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Diego Sehinkman: "La mayoría de los entrevistados, sin demasiado pudor, se veía como presidente"

Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar
El periodista y psicólogo es autor de la serie de entrevistas "Políticos en el diván", en la que hace hablar a los protagonistas de la actualidad argentina sobre temas que nunca habían tocado; aquí devela cómo lo logra
Víctor Pombinho
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25 de agosto de 2014  • 01:13

El psicólogo y periodista Diego Sehinkman logra cada sábado, en sus entrevistas en LA NACION , que los políticos digan lo que no quieren decir. Sacarles frases sorprendentes que nunca antes habían dicho ni se imaginaban que iban a decir.

Ahora, su sección "Políticos al diván" se transformó en un libro que reúne las mejores entrevistas: Eduardo Duhalde, Ernesto Laclau, Oscar Lescano, Rodolfo Terragno y otros se confiesan cómodamente reclinados, en su primera "sesión".

Lo más destacado de tus entrevistas es que te dicen cosas que a otros no. ¿Por qué pensás que pasa eso?

La propuesta del diario en su momento fue: qué pasaría si vos vas a entrevistar a políticos como si fuera la primera sesión de terapia. Yo pensé que era una buena oportunidad para hacer confluir el periodismo y la psicología. Y esa es la idea. En lo que indago es en cuáles son las características psicológicas, las habilidades sociales que tiene un tipo, o de las cuales carece, que le permiten o no tener un armado político o armar alianzas y poder mantenerlas o que se le caigan. Cuáles son los miedos, los temores, sus creencias medulares, sus ideas acerca de las cosas. Lo que yo voy a buscar básicamente es la lógica interna de una idea. El título político aparece secundariamente a esta propuesta inicial. Quiero ver porqué pensás lo qué pensás y cuáles son tus esquemas de pensamiento.

¿Y se logra este clima de primera sesión?

No es estrictísimamente lo que sería una primera sesión porque esto es público. Se logra una atmósfera donde no me coloco en un lugar moral, no juzgo. Me parece que la sección funcionó en tanto si bien yo tengo mi opinión política, que expreso los domingos en Enfoques, a la hora de hacer estas entrevistas la dejo de lado.

¿Pero vos pensás que alguno de tus entrevistados en algún momento se olvida que está en una entrevista periodística?

Bueno, pasó. Con Diana Conti. Una mañana fui a la casa de ella, en Vicente López. Y quiero decir que en persona es una amorosa señora que me atendió en su casa, me preparó el desayuno y me contó su historia de amor con el Frepaso, como quedó soltera políticamente y un día apareció el hombre que la hizo volver a creer, que fue Néstor. Y a partir de ahí aparecieron cosas en este clima, si querés de terapia, ahí contó lo de Télam. Ella había dicho lo de "Cristina eterna" y la llamaron para que lo desmintiera. Y dijo "ya sé, armo un cable de Télam que lo desmienta" y se armó un escándalo entre los propios trabajadores de la agencia.

Hay varias de esas, también Oscar Lescano dijo aquello de que era "oficialista de todos los gobiernos". Es muy difícil que lo digan en otros contextos.

Cuando salimos con la fotógrafa del sindicato de Luz y Fuerza nos dimos cuenta de que había sido una nota especial y de que tal vez nos iba a trascender porque era un retrato de lo que es un cacique sindical. Yo lo que voy haciendo es mostrarles fotos para que digan que opinan. Y ahí apareció el conflicto interno de él, que quería exhibir que había sido un poco opositor a Menem. Hace venir a un asistente que trae dos tapas de Página/12 enmarcadas donde hay declaraciones de él contrarias a Menem, como si fuera un certificado de buena conducta. Y él ahí me dice que los que están afuera gritando y cacareando no pueden hacer gestión. Me dijo "Publicalo bien grande: 'Oscar Lescano fue oficialista en todos los gobiernos'" y ahí quedó retratada su posición frente al poder.

