Renovadas fuerzas tras la muerte de Jáuregui

Lucha: la desaparición del líder de la comunidad homosexual incrementó el compromiso en la defensa por los derechos de los gays.
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22 de agosto de 1996  

Carlos Jáuregui, uno de los más fervientes defensores de los gays, travestis y lesbianas murió anteayer víctima del SIDA, pero su lucha contra la discriminación sexual parece estar más presente que nunca. Así lo demostró el centenar de seguidores y amigos que ayer acompañó el cuerpo del fallecido en un cortejo fúnebre que partió desde Plaza de Mayo hasta el Congreso y al cementerio de la Chacarita.

"No aceptamos la muerte de Carlos. El seguirá presente en cada uno de nuestros gritos para derribar este muro que el poder ha levantado para discriminarnos", afirmó por altavoz en la plaza del Congreso, Patricia Gauna, la primera transexual operada.

Los aplausos que siguieron a sus palabras fueron interminables. Durante la marcha reinó el silencio y el dolor.

Quien fue Jáuregui

Carlos Jáuregui es el segundo hermano que muere en la familia. Su hermano menor, Roberto, el primer argentino en reconocer públicamente su condición de HIV positivo y creador de la Fundación Huésped, falleció también víctima de SIDA, en enero de 1994. Carlos dedicó su vida a defender a los homosexuales. Fue socio fundador de la Comunidad Homosexual Argentina. Exhortó desde siempre a la práctica de una política de "hacerse visible", para modificar desde el orgullo de la diferencia la marginación de la sociedad. Fue autor de "La Homosexualidad en la Argentina" y en 1991 fundó la asociación "Gays y Lesbianas por los derechos civiles". Se lo asocia también con las innumerables movilizaciones que organizó en favor de su comunidad.

Los presentes ayer se sumaron a su última marcha. Varios de quienes acompañaron sus restos se quejaron por la falta de una política gubernamental para combatir el SIDA y para repartir los medicamentos contra la enfermedad.

Se destapó la tristeza

Hubo varias parejas de gays y lesbianas abrazadas que lloraron no sólo la pérdida de un amigo sino también la angustia acumulada por tanta discriminación sufrida. "Es horrible tener que vivir aisladas, escondiendo nuestros gestos de cariño porque la gente nos mira como si fuéramos marcianos", expresó Alejandra abrazada de su compañera. "No puedo demostrarle a Miriam que la amo. La gente tiene que saber que somos seres humanos y que necesitamos que nos comprendan aunque no nos entiendan", continuó.

Guam, un muchacho de 19 años transportó la bandera del orgullo-compuesta por cinco colores que simboliza las diferencias personales que pueden existir en el mismo género humano- y expresó con bronca su realidad: "Vivo en un sistema sociocultural que me ofrece una única alternativa de pareja que a mí no me va. ¿Sabés cuántos psicólogos tuvieron que ayudarme para elaborar mi realidad de gay?". Guam lo conoció a Jáuregui y hoy está orgulloso de ser homosexual.

Ayer nadie se calló. Los compañeros de ruta de Carlos hablaron de la fuerza y el ejemplo que les dejó su amigo y se comprometieron más que nunca a no esconder sus reclamos.

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