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El ex nuncio pederasta podría enfrentar hasta siete años de cárcel

El polaco Jozef Wesolowski, acusado de abuso sexual de menores, será juzgado en la Santa Sede en los próximos meses; no se descartan pedidos de extradición
Elisabetta Piqué
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25 de septiembre de 2014  

ROMA.- Puesto bajo arresto domiciliario anteayer por expresa voluntad de Francisco, el ex nuncio apostólico en República Dominicana, el polaco Jozef Wesolowski, acusado de abusos sexuales contra menores y de posesión de material pornográfico infantil, podría ser condenado a una pena de entre seis y siete años de cárcel. Así lo informó ayer el padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano, que también adelantó que el arzobispo podría ser extraditado a otros países.

El caso cayó como una bomba en el Vaticano y tuvo enorme repercusión en todo el mundo, porque es la primera vez en época contemporánea que un arzobispo termina bajo arresto. Lombardi precisó que la magistratura vaticana, con el aval del Papa, decidió optar por el arresto domiciliario por temor a que el prelado pudiera huir de la justicia o contaminar las pruebas.

Hombre de confianza de Juan Pablo II, Wesolowski, de 66 años, fue nuncio en Santo Domingo desde 2008 hasta agosto de 2013, cuando fue destituido por Francisco después de que salieron a la luz denuncias de que el alto prelado solía frecuentar una playa donde les ofrecía a adolescentes de bajos recursos dinero a cambio de sexo.

A la pena canónica de la reducción al estado laical de junio pasado -que se volverá operativa después del segundo grado de juicio, que tendrá lugar en octubre-, ahora no sólo se sumará una condena penal de los jueces del pequeño Estado, sino también la posible extradición a países que lo requerirán formalmente, como República Dominicana y Polonia.

Aunque no se descarta que otros países donde prestó servicio como funcionario de la diplomacia vaticana (del África subsahariana, Costa Rica, Japón, Suiza, la India, Dinamarca, Bolivia o Kazakhstán) también quieran juzgarlo si descubren indicios contra él de abusos a menores.

"[Wesolowski] recibió a un abogado de oficio, pero puede ejercer el derecho de defensa a través de un abogado de confianza, que puede designar", detalló Lombardi.

El ex nuncio -que perdió la inmunidad en junio pasado cuando fue reducido al estado laical por la Congregación para la Doctrina de la Fe- está desde anteayer en el Palacio del Tribunal del Vaticano, que queda muy cerca de Santa Marta, donde vive el Papa.

Lombardi aclaró que harán falta algunos meses para completar el sumario con las pruebas que pesan contra el prelado polaco, por lo que hasta fines de este año o principios del próximo no arrancará el juicio con Wesolowski en el banquillo.

"El fiscal del tribunal vaticano, Gian Piero Milano, llevará a cabo las investigaciones que considere necesarias y los interrogatorios oportunos al acusado, que estará asistido por su abogado. Posteriormente, podrá presentar al tribunal la solicitud de que sea juzgado. En cuanto ésta sea aceptada, se abrirá el proceso", dijo Lombardi.

La voluntad expresa de Francisco de que "un caso tan grave sea enfrentado sin retrasos, con el justo y necesario rigor" fue considerada histórica y bienvenida tanto por los obispos italianos, que hablaron de "un acto ejemplar", como por la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos de los Niños, que había pedido que no se encubriera el caso Wesolowski.

"Francisco ejercita hasta el fondo su rol de soberano absoluto que eroga justicia. Es una revolución respecto de la línea tradicional del Vaticano. Por ejemplo, en el escándalo del Instituto para las Obras de Religión [IOR, el banco del Vaticano], Juan Pablo II actuó en forma distinta con el arzobispo Paul Marcinkus", presidente del Banco Vaticano, entre 1971 y 1989, comentó a La Stampa el constitucionalista Francesco Clementi. Este docente de derecho público comparado en la Universidad de Perugia no dudó en definir la decisión de Francisco como "un giro que impresiona por su fuerza, potencia y dimensión también simbólica".

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