El Costa Concordia llegó a su destino final para ser desguazado

El Costa Concordia llegó a Génova
El Costa Concordia llegó a Génova Fuente: AFP
El crucero que naufragó en enero de 2012 fue trasladado en cuatro días a Génova, donde ahora comienza un proceso de desmantelamiento que durará 22 meses
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27 de julio de 2014  • 17:55

GÉNOVA, Italia.- Dos años y medio después de su trágico naufragio, el crucero Costa Concordia completó hoy su último viaje. Remolcado por otras embarcaciones y sacudido por fuertes vientos, el navío llegó al puerto de Génova, donde será desmantelado y convertido en chatarra.

El lujoso crucero chocó con un arrecife el 13 de enero de 2012 cuando su capitán navegaba demasiado cerca de la isla de Giglio, en la Toscana. En el naufragio murieron 32 personas.

Una operación espectacular enderezó el barco en septiembre de 2013 y luego fue sacado a flote a mediados de este mes. El miércoles pasado, las remolcadoras comenzaron el viaje de cuatro días y 370 kilómetros hacia Génova, donde tiene su sede la propietaria del barco, Costa Corciere Spa.

En este tiempo, la embarcación ha navegado, según refirieron los responsables, a una velocidad media de dos nudos (3,7 kilómetros por hora), aunque en algunas ocasiones tuvo que reducir la marcha hasta los 0,5 nudos (0,92 kilómetros por hora) a causa del fuerte viento.

"Nuestro gran aliado ha sido el barco'', dijo Franco Gabrielli, el funcionario del gobierno que supervisa la operación. "El barco ha mostrado una robustez impresionante''.

El capitán Gianluca D'Agostino, comandante de la guardia costera italiana en Giglio, le dijo a Sky TG24 TV que la travesía fue tan tranquila que una noche la tripulación en una sala de control conectada con el Concordia encendió las luces en el lado no averiado como si estuviese haciendo un último crucero por el Mediterráneo.

Los responsables de las operaciones ya han concluido las maniobras de amarre en el puerto de Génova, donde la nave llegó esta mañana realizando así el que ha sido su último viaje.

Ahora, comienza un proceso de desmantelamiento que durará 22 meses y que se desarrollará en dos zonas dentro del puerto de Génova: el astillero de Prà Voltri y el de Sampierdarena.

En Prà Voltri, el crucero será despojado de todo el mobiliario que no sea metálico para después ser transferido al astillero de Sampierdarena, donde se procederá a su demolición, convertido ya en un enorme amasijo metálico.

Sin contaminar

Los ambientalistas se habían preocupado de que el Concordia pudiese contaminar el santuario marino a lo largo de la ruta, que pasa cerca de la diminuta isla de Montecristo, especialmente protegida. El combustible fue extraído a inicios de la operación de rescate del barco, pero también había dentro substancias químicas, comida y desechos humanos y se temía que se derramasen. D'Agostino dijo que el monitoreo por aviones y muestras de agua marina no detectó contaminación.

En este sentido, durante su paso por las costas de la isla francesa de Córcega, el Concordia fue acompañado por un barco militar francés -con la ministra de Ecología, Ségoléne Royal, a bordo-, que supervisó que no se produjera contaminación del mar por el vertido de sustancias nocivas que contiene el barco.

El buque será revisado en busca de los restos de un camarero indio, el único cadáver que no fue hallado pese a numerosas misiones por buzos que recorrieron la embarcación cuando yacía a un costado en el puerto de Giglio, una isla turística y pesquera en aguas límpidas en las que viven delfines. Un buzo murió en las tareas de búsqueda.

El capitán del barco, Francesco Schettino, está acusado de homicidio, causar el naufragio y abandonar el barco cuando muchos pasajeros y tripulantes seguían a bordo.

Agencias AP y EFE

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