También la frase de Terragno, como un deseo tan grande: "Si yo hubiera sido presidente, la Alianza no hubiera fracasado"

Terragno tiene una inteligencia enciclopédica y analítica fuera de lo común. Uno podría decir que su cerebro es "de mayor cilindrada". Pero tuvo un drama: chocó contra las creencias de la época. El decía que había que salir de la Convertibilidad, lo propone en el momento, salir con un aterrizaje gradual, pero el radicalismo, acomplejado por su historia de inhabilidad económica le dice que no, para no perder las elecciones. El pierde y queda desechado como candidato. Entonces ahí dice que si hubiera sido presidente , la Alianza no habría terminado así. Yo le pregunto si se arrepiente y él me dice que no, que prefiera ser fiel a sus principios. Hay cosas geniales de historia argentina, que incluye partes trágicas.

Bueno ahí surgen los 70.

Sí, de los 70, Dante Gullo, que sigue viviendo en la casa donde desapareció la mamá. La pregunta que por cortesía no hice es si sentía culpa por la desaparición de su mamá. Pero en un momento uno tiene que levantar el pie del acelerador y tener la elegancia de decir "es hasta acá". El se quedó a vivir en la casa del Bajo Flores donde desapareció la madre y su hermano. "Es una forma de traicionar a mi mamá", me dijo.

Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

Es muy fuerte...

Sí.

¿Y alguno te llamó después para decirte "uy hablé demasiado" y frenar la nota?

Sí.

¿Se puede decir quién?

No. Por cortesía. Sí te puedo decir que un par de veces cometieron fallido fortísimos y comprometedores y cuando los marqué apareció del otro lado mucha angustia. Por supuesto, traducida en bronca hacia mí. Me acusaban de haberlos inducido a que ellos den esa respuesta, pero no había sido así. Ellos habían cometido un fallido que traslucía un pensamiento que en el discurso guionado no aparece. Y ahí tenés que negociar. Un fallido solo lo es en el marco de un tratamiento. Pero uno ve que allí aparece la verdad. Entonces ¿sigo o no sigo? ¿Publico? Hay que hacer de vez en cuando una concesión. Tengo que admitirlo.

Que llegás a un punto demasiado profundo...

Esto no es una indagatoria, es una sección, trato de armar los perfiles. Yo soy un técnico radiólogo. Trato de mostrar la mejor radiografía que se pueda tomar de estos personajes.

Lo que pasa es que tal vez vos le sacás la coraza y desarmás el personaje. Con un psicólogo está todo bien, pero uno no quiere ver eso publicado.

Bueno, por eso yo tengo respeto. Tengo claro que no soy el psicólogo de verdad de ellos. Uso herramientas de la escucha psicológica para hacer alguna pregunta, pero queda claro que no es terapia real.

¿Hay pocos políticos que se psicoanalizan ¿no?

Muchos no. Otros, sí. La primera entrevista fue con Felipe Solá, que fue muy fuerte. El fue gobernador en el momento caliente de 2002 cuando Ruckauf se fue y él quedó trabajando cuerpo a cuerpo con Duhalde. Felipe contaba que todas las mañanas antes de entrar a la gobernación iba a terapia para tolerar el nivel de estrés.

¿Pero es una excepción?

Yo creo que son minoría los que van a terapia. Pero sí muchos han ido.

Scioli, ¿no?

Hace poco leí que sí, pero luego él lo negó rotundamente. Siempre dice que su mejor terapia es el trabajo. El quiere mostrar su fuerza en su recuperación.

Digo por lo del accidente.

El dice que después del accidente fue un par de veces, pero que rápidamente se dio cuenta de que su terapia era trabajar e ir para adelante. Tiene la mentalidad de un deportista de alto rendimiento. No es verborrágico. Tiene un gran control emocional. Veremos si eso es suficiente.

Últimamente se lo ve demacrado.

Es cierto que el poder es terriblemente desgastante y en la entrevista a Karina Rabolini le pregunto si hay alguna crema para eso y ella me dice con una risa triste que para las tensiones de la provincia no hay crema que alcance. El poder es muy demacrante. Pero como decía Giulio Andreotti, "el poder desgasta al que no lo tiene".

¿Los políticos tienen algún problema psicológico diferente al resto de las personas?

