Corrupción: Menem prometió cirugía mayor

Proyectos: el Presidente presentó dos iniciativas para castigar el enriquecimiento ilícito y reformar el Código Penal; propone la figura del arrepentido.
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16 de mayo de 1996  

El presidente Carlos Menem admitió ayer la posibilidad de que existan "focos de corrupción" en organismos del Estado "y en instituciones fundamentales de la República como el Parlamento de la Nación".

Al rubricar dos proyectos de ley para combatir la corrupción en el ámbito oficial Menem advirtió que aún existen "focos de corrupción a través del arreglo de coimas entre algunos funcionarios y algunos sectores de la vida privada a través de algún tipo de prebendas de dádivas o de obsequios de regalos". Se comprometió a aplicar "cirugía mayor sin anestesia".

Los puntos principales de ambas iniciativas ya anticipadas por La Nación son los siguientes:

* La obligación de funcionarios magistrados y legisladores nacionales de presentar la declaración jurada de su patrimonio que deberá actualizarse dentro de los dos meses de producirse una modificación superior al 10 por ciento.

* Los funcionarios no podrán recibir regalos cuyo valor exceda de dos mil pesos.

* Se crea la figura del arrepentido para permitir la colaboración en la investigación de hechos ilícitos.

* Se tipifica como delito el tráfico de influencias.

* Se invierte la carga de la prueba para quien actúa como testaferro de un funcionario público poniendo a cargo de esa persona la tarea de mostrar que obtuvo sus bienes en forma legítima.

La firma de ambos proyectos que deberán ser aprobados por el Congreso se efectuó durante un acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno que quizá por el horario en que se concretó (las 9) se vio inusualmente despoblado. Sobraron sillas o faltaron invitados.

Sólo un puñado de hombres y mujeres de negocios asistieron a la ceremonia: Amalia Lacroze de Fortabat Jorge Blanco Villegas (UIA) Jorge Di Fiore (Cámara de Comercio) Santiago Soldati (Sociedad Comercial del Plata) Juan Carlos Masjoan (Telecom) Francisco Macri (Sevel) Jorge Brea (Shell) Manuel Morán (Aerolíneas Argentinas) y Osvaldo Cornide (CAME).

Domínguez y Cavallo tarde

Aunque suelen ser muy puntuales cuando el jefe del Estado los convoca a la Casa de Gobierno y mucho más cuando se trata de actos en el Salón Blanco ayer el ministro de Economía Domingo Cavallo y el intendente porteño Jorge Domínguez llegaron tarde a la cita y quedaron en evidencia.

Domingo Cavallo no perdió la calma a pesar de esperar a que se ubicara una silla en el estrado que debía compartir con el jefe de Gabinete Jorge Rodríguez; los ministros del Interior Carlos Corach; de Salud Alberto Mazza y de Justicia Rodolfo Barra; el secretario general de la Presidencia Alberto Kohan y el senador Eduardo Menem.

Peor le fue a Domínguez -quien dos horas más tarde se enteró de que fue procesado por el supuesto delito de defraudación en perjuicio de la administración comunal- porque el director de Ceremonial Orlando Luis Cáceres se enojó cuando un colaborador suyo le avisó que detrás de la puerta espejada se encontraba el intendente.

Sin hablar porque la locutora oficial anunciaba la firma de los anteproyectos Cáceres hizo señas sobre su reloj indicando claramente que el que estaba en falta era Domínguez y debía esperar. Y así lo hizo hasta que se produjo un silencio entre rúbrica y rúbrica que le permitió al lord mayor sentarse casi al borde del acceso al Salón Blanco.

Aunque pueda dolerle al Gobierno el hombre estrella de la ceremonia fue el ex secretario de Ingresos Públicos Carlos Tacchi quien estuvo especialmente invitado a la firma de las propuestas. Desconocido por su tranquilidad al hablar de la corrupción y la evasión Tacchi (famoso por su promesa de "hacer m... a los evasores") aseguró que ese flagelo "ha disminuido en forma notable. Estos proyectos confirman una línea de acción para tratar por todos los medios de aportar transparencia total y evitar que los fondos del Estado se desvíen".

Por ahora una iniciativa que parece sólo un gesto

Los legisladores oficialistas creen que los proyectos sobre el tema recorrerán las comisiones por largo tiempo.

A un año de su reelección el presidente Carlos Menem impulsó el envío de las denominadas "leyes anticorrupción" y una tercera con reformas al Código Penal.

Sin embargo el testimonio de algunos legisladores y de funcionarios del propio Gobierno estiman que difícilmente esas leyes -particularmente las que se conocen como leyes anitcorrupción- lleguen al recinto para ser debatidas.

"No es un hecho por ahora es sólo un gesto" sintetizaron algunos analistas convencidos efectivamente de que la posibilidad de que esos proyectos lleguen al recinto del Congreso para su debate es un tanto remota y juega con la fragilidad de la memoria.

El gesto según entiende quien sintetizó de esa forma los proyectos de leyes contra la corrupción tiene como propósito presentar al Gobierno tomando la iniciativa con respecto a la corrupción. Pero no le dan más valor que el de un gesto.

Hay quienes aseguran que algunos legisladores ya saben por boca de dirigentes del oficialismo que la idea es que las "leyes anticorrupción" recorran un largo camino por las comisiones legislativas hasta caer en el olvido.

"Después de todo son ustedes los que pueden o no tratar los proyectos. El Poder Ejecutivo los envía para su tratamiento pero allá en el Congreso decidirán el destino" dijo un funcionario de la Casa de Gobierno.

Lejos del hecho concreto

La crudeza de las palabras del funcionario trasladó la responsabilidad a los legisladores al mismo tiempo que desde otros sectores trascendía que por lo menos pasará mucho tiempo antes de que el Congreso trate esos proyectos que fueron girados al Poder Legislativo.

Por el momento el Congreso está plenamente ocupado y concentrado en la causa del tráfico y contrabando de armas al punto que no hay sesiones y la actividad se reduce a ese tema y a la situación del Banco Central con respecto al Banco Integrado Departamental (BID).

Un Congreso paralizado -o poco menos- en sus tareas legislativas y dos proyectos de leyes contra la corrupción que anunciara el Presidente no parecen ser la circunstancia ideal para un tratamiento serio y si se acerca a aquella afirmación de que se trata de un gesto para recuperar algo de la iniciativa perdida pero no de un hecho concreto.

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