Alexander Laszlo: “Debemos ser menos autistas y egocéntricos”

El científico norteamericano dice que de seguir exigiéndole al planeta de la manera en que se hace hasta el momento, la extinción es una opción posible
Marilina Esquivel
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21 de septiembre de 2014  

"La extinción es parte de la evolución", sostiene el científico suizo naturalizado estadounidense Alexander Laszlo durante la conferencia internacional South American Business Forum (SABF), tras advertir que si las personas y sociedades no se vinculan de una manera ecoética con el planeta, éste podría seguir sin nosotros.

Durante la conferencia, organizada en la ciudad de Buenos Aires por alumnos del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, Laszlo, que preside la Sociedad Internacional de Ciencias de Sistemas (ISSS) y también Syntony Quest, un emprendimiento de desarrollo de prácticas organizacionales para promover soluciones innovadoras y éticas, dijo que las corporaciones tienen responsabilidad en el necesario cambio.

"En la década del 50 teníamos el legado de Taylor con el foco en tener la más alta eficiencia y trabajar como una máquina. Hasta la década del 90 había que ser competitivos. La idea de Michael Porter (N. de la R.: experto en competitividad empresarial y profesor en Harvard Business School) de la ventaja competitiva de las empresas y naciones tuvo mucho poder en esta época en que uno mismo se entendía en el contexto de su sector industrial y podía aprovechar la ventaja de costos, precios y especialización en su nicho. Ahora necesitamos distintos tipos de entendimiento. No es suficiente entender cómo funciona la organización o industria. También hay que entender el impacto en la sociedad, en el ecosistema y en las futuras generaciones", dice el experto en el estudio de sistemas.

Pasar de un enfoque egocéntrico a uno ecocéntrico, de la competencia a la coopetencia y de la independencia a la interdependencia son algunos de los paradigmas de un mundo evolucionado, según Laszlo. "Tenemos nuevas medidas de progreso. De hecho se hizo el experimento de crear el Indicador de Progreso Genuino (GPI, por sus siglas en inglés) en el que se tomó el PBI y se le sacó todo lo que no contribuye a una sociedad saludable, como el aumento de inversión hospitalaria por incrementos en la enfermedad, y se incorporaron marcadores sociales saludables como el trabajo voluntario. Otros indicadores son el Índice de Felicidad Planetaria (HPI) y el Índice de Nivel de Civilización (CLI). Países y sociedades que parecen altamente desarrollados ya no lideran esos rankings. Los que consideramos países desarrollados son sobredesarrollados", comenta.

Lazlo, además de tener quinto grado de cinturón negro en karate tradicional coreano, es ex director del Programa de Doctorado en Administración en la Escuela de Posgrado de Business Administration & Leadership (Egade-Itesm) en México. Como profesor de System Science and Evolutionary Development enseña en una variedad de escuelas de posgrado a nivel internacional. Trabajó para la Unesco, la Agencia Italiana de Energía Eléctrica y el Departamento de Educación de Estados Unidos.

–Hace unos días usted estaba viendo la película Interstellar y posteó en Facebook una frase de ella: "Encontraremos un camino. Siempre lo hacemos". ¿Cómo se relaciona con lo que usted piensa?

–Mi óptica es evolutiva. El proceso de evolución está lleno de retos; la evidencia es que no podemos garantizar que los superaremos, pero sí que estamos preparados para enfrentarlos. En nuestra historia hemos llegado a momentos de decisión y hoy vivimos una situación así. Superar los retos en un planeta de recursos finitos implica organizarnos de mejor manera, ser más interdependientes, menos autistas y egocéntricos como especie. Tenemos la capacidad de hacerlo, pero también existe la posibilidad de que no lo podamos hacer. La extinción es un proceso natural de la evolución. Tenemos un papel como especie en este planeta y debemos encontrarlo. Debemos pensar en una óptica de varias generaciones y no sólo del próximo ciclo económico. Hoy estamos muy interconectados entre nosotros, pero la pregunta es cómo nos conectamos con la narrativa del planeta.

–¿Cuál es el rol de las empresas en esa búsqueda?

–Es el lugar donde las ideas y los líderes pueden surgir porque es ahí donde más vivimos. La institución más lenta para cambiar es la educación y luego, el gobierno. Los negocios son más ágiles. Siempre se inventan más maneras de asociarse, obrar, estructurarse, y ese flujo de información, gente y fuentes de energía crea un contexto operacional que propicia la actividad. Creo que de esa creatividad que se da en las empresas saldrán nuevas formas de organización. Necesitamos nuevas formas de crear intercambio de valor que incluyan el aspecto social y medioambiental en un diálogo dentro de organizaciones que conecte a la gente con la razón por la que trabajan, que no es sólo por el dinero.

–¿Eso usted lo llama corporación evolutiva?

–Como dice William Gibson (N. de la R.: escritor estadounidense de ciencia ficción), el futuro ya está acá, sólo que está mal distribuido. Hay que identificar a las organizaciones que en su operación incluyen valores de conexión, interdependencia y colaboración a través de la comunicación efectiva. En una empresa el diálogo interno es necesario para que la idea de vivir conectados sea robusta. La organización también debe tener comunicación con otras organizaciones de su red de valor.

–¿En este tipo de organizaciones los empleados son más leales y comprometidos?

–Está variando el sentido de lealtad. En la década del 80, la gente decía es mi empresa, sea correcta o incorrecta. Tenían puesta la camiseta. En áreas muy ágiles, como Silicon Valley, veo que hay una identidad del empleado en relación a su profesión. Sienten lealtad hacia su profesión o hacia su industria porque contribuyen a la creación de determinado tipo de valor, y si una empresa no respeta eso se van a otra. La lealtad es bidireccional; el empleado es leal a la compañía en cuanto ésta lo es a su profesional y en función del valor que construye.

–Lo que usted dice se da para un grupo de empleados. Hay muchas personas que no pueden irse a otro trabajo.

–Cuando un grupo se siente marginado debe empezar un diálogo entre sí no como rebeldes, sino para preguntarse por qué hacen lo que hacen, si sólo viven para trabajar y cómo cambiar esa narrativa. El diálogo enriquece la dinámica dentro de la compañía.ß

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