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Macarena Simari Birkner. Barilochense olímpica

Chica de tapa. La argentina más destacada en los últimos Juegos de Sochi vive siempre en invierno, junto a su familia-equipo: papá y mamá entrenadores y sus tres hermanos
Daniel Flores
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26 de julio de 2014  

Una familia de Bariloche viaja todos los veranos australes a Europa para seguir esquiando. Sus seis integrantes componen un equipo de alta competencia: papá, Mario Simari, y mamá, Teresita Birkner, son los entrenadores; los cuatro hijos, Cristian (34), María Belén (32), Macarena (29) y Angélica (20), son los esquiadores. Así, el clan vive todos los años, desde hace más de dos décadas: viaja, se prepara, corre y comparte cada momento, siguiendo la nieve alrededor del mundo.

Podría ser la sinopsis de una nueva serie de HBO o, mejor, de uno de esos docu-realities al estilo de Duck Dynasty o Pawn Stars, siempre protagonizados por familias decididamente enfocadas en una actividad particular, con algún costado curioso, inusual. Pero no, la vida de los Simari Birkner aún no ha llegado a la tele, aunque podría.

Macarena, en particular, completó en febrero último, en Sochi, Rusia, su cuarta participación en Juegos Olímpicos de Invierno. Parte de una delegación nacional de siete deportistas (en la que estuvo también Cristian y un primo, Jorge Birkner), fue la argentina y la latinoamericana con mejores resultados, destacándose en la carrera súper combinada de esquí alpino.

"Fui un poco asustada porque se había hablado mucho de estos juegos, incluso algunos llegaron a dudar de su concreción en un momento. Pero claramente Rusia quiso demostrar que estaba a la altura y la organización fue muy buena; se pensó mucho en el atleta", asegura Simari Birkner, por estos días de vuelta en Bariloche, mientras alterna las pistas de Catedral y el gimnasio, con vistas a las próximas temporadas de competencias en ambos hemisferios.

La Argentina no es una potencia mundial en deportes de invierno. En torno de Sochi, por cierto, la delegación celeste y blanca fue noticia no por una cosecha de medallas, sino por cierta polémica entre los Simari Birkner y la jefatura de la misión ante la exclusión de María Belén (Cristian, en cambio, sí viajó), a pesar de sus destacados resultados internacionales. Aún dolida por lo ocurrido, Macarena sigue con su rutina, que poco tendría de rutinario para el resto de los mortales: junio-julio, entrenamiento en casa; agosto y septiembre, competencias; en octubre, a Estados Unidos y Europa, para continuar la preparación y entrar de lleno en el circuito, incluidas varias fechas de copa del mundo, hasta fines de abril. ¿Verano? Poco y nada.

Así, desde 1989. "Casi siempre hacemos base en una casa que alquilamos cerca de Bérgamo", explica, consciente de un atípico privilegio que también esconde sus costos: "No terminé el cole, por ejemplo. Es que recién ahora hay buenos programas especiales para alumnos deportistas, así que pienso rendir lo que me falta", asegura. Pero conviene poner las cosas en contexto: si bien no pudo sostener una educación regular, Macarena habla cinco idiomas y capitalizó las oportunidades de acceder a lugares y relacionarse con gente de medio mundo. "Antes de entrar en el nivel de alto rendimiento, nuestros padres nos ponían como condición, para competir, siempre terminar el viaje con visitas a museos y otros aspectos culturales –recuerda–, que hoy agradezco porque realmente sería imposible conocer de otra forma."

Otra complicación para el particular estilo de vida Simari Birkner son los vínculos personales. "A esta altura tengo amigos en Italia, Francia, Rusia, Colombia, Estados Unidos, Ucrania... En cualquier lado. El esquí alpino todavía es una gran familia. Pero no resulta nada fácil mantener esas relaciones, aunque ahora, con las redes sociales se puede estar más conectado. Cuando empezamos, directamente era inviable. De todos modos, la verdad es que cuando viajamos estamos muy concentrados en otra cosa y no precisamente en conocer gente."

Mis hijos, nunca

El plan de vida Simari Birkner puede sonar exótico, pero no es tan atípico en el circuito del esquí, donde abundan estas escuderías de padres entrenadores e hijos atletas. Curiosamente, Teresita Birkner, la mamá en cuestión, ella misma una ex esquiadora de élite, asegura que hizo lo posible por evitarlo: "Yo había dicho que mis hijos jamás correrían. Pero con mi marido nos fuimos de Bariloche a buscar una alternativa de vida a Italia –cuenta–. Y allá los chicos, que habían aprendido a esquiar antes que caminar, empezaron a correr. Anduvieron bárbaro de entrada y se entusiasmaron. Les planteé que esto no era fácil, que estar siete meses al año fuera de casa implicaba mucho sacrificio y, además, era carísimo, pero no hubo forma: no se bajaron nunca más. Por suerte, al menos los cuatro siguieron el mismo camino. ¡Si uno solo hubiera elegido otra cosa se habría complicado todo aún más! Al menos así llegó un punto en el que con Mario dijimos: bueno, nos jugamos todo y vamos por acá. Y así fue".

Teresa dice estar orgullosa, pero aclara que aún no alcanzaron los objetivos planteados. Macarena coincide: "Nuestros padres se sacrificaron mucho por nosotros y siento que todavía podemos dar más, que podemos mejorar nuestras marcas y vamos a trabajar muy duro para eso".

Lunares pop

En los últimos Juegos de Invierno, en Sochi, Macarena Simari Birkner fue noticia también por motivos extradeportivos: con uno de sus patrocinadores, Kappa, diseñó y lució un traje a lunares que causó sensación. "El dueño de la marca quiso que nuestra familia tuviera una imagen diferenciada y trabajamos con una diseñadora especialmente para nuestra ropa. La mía fue a lunares, muy pop, muy fashion, algo que hace unos años no se veía en el esquí. Me gusta que ahora las esquiadoras seamos más femeninas, aunque el hecho de que cuidemos más la imagen no significa que no seamos tan serias y dedicadas como antes."

De Suiza a Río Negro

Macarena Simari Birkner ha esquiado en pistas de medio mundo y año tras año se saltea el verano sin mayores inconvenientes con tal de seguir haciéndolo. Dice disfrutar en casi cualquier centro de esquí, pero éstas son sus locaciones favoritas:

Sant Moritz, Suiza. "Queda cerca de donde hacemos base en Italia. La llaman la Montaña del Sol y ese nombre la describe muy bien. Además, la gente local es siempre superamable."

Vale y Beaver Creek, en Colorado, Estados Unidos. "Nieve increíble y medios rápidos. De Aspen no puedo decir mucho porque sólo la conocí en competencia."

Cortina d’Ampezzo, en el norte de Italia. "Es un centro muy chic. Te sentís bien arriba, cerca del cielo. Para pasar todo el día en la pista."

Cerro Catedral. "Es el que más me gusta. Tiene todo, incluso esas maravillosas vistas de los lagos. Y siempre estuvo abierto para nuestra familia, con acceso a todas partes. Si tenés que entrenar, ¿qué mejor que hacerlo en casa?"

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