Campo Gallo: un pueblo del interior de Santiago del Estero revolucionado, a la espera de la voz del papa Francisco

El pontífice brindará una entrevista a dos sacerdotes en la radio Virgen del Carmen FM 99.9; será este mediodía, a las 12.30
Leonel Rodríguez
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8 de agosto de 2014  • 11:43

SANTIAGO DEL ESTERO.- Los habitantes de Campo Gallo dicen orgullosos que tienen el récord sudamericano de temperatura alta máxima: 47,3º, y con térmicas arriba de los 50. La información la muestra Wikipedia, al tiempo que informa que esta localidad, cabecera del Departamento Alberdi, distante a 242 kilómetros de la capital provincial, cuenta con casi 5.500 habitantes y que representa el 34% de la población del mencionado departamento.

"Nada interesante ocurre en Campo Gallo", afirma la mayoría de sus pobladores consultados por LA NACION, "pero lo de hoy será único", dice Rosa Argañaraz, quien cuenta los minutos para escuchar la entrevista que brindará, a las 12.30, el papa Francisco concederá a la radio comunitaria del pueblo, Virgen del Carmen FM 99.9.

"¿Han visto cuando de los pueblo chicos se dice que aquí se conocen todos? Bueno, aquí sí, nos conocemos todos", dice Rosa entre risas.

Campo Gallo ya supo ser noticia nacional, ya tuvo sus párrafos en diarios, minutos en radios y aire en televisión cuando el Padre "Pepe" Di Paola, un luchador en contra del narcotráfico en las villas porteñas, había sido enviado a misionar a esta localidad, a la parroquia Nuestra Señora del Carmen, que depende del Obispado de Añatuya, el más pobre del país.

El "Tano" Joaquín Giangreco, el sacerdote que paso una semana en Santa Marta con Francisco, reconoce que "esto nos supera, imaginábamos algo fuerte, pero el pueblo, la zona, la provincia están revolucionados".

Expectativa por la transmisión

Desde temprano decenas de autos ingresan a Campo Gallo por la Ruta 5 y las distintas interprovinciales. Muchos otros "coparon" el único hotel del pueblo y muchos reciben en sus casas a la gente que desde anoche canta alrededor de fogones, como una suerte de "vigilia".

Giangreco también fue parte de los curas villeros elegidos por Bergoglio, en sus tiempos de Cardenal, para misionar y trabajar en las villas porteñas. Al Padre Joaquín le tocó la del Bajo Flores, cercana a la cancha de San Lorenzo, club del que es fanático, igual que Francisco, otra de las cosas que tienen en común.

"Seguramente alguna mención haremos al partido de la semana que viene", reconoce Giangreco.

"Hablaremos de nuestro trabajo pastoral. De cómo trabajamos en una radio de 250 kilómetros y de la profunda fe y esperanza del pueblo santiagueño. En el estudio solo estaremos el Padre Ignacio Liebana y yo", confirmó Giangreco.

Campo Gallo, ese lugar pequeño, perdido, donde nunca pasa nada, hoy es el centro de la noticia en nuestro país y en muchos lugares del mundo.

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