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Dilma trasladó la campaña a la ONU y usó su espacio para dar una arenga electoral

Ante la Asamblea, destacó las "conquistas sociales" logradas bajo los gobiernos del PT
Alberto Armendariz
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25 de septiembre de 2014  

RÍO DE JANEIRO.- Fue una presentación más parecida a un discurso electoral que a uno ante la sede diplomática mundial. Cuando faltan 12 días para los comicios en los que se juega su reelección, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, llevó ayer la campaña al mismísimo estrado de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Allí, destacó las conquistas sociales alcanzadas en los 12 años de administración del Partido de los Trabajadores (PT), su empeño en luchar contra la corrupción y su compromiso por avanzar aún más en esos ámbitos.

"Abro este debate general en vísperas de las elecciones que van a elegir, en Brasil, al presidente, a los gobiernos estatales y a gran parte de nuestro poder legislativo. Son la celebración de una democracia que conquistamos hace casi 30 años, después de dos décadas de gobiernos dictatoriales. Con ella, mucho avanzamos también en la estabilización económica del país. En los últimos 12 años, en particular, sumamos a esas conquistas la construcción de una sociedad inclusiva basada en la igualdad de oportunidades", dijo al inicio de su discurso. Por tradición de la ONU, el de Brasil es siempre el primero de los jefes de Estado en hablar frente a la Asamblea General.

En plena campaña, Dilma celebró que la agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) anunciara la semana pasada, por primera vez en su historia, el retiro de Brasil del llamado Mapa del Hambre, que incluye a países donde hay miseria y desnutrición. Indicó que este cambio es el resultado de una política económica que creó 21 millones de empleos, aumentó el salario mínimo en un 71% y sacó a 36 millones de personas de la pobreza extrema.

"Con eso redujimos las desigualdades", afirmó la presidenta, que después de haber visto sus posibilidades de reelección disminuir considerablemente con la irrupción en la campaña de la ecologista Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño (PSB), ahora recuperó la ventaja, según tres encuestas divulgadas en las últimas 48 horas.

De acuerdo con Ibope, para la primera vuelta del 5 de octubre Dilma obtendría el 38% de los votos frente al 29% de Silva y el 19% del senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Para un hipotético ballottage, el 26 de octubre, la presidenta y la ecologista empatarían en 41 por ciento.

Otra encuesta de MDA le otorga a Dilma 36% de las intenciones de voto para la primera vuelta contra el 27,4% de Marina y el 17,6% de Neves. En segunda vuelta, la presidenta ganaría con 42% frente al 41% de la ambientalista. Y según Vox Populi, Dilma tendría un respaldo del 40%, seguida muy por detrás por Silva (22%) y Neves (17%). La presidenta se garantizaría la reelección con el 46% de los votos frente al 39% de Silva.

Ante este giro en el escenario electoral, los mercados financieros, que ya apostaban por una victoria de Marina, comenzaron a reconsiderar sus posturas y ahora temen que un nuevo gobierno de Dilma no encare las reformas y ajustes económicos necesarios. Esto se notó con una fuerte desvalorización del real estos días, que descendió a 2,4 unidades por cada dólar y obligó al Banco Central a duplicar su oferta de moneda americana.

En su discurso ante la ONU, Dilma reconoció que la decepcionante performance económica de Brasil estos últimos cuatro años se debió a que el país sigue recibiendo el impacto de la crisis internacional de 2008.

"A pesar de que hayamos conseguido resistir las consecuencias más dañinas de la crisis global, ella también nos golpeó de forma más aguda en los últimos años", apuntó, e insistió en su defensa de una reforma del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, así como en la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU.

Atacada tanto por Marina como por Neves en relación con las últimas acusaciones de corrupción dentro de la empresa estatal Petrobras, Dilma también subrayó en la ONU que la lucha anticorrupción en su gobierno ha sido constante.

"La historia muestra que sólo existe una manera correcta y eficiente de combatir la corrupción: el fin de la impunidad con el fortalecimiento de las instituciones que fiscalizan, investigan y punen actos de corrupción, lavado de dinero y otros crímenes financieros. Ésa es la responsabilidad de cada gobierno. Responsabilidad que nosotros asumimos, al fortalecer nuestras instituciones", afirmó.

Y tras haber "lamentado" anteayer la intervención militar de Estados Unidos y sus aliados contra el grupo jihadista Estado Islámico, en su discurso añadió: "El uso de la fuerza es incapaz de eliminar las causas profundas de los conflictos (...) Con cada intervención militar no caminamos hacia la paz, sino hacia la profundización de esos conflictos".

Al término de su presentación en la Asamblea General, la prensa brasileña presente en Nueva York criticó a la presidenta por aprovechar este evento para hacer propaganda política, pero ella rechazó las acusaciones.

"Sugiero que vean mis cuatro discursos aquí. Son muy parecidos en lo que se refiere a hablar sobre una cuestión fundamental: que Brasil redujo la desigualdad, aumentó la renta y el empleo. Como jefe de Estado tengo un inmenso orgullo de eso y creo que parte del respeto que Brasil tiene en el plano internacional viene del hecho de que hayamos hecho esto", se defendió.

La clase media brasileña, árbitro de las elecciones. The Wall Street Journal

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