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La aventura sobre la mesa

Llega a la Argentina, y a un millar de salas de América latina, una ambiciosa producción de cine infantil que sigue el camino de Metegol
Marcelo Stiletano
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3 de julio de 2014  

Hace un año, desde su lanzamiento mundial en la Argentina el 2 de julio de 2013, Metegol recorrió el mundo con la bandera del talento argentino para el cine de animación con un proyecto que fue puesto a la altura de las más importantes obras de su género realizadas en Hollywood. Ahora, con el mismo punto de partida en cuanto al público al que está dirigida (chicos y chicas a partir de los 7 años), pero en este caso con personajes de carne y hueso, el cine argentino encara otra apuesta ambiciosa en una dirección parecida. Hoy se estrena El inventor de juegos, película inspirada en el exitoso best seller de Pablo De Santis, con un concepto de producción genuinamente local, rodaje completo en escenarios de la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires (especialmente en la República de los Niños de Gonnet), participación extranjera en la producción y el elenco, hablada originalmente en inglés con la idea de llegar a todos los mercados posibles y un lanzamiento simultáneo casi sin precedente a lo largo de toda América latina.

"La película se estrena entre hoy y mañana en forma simultánea en 1160 salas de toda América latina, de México a Ushuaia. Sólo falta Brasil, donde se va a lanzar después del Mundial. Ya tendríamos todo asegurado para el lanzamiento en Europa, y en septiembre, cuando la presentemos en el Festival de Toronto, esperamos llegar al resto del mundo", dice Juan Pablo Buscarini, director de un proyecto que comenzó hace cinco años en pequeña escala y de a poco, con el aporte de cuatro países en la producción (Canadá, Italia, Colombia y Venezuela), se convirtió en una de las producciones locales más ambiciosas de los últimos tiempos.

Todavía un poco sorprendido por la magnitud que alcanzó la película y las expectativas que despierta, Buscarini recorrió en una larga charla con LA NACION todos los aspectos significativos, curiosidades y detalles de un film que se rodó íntegramente en nuestro país con elenco internacional, encabezado por el niño David Mazouz (de la serie Touch), Joseph Fiennes (Shakespeare apasionado), Tom Cavanagh (de las series Scrubs y The Following) y el venerable Ed Asner, junto a Alejandro Awada, Vando Villamil y otros actores locales que hicieron originalmente sus papeles en inglés y luego se doblaron a sí mismos. Ambas versiones se conocerán desde hoy en las salas locales, en una proporción de 80 a 20 en favor de la que cuenta con doblaje en nuestro idioma.

  • El trabajo de adaptación. "La novela es genial. La pensé y la leí siempre como un guión en potencia. De Santis trabajó desde el comienzo conmigo, es una persona muy noble y generosa, me ayudó mucho en un primer borrador del guión. Pero después tuvo que atender sus obligaciones y yo seguí solo, respetando a los personajes y los escenarios, aunque tuve que modificar algunas cosas. Lo más importante es que con esa ayuda inicial pude reforzar la idea de que la película fuera, sobre todo, lo que yo llamaría un thriller infantil. Una historia en la que ningún espectador, sea chico o adulto, tiene más información que Iván Drago, el protagonista."
  • Evolución. "La novela es tan rica que cada una de sus partes justificaría una película completa. Después de aquella primera versión que hicimos con Pablo, allá por 2007, la cosa fue creciendo y tuvimos que perfilarla un poco cuando vimos que corríamos el riesgo de llegar a una película de tres horas. Allí empezamos a salir a buscar asociaciones de coproducción en una línea atípica, no hacia Hispanoamérica, sino apuntando al mundo anglosajón. Con la ayuda de Lucinda Sayson, una guionista muy talentosa con la que trabajé en Londres, armamos un guión muy bien traducido al inglés que disparó la coproducción con Canadá. Eso nos llevó casi cuatro años, de 2007 a 2011, pero a partir de allí fue tomando su forma definitiva."
  • Tamaño. "Cuando arrancó este camino nunca imaginábamos que la película tendría el tamaño que finalmente encontró. Lo bueno de tener una coproducción es que nos permitió armar un rompecabezas que fue sumando piezas y aprovechó la suma de talentos locales y extranjeros. Para escapar al riesgo de hollywoodización que tiene este género, pero a la vez si quiero filmar una película con llegada internacional a partir de un casting anglosajón, el único país disponible es Canadá. Y resulta que el Incaa y Canadá tienen un acuerdo de coproducción vigente desde 1988, pero que sólo se aprovechó una o dos veces. Hubo que avanzar despacio, pero los frutos llegaron. En el camino se sumaron los italianos, que nos permitieron sumar a talento de otros países de Europa. Ellos aportaron mucho know how, grandes especialistas, como el director de fotografía Roman Osin, pero de los 116 integrantes del equipo técnico 100 eran argentinos. Y la película se filmó durante 11 semanas en nuestro país. Sólo una escena se hizo afuera."
  • Un camino abierto. "La producción cinematográfica en la Argentina creo que atraviesa un buen momento. Se hace un gran caudal de películas y, de ellas, un puñado logra un muy buen mix entre lo artístico y lo industrial. Pero con El inventor de juegos se da un detalle particular, porque pertenece a un género, el infantil, dentro del cual se impone un conjunto de reglas muy estricto y condicionado por la hollywoodización, que impone sus modos y sus franquicias. A veces logramos éxitos que tenían que ver con el corazón de nuestra historia cultural, como Patoruzito o Manuelita, que metió 2.200.000 espectadores. Pero ahora lo interesante pasa por pensar en contenidos que sean nuestros en origen y a la vez nos permitan atraer a los europeos, ya que una película de esta escala no la podemos hacer solos. Ése es el rumbo que elegimos y me parece que puede abrir un camino. La película costó 37 millones de pesos y alrededor de 1.700.000 dólares aportados por los productores extranjeros en casting, estereoscopía, producción de sonido, música e intérpretes. Unos 6 millones de dólares en total, según el tipo de cambio que estemos manejando. Lo impresionante es que en Vancouver, cuando pasé la película para los productores canadienses, uno de ellos me felicitó y me dijo que para ellos El aprendiz de juegos tenía un valor de producción no inferior a los 25 millones de dólares. Esto nos abre la cabeza y nos permite imaginar un futuro muy venturoso. Si hacer una película así nos cuesta menos es porque hay técnicos y equipos muy competentes en nuestro país. Podrían instalarse aquí equipos técnicos extranjeros acotados, trabajar con gente local y armar proyectos muy interesantes, que pueden ampliarse a otros géneros."
  • El público infantil de hoy. "Creo que los chicos quieren sentirse cautivados por una película, atrapados en un mundo y pegados a un personaje con el que logran identificarse. Mis hijas a veces me ponen nervioso cuando las veo haciendo ocho cosas a la vez y temo que les cueste volver al cine, donde uno está casi obligado a zambullirse en una historia que reclama concentración y les escapa a los mensajes paralelos de las pantallas múltiples. Cuando un chico acepta esa lógica de sentarse en una butaca y ve una película, está esperando que lo llevemos de viaje, quiere iniciar una travesía junto a esos personajes. Por eso, la película me confirma hacia adelante que lo más importante de dirigir cine no pasa por los desafíos tecnológicos, sino por que me digan que los actores están bien y que pude contar una buena historia."

http://guia.lanacion.com.ar/cine/pelicula/el-inventor-de-juegos-3d-pe5937

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