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Renunció el juez debido a las trabas

Bonetti: el magistrado acusó a la fiscalía de impedirle investigar; el perito Brailovsky radicó una denuncia por amenazas.
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19 de septiembre de 1996  

Por "violencia moral" y porque la fiscalía le impide "profundizar la investigación", Bruno Bonetti renunció como conjuez federal de Zapala en la causa de los encubrimientos del caso Omar Carrasco. Esto ocurre cuando su investigación amenazaba derrumbar la historia oficial que señala como asesinos del conscripto al subteniente Ignacio Canevaro y a los ex soldados Cristian Suárez y Víctor Salazar. Los tres se declararon inocentes.

"Bonetti no se prestará a una farsa. El Tribunal Oral le dijo que no podía indagar sin acusación fiscal, pero la fiscalía no acusa ni quiere investigar", dijo una fuente judicial.

En cinco meses, Bonetti procesó a un mayor y a cuatro tenientes coroneles, dos de éstos en actividad y uno jefe de Inteligencia. El Tribunal Oral de Neuquén anuló dos de esas medidas.

Bonetti no proviene de la magistratura. Es un abogado elegido por sorteo cuando el cuestionado juez Rubén Caro se apartó de la causa. Ahora habrá que sortear otro abogado, y si ninguno acepta, como es muy probable, continuará el caso Guillermo Labate, juez federal de Neuquén.

"No es una casualidad"

La resolución de Bonetti expresa que "la recurrente negativa de la fiscalía a profundizar la investigación no es producto de una mera casualidad. Sus conductas denotan la clara intención no sólo de evitar ahondar en los hechos de la muerte de Carrasco, sino también de obstaculizar los avances logrados en esta investigación para esclarecerlos. Esta actitud ha sido una constante." Agrega Bonetti que se ve "en la imposibilidad de investigar hechos y conductas debidamente probadas." Tras asimilar que le anularan los procesamientos del teniente coronel (R) Pedro Cerruti, ex jefe de la Guarnición, y del mayor médico (R) José Carmona, ex director del hospital de la unidad, Bonetti vio cómo la fiscalía se negaba a imputar nuevos delitos a oficiales de Inteligencia, ni a investigar el posible papel de algunos de ellos en el encubrimiento.

Los condenados y sus defensores aseguran que Inteligencia los eligió como chivos expiatorios para ocultar a los verdaderos criminales.

Pero el lunes, el joven juez sufrió el golpe devastador que forzó la decisión. A través de Luis María Viaut, fiscal federal de Zapala, la Procuración General de la Nación, órgano del Poder Ejecutivo del cual dependen los fiscales federales, desechó en bloque y con contradicciones el informe del perito legista Alberto Brailovsky sin analizar ni cuestionar sus 235 páginas, ni pedir una consulta con especialistas. "No es un peritaje, es un informe", dijo Viaut.

En su informe, el médico legista de la Policía Federal y perito de Bonetti afirma que Carrasco no agonizó 90 minutos ni murió a manos de los tres condenados, como sostiene la tesis oficial, sino que fue atendido por enfermeras y médicos militares del cuartel durante una agonía de 48 a 60 horas, y que murió porque esa atención fue clandestina e insuficiente.

Un perito amenazado

A Brailovsky no le permitieron testimoniar en el juicio oral del homicidio cuando era perito de la Procuración. Luego, su informe fue pedido por la propia fiscalía que interviene en los encubrimientos para determinar si Carrasco recibió atención. Tras leer que la respuesta de Brailovsky era afirmativa, la fiscalía lo rechazó.

La semana última, Brailovsky radicó en la Comisaría 10ª de la Capital una denuncia que el juez correccional Frillocchi caratuló "denuncia por amenazas".

Sin proponérselo, la renuncia de Bonetti le da un poco de oxígeno a la historia oficial cuando ésta se encontraba al borde de la asfixia.

Tras el juicio del homicidio se conocieron testimonios que, sumados al informe de Brailovsky, chocaban frontalmente con la tesis oficial.

Además, varios diputados confiaron a La Nacion que prosperaría el juicio político al juez Caro, acusado de numerosas irregularidades cuando investigó el homicidio con el fiscal Viaut y la colaboración de los tenientes coroneles Víctor Jordán, jefe de Inteligencia de Neuquén, y el juez militar Raúl José. Bonetti procesó a los dos oficiales en actividad por encubrir el crimen.

Los diputados luego frenaron abruptamente el trámite hasta que la Sala II de la Cámara de Casación revisara la sentencia de las condenas.

Casación analizó los aspectos de derecho, no las pruebas, y confirmó la sentencia y las condenas. Con este argumento, el fiscal Viaut, que ayer fue convocado a Buenos Aires por la Procuración, le dijo a Bonetti que no podía revisar la sentencia con el informe de Brailovsky.

Bonetti refuta este razonamiento y lamenta que la fiscalía sólo le permite volver a indagar al teniente coronel Cerruti y al mayor médico Carmona por delitos menores. En el caso de Cerruti, Bonetti subraya que se probó que quiso trabar "a la Justicia para encubrir el homicidio".

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