Mas desafía a Rajoy y convoca al referéndum para el 9 de noviembre

"Queremos votar, queremos decidir nuestro futuro", dijo el presidente regional de Cataluña; Madrid inició los trámites para anular el proceso electoral
Martín Rodríguez Yebra
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28 de septiembre de 2014  

MADRID.- Artur Mas se sentó solo a una mesa enorme dentro de una galería gótica del Palacio de la Generalitat. Teatral, estampó un garabato con trazo firme sobre una hoja a medio llenar y se puso de pie para recibir el aplauso de sus ministros y de los jefes de todos los partidos nacionalistas catalanes, testigos de la escena desde el fondo del salón.

Así, con la solemnidad de los actos históricos, el presidente regional de Cataluña ejecutó ayer finalmente su mayor desafío a la unidad de España al firmar el decreto de convocatoria a una consulta popular independentista para el próximo 9 de noviembre.

Desoyó todas las severas advertencias del gobierno de Mariano Rajoy, que ya inició los trámites para anular cuanto antes el proceso electoral y emplazó a Mas a "recapacitar" si no quiere quedar fuera de la ley.

Los próximos capítulos del conflicto parecen escritos. La Moncloa prevé presentar, entre mañana y pasado mañana, un recurso de impugnación del plan soberanista ante el Tribunal Constitucional (TC). La sola aceptación a trámite suspenderá de inmediato la convocatoria mientras los jueces elaboran su sentencia. Entonces empezará a conocerse la verdadera magnitud de la crisis.

A Mas le tocará decidir si acata la resolución de la máxima autoridad judicial española o si rompe la legalidad y mantiene firme las elecciones. Él no muestra sus cartas, pero soporta una asfixiante presión de sus aliados independentistas para llevar el extremo el conflicto.

"Queremos votar, queremos decidir nuestro futuro y ahora tenemos el marco adecuado para hacerlo. Es responsabilidad de los demócratas aceptar que así es cómo se expresan los pueblos. Cataluña quiere hablar, quiere ser escuchada", afirmó Mas en un mensaje televisado desde Barcelona que se transmitió casi en cadena en toda España. Habló en catalán, en español y en inglés.

Fuera del Palacio de la Generalitat, unos 3000 militantes nacionalistas celebraban la firma de la convocatoria embanderados en el estandarte independentista.

"Vamos a votar con la legalidad catalana, esto no tiene vuelta atrás. ¡Ningún juez español nos dirá cómo tenemos que vivir!", arengó en la calle Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), la entidad civil que organizó en los últimos años las movilizaciones gigantescas que instalaron en el mundo el reclamo secesionista.

De inmediato inauguró un cartel luminoso ubicado en un balcón que da a la Plaza Sant Jaume que muestra la cuenta atrás hacia el 9 de noviembre: 42 días y bajando. Y convocó a movilizarse masivamente el mismo día en que el TC habilite el trámite del caso.

Un mensaje claro

El mensaje a Mas era explícito. Por si hacía falta reafirmarlo habló después Oriol Junqueras, principal aliado político del presidente regional y líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC): "Si alguien impide votar se impone la desobediencia. En ese caso, desobediencia es votar".

El decreto firmado ayer se sostiene en una ley de consultas populares votada por el Parlamento regional hace 10 días. Desde entonces se esperaba en qué momento y de qué forma daría Mas el paso previo a la rebelión.

La ceremonia ocurrió finalmente mientras Rajoy se encontraba en visita privada a la Muralla China, en el final de un viaje de trabajo a Pekín.

En su nombre habló la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que convocó a la prensa al Palacio de La Moncloa una hora después de que Mas terminara su acto institucional en Barcelona. "Lamentamos profundamente este error del presidente de la Generalitat, que fractura a la sociedad catalana, divide a los catalanes, les aleja de Europa y del sentir de los tiempos", dijo.

Por enésima vez repitió que la consulta "no se va a celebrar, porque es inconstitucional". El plebiscito que promueve Mas contempla que puedan votar todos los mayores de 16 años para responder una doble pregunta: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado? En caso afirmativo ¿quiere que sea un Estado independiente?"

Después de firmar la convocatoria, el presidente bajó a la plaza Sant Jaume a darse un baño de popularidad. "Cabeza fría, corazón caliente, puño firme y los pies en el suelo", le respondió, enigmático, a un manifestante que le rogó seguir adelante pase lo que pase. Dentro del palacio, los ministros hacían fila para sacarle fotos con sus celulares al decreto histórico firmado por Mas. El reto, literalmente, estaba sobre la mesa.

Tres posibles escenarios

Mas deberá decidir si continúa con su objetivo

Frenar la consulta

Si Mas frena el referéndum sobre la independencia tras el veto anunciado del Tribunal Constitucional (TC), se enfrentaría a los grupos secesionistas y a sus propios socios en el Parlamento catalán, los republicanos independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), quienes ya llamaron a la desobediencia civil si el TC anula la consulta.

Choque con Madrid

Si Mas decide obviar la paralización del TC y seguir con la consulta, se produciría un choque sin precedentes entre Cataluña y España. Rajoy podría suspender el autogobierno del que goza Cataluña.

Elecciones anticipadas

Mas dijo que la Legislatura sólo podrá continuar si la consulta puede celebrarse "con plenas garantías democráticas", algo que está prácticamente descartado por la anunciada impugnación del Ejecutivo.

El cambio del líder catalán

Artur Mas

Presidente regional de Cataluña

Reflexivo y analítico, pasó de sus moderados postulados nacionalistas a una apuesta por la independencia de Cataluña con la convocatoria de un referéndum sobre la secesión.

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