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Diez buenos días para el arte joven

Parque Chacabuco: mañana, con la actuación de Luis Alberto Spinetta, cerrará Buenos Artes Joven II, la bienal de arte joven que convocó a más de 200.000 personas en diez días de actividades.
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20 de septiembre de 1996  

Con la intensa sensación de fiesta que provee el marco primaveral y la presencia de Luis Alberto Spinetta como broche de oro del día, culminará mañana en el parque Chacabuco la nueva bienal de arte joven de esta ciudad. Iniciada el 11 del actual, esta muestra, en la que intervinieron veintidós disciplinas artísticas y que fue denominada Buenos Artes Joven II, logró reunir en sus once jornadas de exposición a alrededor de 200.000 personas, cifra que habla de una fuerte convocatoria. Rasgo central y distintivo del foro fue haber elegido como ámbito de expresión un barrio alejado del centro, hecho que ocurre por primera vez desde que se hacen las bienales. "Es común que nos llenemos la boca hablando de la descentralización, pero sólo llevándola a cabo logramos comprobar todas sus bondades. La gente de barrio tiene un estilo tan cálido y familiar de hacer suyas las cosas que su participación le puso de inmediato un sello especial a la reunión. Desde ese punto de vista, esta convocatoria fue distinta de todas las demás", dice Mariana Yáñez, de la Federación Universitaria de Buenos Aires, la entidad que desde 1985 ha tomado en sus manos el impulso de los encuentros. La idea de los organizadores es que la bienal pueda alcanzar lo más pronto posible el estatuto de ente autárquico, para asegurar su continuidad y evitar que se cometan antiguos errores.

En este aspecto, la bienal cumplió con el propósito enunciado por la FUBA, que fue el de "generar un espacio de participación masiva para reflexionar sobre las olvidadas producciones artísticas juveniles y el de recuperar la idea democrática del libre acceso a la cultura frente a los modelos de exclusión social".

En lo estético, en cambio, la respuesta no fue tan pareja ni compacta. El aluvión mayor de concursantes -hubo 2000 y 386 seleccionados- recayó en las disciplinas musicales, de artes plásticas (pintura, grabado, escultura, objetos, historieta, diseño de indumentaria y fotografía) y audiovisuales. En algunos de estos rubros, los ganadores fueron elegidos con el voto del público. También el área de producción literaria (más en cuento y poesía) se destacó por el número de anotados.

Evaluaciones

Héctor Médici, jurado de pintura, afirmó que él y sus otros tres colegas debieron ver y juzgar unos 460 trabajos, un guarismo muy alto que es regla en certámenes de esta naturaleza. "La característica dominante de la muestra -dijo- fue su diversidad. En medio de ella, dos rasgos podrían señalarse como bastante pronunciados: un cuestionamiento de la imagen que ofrecen los medios de comunicación y una conciencia muy clara de la ciudad y sus dificultades." El sociólogo y docente universitario César Bisso, quien participó como coordinador del área literaria, también percibió esa heterogeneidad. "Creo, no obstante, que esa dispersión no disimuló un pensamiento crítico común. Todos los caminos parecían llevar a una conclusión nítida: nosotros vemos el mundo de esta manera y no nos gusta." Otra expresión que por lo nueva no se sabía qué respuesta iba a generar fue la de fotografía y arte digital. Ignacio Gerson, uno de los jurados de esta disciplina, afirmó que se presentaron 50 trabajos y que algunos demostraron una gran creatividad. Al contrario, en teatro y danza, las obras no dejaron conforme a casi nadie. El caso de teatro de objetos fue todavía más grave: participó un solo grupo. Con todo, el balance general de la bienal fue bastante aceptable. En especial, por lo que mostró potencialmente y dejó como reflexión. Los interrogantes que formula el arte siempre enriquecen al hombre. Sólo en el paraíso, como decía Camus, el sol quema todas las preguntas.

Los ganadores de la bienal musical, en gira

Los músicos ganadores de la tercera Bienal Juvenil 95/96, auspiciada por Shell C.A.P.S.A. y organizada por Festivales Musicales de Buenos Aires, han iniciado una gira de recitales y conciertos por varias ciudades de nuestro país, que empezó a desarrollarse durante este mes y proseguirá el próximo.

En el tercer Concurso Bienal Juvenil, organizado en 1995 para canto, piano y música de cámara, participaron más de doscientos jóvenes argentinos de menos de 35 años, duplicando la convocatoria de la bienal anterior.

El Quinteto de Vientos Argos -primer premio compartido en música de cámara, dos de cuyas integrantes son de Mendoza-, el barítono marplatense Luciano Garay y el pianista Marcos Puente Olivera, de la provincia de Buenos Aires, fueron los finalistas.

Jurado internacional

El jurado, de jerarquía internacional, estuvo integrado por Martin Lovet, miembro honorario de la Real Academia de Música de Londres y fundador del Cuarteto Amadeus; Elizabeth Robson, fundadora del premio Margaret Dick para jóvenes cantantes escoceses y reconocida solista,y Malcolm Binns, considerado uno de los pianistas más talentosos de Inglaterra y aclamado por sus interpretaciones de Beethoven, Schumann y Brahms. En el Teatro de la Comedia, de Córdoba, se representó "Il maestro di capella", de Cimarosa, intermedio cómico para barítono-actor y orquesta de cámara en el que intervinieron Luciano Garay y el mimo Omar Fernández, actuando como régisseur Héctor Rubio.

También dieron conciertos, en el Instituto Goethe, de Córdoba, el pianista Marcos Puente Olivera y el Quinteto de Vientos Argos, que integran Patricia Da Dalt (flauta), Raquel Dottori (oboe), Amalia Giudice (clarinete), Fernando Chiappero (corno) y Andrea Merenzon (fagot).

Por otra parte, Puente Olivera y el barítono Luciano Garay se presentaron en la sala Payró, de Bahía Blanca, y el miércoles 2 de octubre el primero de los nombrados y el Quinteto de Vientos Argos ofrecerán sendos programas en el teatro Mendoza, de Mendoza.

Estos jóvenes intérpretes están comprometidos, asimismo, para presentarse el 4 y el 5 de octubre, en la ciudad de Rosario.

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