Suscriptor digital

La Justicia debate cuál debe ser el perfil del juez del siglo XXI

Francisco Jueguen
(0)
21 de septiembre de 2014  

La sacaron de su casa a la madrugada y a los tiros. Su delito: había escondido perseguidos políticos durante la última dictadura militar. La llevaron a la cárcel de Devoto, donde estuvo nueve meses sin imputación, proceso ni juicio. Salió del penal, sin explicaciones, de un día para el otro, a los 36 años y con un preinfarto.

En julio de 2007, Carmen Argibay, jueza de la Corte Suprema desde 2004, tuvo la oportunidad de vengarse. Sin embargo eligió lo que ella consideraba era más importante y la vocación de su vida: hacer justicia. Sorpresivamente, votó en disidencia en un fallo que eliminó el indulto que Carlos Menem había otorgado en 1990 al ex comandante de Institutos Militares general Santiago Omar Riveros. Argibay, que falleció en mayo de este año, consideró entonces que el caso del militar –que tenía una sentencia a su favor de la anterior Corte Suprema– era "cosa juzgada".

Argibay ya había expuesto sus pensamientos en las audiencias previas para su nominación, cuando replicó a algunos sectores sociales que le cuestionaban su ateísmo militante: "Creo que decir de frente lo que uno es o piensa revela honestidad, que es el primer paso para la ecuanimidad. Mis creencias no deben interferir en las decisiones judiciales que tome".

El apellido la jueza surgió como figura ejemplar en varias oportunidades durante el encuentro organizado por el Foro de Estudios Sobre la Administración de Justicia (Fores) organizado en la UCA la semana última. El debate se propuso una desafiante tarea institucional: cincelar el perfil de juez del siglo XXI.

La lista de cualidades que los participantes del encuentro elaboraron fue larga, pero podría resumirse de la siguiente manera: el magistrado no deberá ser sólo un lector de la ley (como los positivistas decimonónicos), pero tampoco un hombre de derecho arbitrario, que subrogue funciones de gobierno o que tenga una interpretación ideológica de la Constitución.

El juez deberá tener idoneidad técnico-jurídica, pero con una capacitación permanente, actualizada y amplificada a un marco político, social y cultural que le sirva para entender el impacto de sus sentencias. Éstas deberán ser sencillas y transparentes para que la sociedad pueda ejercer su derecho democrático de control.

"Un juez tiene que ser un caballero y si sabe de derecho, mejor". El dicho inglés valió de marco para reclamar integridad moral, ética y honestidad, valores que –según los expertos– pueden restituir la confianza en la Justicia. Pero sumaron al perfil del magistrado características como el equilibrio, la templanza, la experiencia y la tolerancia.

La imparcialidad y la independencia, tanto de poderes políticos y corporativos como de la propia conciencia, fueron subrayadas por todos los asistentes. Para ganarlas apelaron al coraje que debe exhibir un juez.

Pero la discusión excedió la figura del magistrado y se centró también en la cultura organizacional de la Justicia y en alguna resistencia corporativa hacia el cambio. En ese debate apareció la figura del juez como necesario gestor eficiente de su juzgado. "La justicia cara y remolona no es justicia", sentenció un expositor.

En los tres paneles que tuvo el encuentro se filtraron además duras críticas a las leyes para la supuesta "democratización de la Justicia" impulsadas por el Gobierno, el desequilibrio a favor del oficialismo que produjo la reforma cristinista del Consejo de la Magistratura en 2006, al atraso en la designación de jueces, y a los magistrados "con anillos de US$ 250.000" y a aquellos otros que descuidan su trabajo judicial porque dan "vueltas por el mundo para dar clases".

"Desde que el juez es juez su función es discernir entre lo justo y lo injusto", describió Daniel Herrera, decano de la Facultad de Derecho de la UCA, que además pronosticó que este será el siglo de los jueces.

"El juez debe ser la valla ante cualquier poder para asegurarle al individuo sus derechos", sentenció el presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, Luis María Cabral.

"Los pobres no conocen sus derechos ni las vías para acceder a la Justicia", dijo Cabral y agregó: "La discapacidad en el acceso a la Justicia será una de las claves del siglo XXI". El magistrado criticó también el actual 30% de juzgados vacantes por la mora "de los poderes políticos circunstancialmente mayoritarios".

