Diez canciones con metáforas sexuales intrincadas

De Led Zeppelin a Soda Stereo, una selección de letras con sentidos ocultos
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22 de septiembre de 2014  • 17:33

Katy Perry – "Milk Milk Lemonade". Nacida como cantante de rock cristiano y devenida en provocadora profesional, Perry dedicó varias de las canciones de su segundo disco (el primero bajo el nombre artístico con el que es ahora conocida) a las metáforas sexuales. Este tema que quedó fuera de One of the Boys esquiva el doble sentido y va directo al asunto: "Sé que estás sediento, parado al sol. Tengo la fruta jugosa, duraznos dulces y crema (...) Mi rocío de miel y tu banana hacen una gran combinación (...) Limonada de leche, a la vuelta, adonde se hace el chocolate".

Attaque 77 – "Páginas pegadas". "Casta y pura, angelical. Me atrae su inocencia, es algo inmoral. Quisiera llevarte a pasear, comprarte juguetes y hablar. Que es joven, que es chica, que es menor de edad (…) Noches de insomnio, ritos en tu honor. Revistas con sus fotos, secretos del cajón. Páginas pegadas, mi mano sin control, jugo de perlas derretidas para vos. Sobre tu abdomen sentirás que cae Plasticola natural, leche condensada de pasión". Nada, eso.

Billy Idol – "Dancing With Myself". A tan solo un año de grabar esta canción con su grupo Generation X, Idol remixó el tema y le dio un tono menos agresivo (y, por ende, más pop) para convertirlo en su debut solista. "Cuando no hay nadie más a la vista, espero tanto por mi vibración amorosa y estoy bailando conmigo mismo". Lo que parecía una invitación a copar la pista de baile sin tener compañía no era más que una oda a la autosatisfacción.

Bryan Adams – "Summer of 69". ¿Una canción que evoca recuerdos de la adolescencia puede esconder una metáfora sexual? Claro que sí. Durante años, uno de los primeros hits del canadiense fue interpretado de manera literal como un repaso de sus años mozos, hasta que a alguien se le ocurrió hacer números: Adams nació en el 59, por lo que para ese entonces tenía 10 años. Su propio autor reveló mucho tiempo después que el 69 del título no es más que una referencia a la posición sexual, un recurso que creyó necesario para mascarar una canción que a lo que alude es al despertar hormonal.

The Who – "Pictures of Lily". Un protagonista que sufre de insomnio y revierte su situación gracias a unas fotos que le da su padre. "Las fotos de Lily hicieron mi vida tan maravillosa, me ayudaron a dormir por la noche". Otro canto más a jugar con uno mismo, pero con una vuelta de tuerca: el personaje se enamora de la mujer de las fotografías, y sufre un duro revés cuando su padre le informa que murió en 1929, por lo que llega a lamentarse: "Si tan sólo hubiera nacido en su época, hubiera estado todo bien".

Soda Stereo – "Entre caníbales". En un disco con una portada con dos leones copulando y cuya canción principal era un canto al sadomasoquismo ("Cuero, piel y metal, carmín y charol", "Nada más dulce que el deseo en cadenas") , Gustavo Cerati fue un paso más allá y trazó una parábola entre la antropofagia y el sexo sin pruritos ("El dolor es veneno y no lo sentirás hasta el fin, mientras te muevas lento y jadees el nombre que mata").

Árbol – "Cosacuosa". En los días de Chapusongs, la banda de Haedo dio con algunas de las imágenes más perturbadoras que se hayan pergeñado en el oeste del Gran Buenos Aires. "Todo este tiempo consumiendo la leche, todo este mar acariciándote la piel (...) y un montón de pescaditos se acostaron en tu lengua". Interpretar a gusto.

Maroon 5 – "Kiwi". ¿Quién hubiera dicho que Adam Levine podia tener un costado tan propenso a irse a la banquina? Para muestra, véase este tema de su segundo disco: "Dulce kiwi, tu jugo chorrea por mi mentón. Por favor, permitímelo. No termines antes de que empiece, quiero darte algo mejor que esto". Quedamos así.

Led Zeppelin – "The Lemon Song". Las alusiones sexuales aparecen a lo largo y ancho de la obra de Zep, pero esta es quizás una de sus imágenes más perturbadoras. Con un riff tomado prestado de Howlin’ Wolf y parafraseos de Robert Johnson, Robert Plant no se anda con sutilezas: "Exprimime, nena, hasta que el jugo corra por mi pierna. La manera en la que exprimís mi limón me hace caer de la cama".

Virus – "Una luna de miel en la mano". Uno de los mayores atributos de Federico Moura fue su capacidad para las metáforas que podían pasar desapercibidas sin que eso fuese una barrera para el público. Por más que el título haga alusión a la noche de bodas y su posterior viaje, se trata de una loa a la masturbación que se burla además de su concepción pecaminosa. "Caramelos de miel entre tus manos, te prometo una cita ideal adorando la vitalidad"... ¿Hace falta decir más?

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