"Lo que siempre se llamó «ciencia» hoy es «cultura pública»"

La mirada de John Brockman, creador de Edge.org
Raquel San Martín
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5 de octubre de 2014  

NY: habitué de la escena cultural neoyorquina desde los 60 y agente literario, en 1969 escribió By the late John Brockman, sobre las fronteras entre poesía, ciencia y filosofía, que se reeditó ahora en e-book.

Libro: en La tercera cultura, de 1995, propone superar la separación entre cultura humanística y científica por una tercera que las integre en el diálogo.

-¿Qué hace de Edge una experiencia singular para el intercambio de ideas?

-Lo que distingue a Edge ( www.edge.org) es que es una conversación. Y cada encuentro empieza con una pregunta: ¿cuáles son las preguntas que te estás haciendo a vos mismo? Buscamos gente cuyo trabajo creativo haya expandido la noción de quiénes y qué somos. Unos pocos son best sellers o masivamente conocidos. La mayoría, no. En rigor, promovemos el trabajo en la vanguardia de la cultura y la investigación de ideas que no se hayan difundido. Estamos interesados en el "pensamiento ingenioso", no en la "sabiduría transmitida". Edge es una conversación, como ninguna otra, en la que los pensadores más importantes del planeta se preguntan entre ellos las preguntas que se están haciendo a ellos mismos. Está disponible online y el público puede ir siguiendo la conversación mientras se desarrolla. No hay costos, ni publicidad, ni cookies, ni pedidos de información personal o impersonal para nuestros lectores. Edge es muy diferente de las habituales conferencias en las que un orador habla, por ejemplo, acerca de su último libro. Edge funciona en tiempo real. La charla que se da para presentar un libro gira sobre las preguntas que uno se hacía hace cuatro o cinco años. Eso no nos interesa.

-¿Qué necesidad social o cultural están satisfaciendo las experiencias como Edge?

-Los científicos de la "tercera cultura" son quienes están debatiendo y propagando los avances en la ciencia. Son quienes comparten su trabajo y sus ideas no sólo entre ellos, sino con un público recientemente educado a través de sus libros. La emergencia de esta actividad pone en evidencia una gran avidez intelectual, un deseo por conocer las ideas que están impulsando nuestro presente. Las personas más educadas quieren hacer el esfuerzo de conocer estas ideas. El amplio atractivo de los pensadores de la "tercera cultura" no se debe solamente a su habilidad de escritura; lo que tradicionalmente se ha llamado "ciencia" hoy se ha vuelto "cultura pública". No hay canon ni lista aprobada de ideas aceptables. La fuerza de la "tercera cultura" es precisamente que puede tolerar desacuerdos sobre qué ideas deberían tomarse seriamente. A diferencia de búsquedas intelectuales anteriores, los logros de la "tercera cultura" no son las disputas marginales de una clase beligerante de mandarines, sino que afectan las vidas de todos en el planeta.

-¿Cómo definiría hoy a un "intelectual influyente"?

-Son científicos y pensadores del mundo empírico que, a través de su trabajo y su escritura de divulgación, están ocupando el lugar del intelectual tradicional al hacer visibles los significados más profundos de nuestras vidas, redefiniendo quién y qué somos. El rol del intelectual incluye la comunicación. Los intelectuales no son sólo personas que saben cosas, sino personas que dan forma a los pensamientos de su generación. Un intelectual es un sintetizador, un publicista, un comunicador. La formación de hace 50 años en Freud, Marx y las ideas modernas no es calificación suficiente para un pensador del siglo XXI. A través de la historia, la vida intelectual ha estado marcada por el hecho de que sólo un grupo pequeño de personas se encargó del pensamiento serio para todo el resto. Lo que hoy estamos viendo es que la posta se pasa de un grupo de pensadores, los intelectuales literarios tradicionales, a un nuevo grupo.

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