"En la democracia, la participación del ciudadano no se limita al voto. El control del poder político también debe incluir a los jueces, que tienen la obligación de comunicar lo que hacen y cómo lo hacen", cerró Cabral.

"Luego de 800 años de historia, hoy nos seguimos preguntando si es importante que los jueces sean imparciales e independientes o si hay que ponerle límites al poder", cuestionó Marcelo Octavio De Jesús, presidente del Fores, en un claro cuestionamiento a la visión del kirchnerismo.

De Jesús señaló que existe una concepción de que el derecho es un mecanismo de lucha ideológica y que, en función de eso, se deben seleccionar a los jueces. "¿Cuál es el perfil de aquellos que deben elegirlos?", se preguntó con el foco puesto en la actualidad del Consejo de la Magistratura, envuelto en una encarnizada disputa política sobre quién reemplazará al fallecido Manuel Blanco en un juzgado electoral que aparece como clave para las próximas elecciones.

"La creación del Consejo de la Magistratura buscó atenuar la discrecionalidad del Ejecutivo", afirmó el consejero Daniel Ostropolsky, que criticó duramente la reforma impulsada por Cristina Kirchner que redujo el número de integrantes del cuerpo.

Ostropolsky cuestionó que los únicos parámetros para medir la idoneidad de un candidato en el proceso de selección sean los académicos o técnicos. "Existen otros, como la experiencia, el sentido común y la templanza para soportar cualquier presión", esgrimió. Para eso pidió darle más importancia a la escuela judicial y reformar la ley del Consejo de la Magistratura, que hoy "permite la preeminencia del estamento político sobre el técnico" para elegir jueces.

"La idea de que un juez debe ser seleccionado por cuestiones de afinidad política planea en el Consejo de la Magistratura", coincidió el juez Miguel Ángel Caminos, que agregó que el Consejo puede convertirse en un "organismo persecutorio".

Caminos habló de la necesidad de idoneidad técnico-jurídica, de gestión, psicofísica y ética para un juez. Advirtió además: "Hoy, los jueces deben juzgar en casos que nunca habían atendido por el crecimiento de la litigiosidad, por lo que se requiere una capacitación en todos los órdenes y un sentido docente para transmitir ese fallo a la sociedad".

Deformación institucional

"Hoy hay una brutal presión de la política hacia los jueces", advirtió el consejero porteño Jorge Enriquez. Cuestionó además que el Ejecutivo "no respete los fallos de la Justicia".

En cuanto al perfil que debe tener el juez afirmó: "Debe ser alguien que busca la paz social. No sólo resolver el conflicto, sino establecer un cauce para una resolución satisfactoria".

"Cuando pensamos el perfil del juez pensamos en el perfil de Dios", dijo el juez Luis Lozano. "El magistrado debe tener la capacidad de escuchar el debate, de ser tolerante y paciente", aclaró y completó: "La buena calidad de la Justicia no es sólo un atributo intrínseco, sino de la percepción de la gente. Por eso es preciso que haya jueces convincentes".

"No hay jueces asépticos. Todos tenemos ideología", aseguró Víctor María Vélez, presidente de la Federación Argentina de la Magistratura (FAM). "Pero no se puede decidir conforme la propia voluntad. Se debe decidir de acuerdo a la voluntad de la ley", indicó, al mencionar las necesidad de imparcialidad y de independencia externa (de los poderes) e interna. Ahora para que haya independencia tiene que haber coraje", completó. "El juez debe cuidarse de sus propias influencias", concordó el ex juez Sergio Villamayor Alemán. "Es difícil prescindir de los propios condicionamientos", explicó el ahora profesor de la UCA.

El experto legal y asesor del Ministerio Público Fiscal de la ciudad de Buenos Aires, Héctor Chayer, afirmó, por otro lado, que es necesario un cambio en la cultura organizacional de la Justicia para modernizarla, por lo que criticó la fuerte resistencia que existe en un Poder Judicial que suele ser muy conservador.

Por último, el diputado de Pro Pablo Tonelli cuestionó como una debilidad que los jueces ejerzan la docencia. No sólo por la carga horaria, sino porque dar clases "puede ser un escollo para la imparcialiad".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?