Jorge Antonio Bacqué

Un jurista clásico, comprometido con la Justicia y la equidad
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20 de agosto de 2014  

Un jurista de convicciones firmes y trato amable, abierto al diálogo y comprometido con la ley y la equidad fue el doctor Jorge Antonio Bacqué, fallecido anteayer, a los 92 años. Durante el período de recuperación democrática, fue ministro de la Corte Suprema de Justicia por decisión del entonces presidente Raúl Alfonsín.

Fuente: LA NACION

Su firmeza en las ideas no entraba en contradicción con su carácter suave y afable. Su voz tranquila siempre invitaba a una conversación cordial. Por su formación -era uno de los grandes profesores en Filosofía del Derecho- y por sus amistades, muchos lo relacionaron con el desarrollismo, pero Bacqué era un liberal convencido y, tal vez, desde esa posición encaró la idea del jurista clásico y del abogado exitoso.

Al asumir, Alfonsín había conformado una Corte intachable e independiente. Cuando su presidente, Genaro Carrió, renunció, en 1985, Bacqué fue propuesto para incorporarse al tribunal.

Durante su paso por la Corte, se preocupó siempre por proteger las libertades y garantías individuales. Y en favor de esa posición votó frecuentemente con Enrique Petracchi, otro juez liberal que hoy sigue en el tribunal. Entre otros fallos recordados, votó en favor de declarar inconstitucional la ley de matrimonio civil, para habilitar así el divorcio, y cuando se discutió la validez de la ley de obediencia debida, fue el único que firmó en disidencia. Entendía que la norma propiciaba la impunidad de los mandos medios de las Fuerzas Armadas e invadía atribuciones del Poder Judicial.

Durante esos años, Bacqué mantuvo una buena relación con Alfonsín, pero también le marcó límites. Y en varias oportunidades expuso sus molestias por las restricciones presupuestarias que había sufrido la Justicia durante parte del mandato del presidente radical. Alguna vez dijo que esas penurias económicas eran el camino para retacearle independencia a la Justicia.

Pero el mayor límite se lo marcó al presidente Carlos Menem. Renunció el mismo día en que salió publicada en el Boletín Oficial la ley de ampliación del número de jueces del alto tribunal. El ex presidente había logrado llevar el número de ministros de cinco a nueve y Bacqué se alejó antes de entrar en la dialéctica de la mayoría automática favorable al menemismo.

Había nacido en Buenos Aires el 3 de agosto de 1922. Tenía el deseo de convertirse en marino mercante, pero cuando reprobó el examen de ingreso, en 1939, decidió seguir Derecho. Su placer por navegar lo satisfizo con un pequeño velero que amarraba en el Yacht Club de San Fernando.

La decisión de hacerse abogado fue acertada: se recibió en la Universidad de Buenos Aires; se graduó allí de doctor en Jurisprudencia; entre 1959 y 1976 fue profesor titular de Introducción al Derecho, Filosofía e Historia de las Ideas Filosóficas del Derecho y Filosofía del Derecho en esa casa de altos estudios. Enseñó en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata y fue secretario letrado de la Corte hasta 1966.

También descolló como abogado: integró el estudio Galante, del cual también formó parte Petracchi, y entre 1996 y 2000 presidió el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal. De amplias inquietudes culturales, dirigió la colección Biblioteca de Filosofía y Derecho del Centro Editor de América Latina.

En reconocimiento a su trayectoria, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, envió una comunicación a la familia y una ofrenda floral. Bacqué, desde ayer, descansa en el cementerio Parque Memorial.

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