Sí. Un porcentaje alto, sin demasiado pudor, se veían como presidente de la Nación. Es muy difícil que vos digas, desde tu rol de periodista "yo podría ser García Márquez, si me esmero". Hay más pudor para visualizarse a uno mismo en ese lugar máximo. Y yo lo que noto es que más tipos de los que vos creerías se autoperciben como capaces de acceder a la presidencia. Y ahí juego con el tema de la dismorfia, la distorsión de la autoimagen. Así como la anoréxica siendo flaca se ve gorda, hay una suerte de anorexia política, donde el tipo se ve con más volumen político del que tienen.

Tal vez porque vieron que llegó cada uno...

Eso es muy cierto. Hay gente que llegó que tenía menos condiciones de las esperadas, y a diferencia de otras profesiones en el ámbito privado no tienen muchas pruebas previas. Pensá que para ser gerente de una empresa importante te escanean de arriba a abajo. Y para grandes posiciones de poder no está pesquisado eso. No se rastrean rasgos psicopáticos.

Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

A quién te gustaría sentar en el diván y no pudiste.

Nunca pudimos entrevistar a Lilita Carrió.

Es alguien a quien muchos enemigos califican de "loca", que delira.

No la conozco personalmente, pero un rasgo no es un diagnóstico. Que ella tenga alguna frase grandilocuente o mesiánica no convierte en eso. Hay que tener mucho cuidado con los diagnósticos psicológicos y psiquiátricos porque están siendo utilizados para lastimar y faltar el respeto. Hay que tener mucho cuidado con el uso de la palabra "autista", "paranoico", "esquizofrénico".

Con Cristina se usa mucho "bipolar". ¿Vos cómo la ves?

De ningún modo pienso que sea bipolar. Si lo pensara tampoco lo diría. Me parece que el estrés al que se ve sometido un presidente en Argentina se volvería imposible para alguien que sufra esa enfermedad.

¿Y esa necesidad de buscar siempre un enemigo, esa agresividad en el discurso, cómo lo analizás en términos psicológicos?

Cristina tiene este armado discursivo de plantear el campo del enemigo y el propio. Esto se profundiza a partir de la batalla con el agro, allí se consolida el nosotros y ellos. Después Laclau le pone nombre. Dicen que no se avergüencen de ser populistas. Por qué el pensamiento de Laclau fue permeable en Cristina. Hay un rasgo de personalidad compatible con esta teoría política. Un político con otro perfil no sería permeable a eso. Y ahí ves como la teoría política y los factores psicológicos se alinean.

¿Cuánto influyen los problemas psicológicos de los líderes en los procesos políticos?

No tengo duda de que los perfiles de personalidad terminan armando esquemas. Y me parece que este esquema en donde el otro podría ser un enemigo y hay un campo político dividido entre "nosotros" y "ellos" tiene, en el fondo, la raíz en los componentes psicológicos del líder. Si el líder piensa que el otro podría creer destruirlo, tiene influencia y va gatillando en la base de la pirámide.

Existen importantes estructuras políticas, económicas. ¿Tan importante es lo que piensa una persona?

Lo es. Hay algo que es muy impresionante. El kirchnerismo tuvo la capacidad de armar un discurso con un registro emotivo que identificó a gente que se sentía en el lugar del postergado. Aún siendo personas ricas. Siguen sosteniendo que ellos son los representantes de los postergados. Y lo más asombroso es que esas personas se identificaron.

Esta relación líder-masa, que fue estudiada por Freud, que se ve tanto en el populismo, ¿no hay posibilidad de que esto se disuelva en algún momento en la Argentina, que no sea tan importante la figura del líder sino las instituciones?

En una de las entrevistas yo le pregunté a Laclau, si el hecho de que un proyecto tan importante esté en manos de un líder y que Chávez se haya muerto y que Néstor se haya muerto y que Cristina haya tenido problemas de salud, ¿no es demasiado? Y él me dice que ahí chocan la infinitud de la tarea con la finitud del cuerpo del líder. Él reconocía la contradicción que había en esta pirámide invertida, donde el vértice sostiene todo. Argentina fue muy pendular. Salió del menemismo buscando un líder mesurado y apareció De la Rúa, que terminó dejando una suerte de estrés pos traumático. Entonces cada vez que se acerca un líder moderado o que no grita la gente asocia pavlovianamente con la crisis. Y te da pánico. Hay una herencia caudillesca en donde hay un líder que me protege, me asiste y puede tener cosas non sanctas pero yo estoy bajo su ala. Eso persiste.

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