padres de muchos de los chicos que hoy quieren enterarse de qué se trataba el rock de aquellos años.

Y, como si los cuatro integrantes originales no bastaran para agitar los recuerdos, se sumó a ellos el mítico bajista Machi que, según Emilio, "está acá porque todavía tiene pelos".

Lo cierto es que una reunión casual generó más expectativas que las imaginadas por los protagonistas. Tanto, que apenas terminó el show, todos preguntaron cuándo hacían un teatro.

García lo explica: "Nos reunimos porque la idea de la muestra era un poco ésta, y así como reuní a Tantor una semana antes, nos juntamos con Aquelarre porque nos seguimos viendo y tenemos una buena relación.

Pero la idea original siempre fue esa actuación".

Ahora, posiblemente, los cuatro músicos estén pensando en la vuelta. No es fácil, ciertamente. Sabemos que cada regreso implica mucho de nostalgia que a veces no tiene que ver con la realidad musical de los protagonistas. Pero Aquelarre demostró que la vigencia se sostiene cuando hay buena música.

Un compendio de brujos

Hicieron sólo seis temas: "Canto", "Jugador", "Aves rapaces", "Cruzando la calle" y "Violencia en el parque", el tema que mayor trascendencia cobró en su momento y que emocionó a los más veteranos, que en general cantaban para sí, posiblemente viéndose en esa edad en la que todo es distinto.

El sexto, el del bis, fue "Mágico y natural", que en el país sólo fue editado en una versión de Tantor.

Aquelarre tuvo su regreso y el afectuoso homenaje de quienes no olvidaron su música. Valió la pena. El regreso "grande" quedará para otra oportunidad.

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