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Viaje al interior de la Bienal de Arte

Sebastián Espósito
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20 de julio de 2014  

Pasaron más de 20 años para que Buenos Aires volviera a contar con una Bienal de Arte Joven. El año pasado el gobierno porteño convocó a los artistas entre 18 y 32 años a que se inscribieran en las áreas de música, artes escénicas, visuales y audiovisuales. Ahora, los cuatro ganadores en la categoría musical tienen su premio en la calle: un disco editado por la Ciudad y un ciclo por venir que los ubicará en el escenario de Samsung entre fines de agosto y comienzos de septiembre.

El catálogo de la primera edición de la renacida Bienal hoy muestra a los solistas Ayelén Secches y Leandro Lacerna y a las bandas Intrépidos Navegantes y Antiescéptico. Album debut, en el caso de Secches y continuador de una discografía incipiente para el resto, en todos los casos representa un recorte generacional tan amplio como prometedor.

Intrépidos Navegantes son Los Encargados de este tiempo. En realidad, su sonido ochentoso bien se presta al juego de los parecidos y las influencias. Un poco de GIT y otro tanto de Virus bien pueden "leerse" en su música. Pero ¡ojo! están lejos de sonar vintage. Al contrario, sus canciones son frescas, luminosas y huelen a recién horneadas. Primos de los rosarinos Indios y parientes lejanos de Banda de Turistas en lo que a sonido refiere, fueron apadrinados por Litto Nebbia. El ex integrante de Los Gatos les editó su primer álbum, Aguas, y lo produjo otro rosarino: Gonzalo Aloras. Pero la comunión no terminó ahí. IN (una mitad rosarina, otra porteña) y Nebbia grabaron el año pasado "Carta al río Paraná", tema que conecta a los nuevos cancionistas pop con la música beat porteña y rosarina que asomó en la segunda mitad de los años 60.

Conecta el sol es el segundo disco de estos navegantes. Está poblado por nueve fábulas que derrochan optimismo. La mayoría de las canciones están trabajadas a cuatro voces por Matías Agustín Medina (guitarras), Maximiliano Calvo (sintetizadores y guitarras), Agustín Leiva (batería) y Kevin Borensztein (bajos y sintetizadores). "Escondí mi corazón tanto tiempo que ya no se quién soy. Las pastillas y el alcohol ya no hacen que me sienta mejor", cantan desde la experiencia precoz en "Se ilumina". La búsqueda de nuevas experiencias y la certeza de estar a tiempo para imaginar un futuro son imágenes poderosas que cruzan sus letras. "Cambiar tu mundo, cambiar ese lugar es tan simple como irse de la ciudad", sostienen sin ánimo de autoayuda en la inicial "Para sentirse vivo". Psicodélicos, apelan a la magia, a lo inexplicable y están convencidos de que "en la vigilia que aterra" han logrado hacerse fuertes ("Conecta el sol").

Los que tuvieron oportunidad de ver a Ayelén Secches en directo se sorprendieron por el caudal de su voz, su fuerza interpretativa y su desparpajo como pianista, acordeonista y guitarrista. Carte postale, su álbum debut, plantea un viaje femenino por nueve ciudades y en nueve momentos bien distintos de la historia. Desde el 20 de mayo de 2014 en Buenos Aires hasta el 5 de enero de 1962 en Berna. El piano y la voz de Ayelén son los protagonistas excluyentes. Quizá el único pecado sea la sobre producción, el intento de mostrar todas las caras posibles de este diamante en bruto al que ya habrá tiempo de ver brillar en su justa medida.

Leandro Lacerna ( Ultimo reset) es un mendocino clase 84, un solista de la joven guardia pero hecho a la vieja usanza de nuestro rock. Puede presentar sus canciones despojadas o vestirlas con ropajes eléctricos y chirriantes; puede apelar a una instrumentación y una sonoridad acústicas, con aroma a madera. Como dijo el ex Arbol Edu Schmidt, miembro del equipo de formadores de la Bienal, puede "acariciarte o darte una trompada". Trabajadas, pulidas y certeras, sus letras apelan a pensamientos y experiencias personales. "No me digas que soy vintage ni retro, sólo estoy volviéndome viejo y ya ves, que tengo razón, si ahora los de Disney usan distorsión", canta en un tanguito burlón que responde al nombre de "El rock ha muerto".

La hora de los sueños, de Antiescéptico, es el cuarto en cuestión. Un bandoneoón al frente, el Calamaro Andrés y Arcade Fire en un viaje iniciático por el NOA y un sinfín de experiencias rockeras despeinadas por el viento zonda, por seres mitológicos y experiencias lisérgicas varias.

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