Brics: el debate que viene

Iván Petrella
Iván Petrella PARA LA NACION
La influencia se logra no solamente a través del poderío económico
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25 de julio de 2014  • 00:10

Desde por lo menos 2010, se habla del posible ingreso de la Argentina al grupo de los Brics, el grupo de países conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Ese año, un alto funcionario ruso de visita en nuestro país había manifestado: "En caso de querer entrar, el grupo se podría llamar Brica sin problemas". Días atrás, esta intención se volvió a evidenciar cuando autoridades del gobierno chino anunciaron que apoyarían el ingreso de la Argentina, así como lo hace con México, Indonesia y Australia: si bien el ingreso se aprueba por consenso, el apoyo de Rusia y China implica, de partida, un fuerte respaldo. Este apoyo no sorprende: las declaraciones e intereses que los jefes de Estado expresaron en Fortaleza se centraron en la seguridad alimenticia y energética, la lucha contra el terrorismo y la cooperación cultural, y en todos esos temas Argentina tiene un valor estratégico destacable.

La Argentina es un natural aliado estratégico

Los Brics concentran casi el 40% de la población mundial y requieren, cada vez más, de alimento para su población y energía para asegurar su crecimiento económico. Dados esos requerimientos, la Argentina es un natural aliado estratégico: es uno de los principales productores de alimentos per cápita y cuenta con una gran reserva de recursos naturales y energía, con Vaca Muerta a la cabeza. En un mundo en el que los recursos naturales se consumen más rápido de lo que se pueden reponer, nuestro país aún no comenzó a explotarlos de manera sostenible. Acá, entonces, hay una consonancia entre las urgencias de países como China e India y los recursos naturales y la producción alimenticia de la Argentina.

La difícil coordinación entre las necesidades del desarrollo de los Brics y las necesidades ambientales del mundo constituye otro ámbito donde se da un complemento casi natural entre el grupo emergente y nuestro país. Según el Foro Mundial de la Naturaleza, la Argentina es uno de los países con mayor ventaja comparativa para el desarrollo de industrias ambientales. Nuestro país también ha jugado un papel de liderazgo político en la temática ambiental. Fue, por ejemplo, uno de los artífices de la Conferencia de Cambio Climático de Kyoto, el proceso de negociación en cuestiones climáticas que puso el marco desde donde ahora se dan todos los debates. Esto adquiere relevancia teniendo en cuenta que en la última cumbre los Brics se acordó la creación del Nuevo Banco de Desarrollo para, entre otras cosas, movilizar inversiones en proyectos de desarrollo e infraestructura sostenible.

La influencia se logra no solamente a través del poderío económico sino también a través del contagio y de la irradiación de valores

Además, los Brics buscan mayor influencia en ámbitos internacionales. Si la Argentina ingresara, esto significaría para el grupo otra silla en el G20, periódicamente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y en grupos relacionados con los controles de armamentos como el MTCR y el grupo de abastecedores nucleares. En todos esos escenarios, nuestro país ha jugado un papel importante que sumaría al proyecto Bric desde el cuidado de valores esenciales para nuestra identidad y de interés estratégico para el mundo, como la no proliferación de armas de destrucción masiva.

La influencia se logra no solamente a través del poderío económico sino también a través del contagio y de la irradiación de valores. El desafío de los valores no es un tema menor ya que es a través de ellos que se conquista el corazón y la mente de personas, y se logra que un país o una región sean de atractivo global. No es casualidad que la mayoría de las personas en situación de refugiados siga buscando su segundo hogar en Occidente: Estados Unidos es el país donde se reubica la mitad de los refugiados del mundo. Por eso, la Argentina puede aportar algunos valores esenciales que hoy parecen estar en duda en ciertos países de los Brics donde, por ejemplo, existe la discriminación por razones de género y de orientación sexual. La Argentina, en cambio, es un país a la vanguardia de los derechos por la diversidad sexual. De esta forma, podría aportar, además, apertura en términos de derechos sexuales y de género.

Podría inquietar que se vea al derecho al desarrollo desconectado de otros derechos humanos como la libertad de expresión, de prensa, de asociación, de religión y otros

Estos son algunos ejemplos que explicarían el interés de los Brics de sumar a nuestro país. De nuestra parte, un desafío pendiente sería precisamente evaluar si los Brics podrían afectar valores y las posiciones históricas de nuestro país en temas como el desarme, los derechos humanos, la igualdad soberana entre las naciones y la disminución de los privilegios de los miembros permanentes de la ONU, entre otros. Podría, por ejemplo, resultar preocupante que en la declaración final de Fortaleza, de 72 párrafos, la palabra democracia aparezca sólo tres veces. También podría inquietar que se vea al derecho al desarrollo desconectado de otros derechos humanos como la libertad de expresión, de prensa, de asociación, de religión y otros que históricamente sirvieron de contrapunto y resistencia a dictaduras y que son la base de una concepción de la democracia que nos costó mucho dolor consolidar.

Los Brics irrumpen institucionalmente en un momento de aparentes alternativas en la gobernanza global. Habrá que analizar, en base a nuestra dimensión y valores, la capacidad que tendríamos de influir y no ser influidos hacia objetivos y en direcciones que todavía no se vislumbran claramente. Son temas para un debate que algún día, tal vez más pronto que tarde, hará falta dar.

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