Nicaragua sin prensa libre

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15 de septiembre de 2014  

Si existe un claro denominador común entre los países de la región cuyos gobiernos están enrolados en la izquierda bolivariana es el de no respetar ni la libertad de expresión ni la libertad de información. Nicaragua no es ciertamente una excepción. Allí, Daniel Ortega engañó a todos cuando, en 2001, en el Día del Periodista, suscribió y publicó una presunta carta-compromiso donde se comprometía expresamente a respetar la libertad de expresión, lo que luego incumplió con descaro.

Ese mismo año, los cuatro candidatos a la presidencia de Nicaragua, junto con los cuatro candidatos a la vicepresidencia, habían acordado ese respeto, como pacto a cumplir cualquiera fuere el triunfador, para asegurar que Nicaragua viviera con transparencia y con su libertad de expresión sin restricciones. Ese compromiso se materializó cuando Ortega, recordemos, pidió perdón por sus anteriores fracasos, solicitando a su pueblo que le diera una segunda oportunidad, lo que efectivamente sucedió. Desde entonces, Ortega se ha aferrado al poder con argucias de todo tipo, razón por la cual el señero diario La Prensa, de la familia Chamorro, se refiere siempre a él con justicia como "el presidente inconstitucional" de Nicaragua.

Hoy los periodistas de los pocos medios nicaragüenses que permanecen aún independientes tienen acceso restringido a la información oficial y se les impide sistemáticamente la entrada a las conferencias de prensa de los funcionarios públicos sandinistas. Muy distinto de las promesas de Daniel Ortega, cuya palabra, por lo visto, vale poco y nada.

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