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Pepe Mujica visitó una celda donde estuvo preso: "Gracias a la vida estoy vivo, de casualidad"

El presidente, de gira en la ciudad de Minas, fue a una prisión donde fue torturado durante la dictadura y dijo que no guarda rencor: "Hay cosas que no tienen recauchutaje, se viven para adelante"
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20 de agosto de 2014  • 11:05

Cuarenta años después de que esa celda lo viera llorar, sufrir y resistir, el presidente uruguayo, José "Pepe" Mujica volvió ayer a su calabozo del Cuartel de la Infantería número 11 de la ciudad de Minas, en una visita "personal" en medio de su gira por la capital serrana.

"Vine por razones personales. Por más presidente, uno no deja de ser un ser humano, tiene ese sentir", dijo el ex tupamaro a los medios presentes, con el recuerdo vivo de sus 15 años preso durante la dictadura en varias prisiones por pertenecer al guerrillero Movimiento de Liberación Nacional (MLN).

El presidente, que está por terminar su mandato, dijo que no guarda rencor por las cosas del pasado. "Gracias a la vida estoy vivo, de casualidad. ¿Qué voy a chillar? Hay cosas que no tienen recauchutaje, se viven para adelante. Yo soy un viejo pero vivo pensando para adelante. Mi preocupación es lo que va a pasar dentro de treinta años, para dónde va el mundo y demás. Eso ya pasó".

"Yo pasé mucho tiempo en los calabozos de este cuartel, larguísimas temporadas. Me acuerdo, se me caían las lágrimas. Está igual que antes. Acá lloré el día en que, por el barullo que metían los soldados, me enteré de que había caído Saigón [liberada el 30 de abril de 1975 a manos del Frente Nacional de Liberación de Vietnam]", dijo el presidente.

"La sala donde tenían la televisión estaba al lado de la enfermería adonde me habían llevado. Me acuerdo clarito del escándalo de los soldados por lo que había pasado en Vietnam. Era una época en la que me rotaban cada seis meses entre calabozos de Lavalleja, Rocha y Treinta y Tres", contó Mujica al diario El Observador.

Mujica había llegado al departamento de Lavalleja para inaugurar una planta de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap) y en el momento decidió agregar dos puntos a su agenda: la visita a una fábrica de alfajores que él consume y, después, a la vieja prisión donde vivió por meses.

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