Relaciones a distancia... ¡pero acá nomás!

¿Te animás a verlo cara a cara?
¿Te animás a verlo cara a cara? Crédito: Corbis
Nuestro columnista nos habla sobre las comodidad de las citas en casa
Sebastián Fernández Zini
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14 de septiembre de 2014  • 00:00

–¿Cuánto hace que están hablando por Skype?

–Un mes, más o menos.

–Imagino que ya se vieron por camarita, ¿no?

–Sí, obvio, amigo.

–¿Tuvieron cibersexo?

–¡No, pará! Tampoco la pavada... Nos estamos conociendo, charlamos mucho, eso...

–¿Tampoco la pavada? Me respondés como si estar conociéndose no implicara en algún momento tener sexo... Además, llevan un mes y medio... ¿O me vas a decir que no te encamaste con alguien mucho más rápido que eso?

–Sí, tenés razón. Lo que pasa es que no me pasa nada con el cibersexo. Él en un momento intentó ir por ese lado, pero la verdad es que medio que lo saqué carpiendo. Decime lo que quieras, pero yo prefiero el sexo cara a cara.

–¿Y dónde vive el muchacho en cuestión?

–En Belgrano.

–¿Ehhhh? ¿En Belgrano? ¿Me querés explicar qué es lo que les impide el "cara a cara" si viven a cincuenta cuadras como máximo?

Todo muy lindo, pero no puede ser para siempre
Todo muy lindo, pero no puede ser para siempre Crédito: Corbis

–Está medio complicado... Se está separando y tiene dos hijos chiquitos.

–¿Se está separando? ¿O es separado?

–Se está separado desde hace un año.

–Entonces dejá de decir "se está separando". Dale, amiga, pónganse las pilas y concreten de una vez.

–¿Vos me venís a hablar de concretar? ¿Querés que te recuerde que estuviste casi un año hablando por Skype con un chileno?

–Pero Chile es Chile y Belgrano es Belgrano. Además, lo nuestro sí era cibersexo. Una cosa es una cosa...

–...¡y otra cosa es otra cosa! ¡Ya sé! No soy boba, pero quiero ir despacio. Estoy copada con Benja. La verdad es que me siento acompañada aunque sea a la distancia. ¿Te conté que el otro día cenamos vía camarita, mientras veíamos la tele?

–Ah, me muero... ¿Y cómo fue eso?

Crédito: Corbis

–Eso, lo que escuchás. Quedamos en encontrarnos a las 10 con la cena lista, pusimos la compu y comimos juntos, pero cada uno en su casa.

–¿Y comentaban la novela?

–¡Qué tarado que sos! ¿Por qué no podés entender que yo la paso bien?

–Lo entiendo, amiga. Lo único que me hace ruido es por qué no hicieron el mismo plan en tu casa, en la de él o en algún restaurante.

–Qué sé yo... Salió así y para mí fue una experiencia nueva. ¿Qué querés que te diga? Ni mejor ni peor. ¡¡Nue-va!!

–Pero convengamos en que, más allá de lo novedosa que pueda ser la experiencia, algo más te está queriendo decir tu nuevo cibercomportamiento.

–No te entiendo.

–Ay, amiga, podría hacerte un listado eterno: ¿miedo a concretar?, ¿seguir idealizando a cada tipo que conocés?, ¿miedo a que el cara a cara no funcione?, ¿no terminar de comprometerte nunca profundamente con nadie?, ¿no animarte a resignar parte de tu tiempo para darle espacio a otro? ¿Sigo?

–¿Quién te dijo que hicieras el listado?

–Nadie, lo hice solito. Vos sabés cuál es mi lema, "cada uno lo hace como mejor le sale", pero solo quiero que lo pienses... ¡Los separan solo cincuenta cuadras! Y no tengo nada en contra de que se hayan vinculado a través de la compu, solo te digo que no hay nada como un encuentro cara a cara (vos misma me lo dijiste hace cinco minutos), verdadero y sin red. Lo que tiene que pasar va a pasar, y cuanto más tiempo sigan hablando por cámara, más fuerte será el choque con la realidad. Pensalo, solo eso, pensalo. ¡Te quiero!

¿Alguna vez tuviste una relación a distancia? Te contamos cómo maquillarte para una cita por Skype .

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