Los fanáticos argentinos se suben a la ola del pop coreano

El k-pop, que se hizo conocido con el cantante Psy, conquista Occidente a través de videos, concursos y páginas
Aigul Safiullina
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12 de julio de 2014  

Mediodía de un domingo lluvioso. La entrada del teatro Empire, en el barrio de Congreso, se llena de chicos de entre 15 y 25 años. No habrá recitales ni obras de teatro: allí se juntan los fanáticos argentinos de k-pop, como se denomina a la música pop surcoreana que ahora desembarca en nuestro país como ocurrió en otras ciudades como Nueva York y Londres. Los fanáticos están ahí para participar de un concurso de fandancers, basado en copiar las coreografías de sus ídolos vistas en YouTube. Algunos visten camisetas con imágenes alusivas, otros llevan gorros con personajes de animé y la mayoría tiene puestas pulseritas de diferentes colores.

Fue a partir de los últimos dos recitales de las bandas k-pop en el Luna Park (Super Junior en 2013 y SHINee en 2014) cuando la "nueva ola" del pop coreano ganó su espacio entre los argentinos: este año, la final del concurso latinoamericano de k-pop se llevará a cabo en Ciudad Cultural Konex (el próximo 2 de agosto) porque el Paseo la Plaza, donde se hizo los últimos cuatro años, ya no puede albergar tanta gente. ¿Qué les atrae a los argentinos del k-pop? "Son muy exigentes tanto en su trabajo como en sus looks", dicen las chicas de 20 años que hacen la fila. "Además son mucho más ingenuos y amables", agregan otras.

Daniela Michia y Celeste Engemann son integrantes porteñas del fan club de SS501, una de las boybands más populares del momento. "Hay seis sedes en la Argentina y también diferentes grupos y páginas de Facebook", detallan las chicas y no pueden esconder su alegría: recién les avisaron que uno de sus ídolos llegará a Buenos Aires para dar un recital en octubre.

Para Gustavo Grimaldes, otro fan de 21 años, el k-pop es "una diversión sana" para todas las edades y géneros. Al principio, le gustaba sólo el animé, pero al conocer a la banda Bing Bang, la "ola coreana" lo arrastró. Tan devoto se hizo de estos grupos, que el año pasado viajó a Perú para un recital de otra de sus bandas favoritas.

Militantes de Corea

"En todas las provincias hay grupos de fanáticos, en su mayoría son jóvenes que usan diversas tecnologías y redes sociales", cuenta Yi Chongyul, director del Centro Cultural Coreano. En la ciudad de Buenos Aires, ya hay más de 10.000 fans que se organizan a través de reuniones, flashmobs, grupos y páginas de Facebook. "Son una especie de militantes de Corea, porque se interesan por la parte social y por comprender el idioma; ellos aprenden y difunden la cultura de nuestro país", afirma Chongyul.

Daniela, del fan club de SS501, por ejemplo, empezó a estudiar coreano y ahora traduce artículos al castellano en su tiempo libre. "A veces, los argentinos saben mucho más de nuestra cultura e historia que nosotros mismos", se ríe Jin Yi Hwang, periodista y abogada coreana radicada en la Argentina desde hace 20 años. "A través del k-pop, muchos captan los valores asiáticos, como el respeto a los mayores, una disciplina feroz y mucho trabajo antes de llegar al éxito", dice Jin Yi, cuya propia experiencia en Telefé Noticias como la primera presentadora coreana en ese tipo de posición en América latina demuestra un ejemplo de exigencia. Ahora, ella forma parte del jurado del concurso latinoamericano de k-pop que organiza el Centro Cultural Coreano.

Allí hay dos categorías: el canto y el baile. Primero, los candidatos pasan por una audición virtual, en la que suben sus videos. Al ser elegidos por el jurado, pasan a la etapa final que se lleva a cabo de forma presencial en el Konex.

"Este año recibimos 276 grupos, lo que representa casi 1000 personas", explica Chongyul. La embajada, en tanto, cubre los gastos de organización y los viajes de los ganadores a Corea, para la etapa mundial. "Lo más impresionante de los videos que recibimos son los cruces culturales y las contradicciones: vimos producciones hechas en casas muy humildes y también ricas", detalla Christian Basso, compositor y el único argentino en el jurado del concurso.

Los ganadores

La argentina Vico López fue la primera ganadora en 2010 y participó en el recital de Super Juniors en Buenos Aires el año pasado. Hoy, no descarta la posibilidad de mudarse al país oriental y aspira a "ser la primera argentina en una banda coreana". Como ella, Victoria Caferrata, ganadora de 2013, piensa ser parte de una banda k-pop: "Me sentí cómoda en Corea, fue mi lugar". El concurso 2014 ya tiene 15 finalistas de diferentes países latinoamericanos. Tres de cinco finalistas argentinos, Lucas Vizcaíno, Lu Flores y María Rimori, afirmaron que buscan "abrir las puertas al k-pop en el país", donde queda mucho por conocer.

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