Menem apura la venta del Correo

Droga en sacas: el Presidente pidió acelerar la privatización tras enojarse por el hallazgo de marihuana en bolsas de correspondencia; también instó ayer al pronto cambio de la ley de ministerios.
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11 de octubre de 1996  

El presidente Carlos Menem instó ayer al gabinete nacional a apurar las leyes de privatización del Correo y la de ministerios, por la cual se elevará el número de carteras de 8 a 11. Embarcado en enviar señales de que el Gobierno está preocupado por la corrupción y dispuesto a combatirla, luego de haber decidido la intervención en la Aduana, Menem aprovechó el hecho de que últimamente se hallaron drogas en depósitos del Correo para acelerar la conflictiva ley, que ya tiene sanción del Senado.

Indignado por haber escuchado "esta mañana por radio que de 10 sacas del Correo en 9 se encontró marihuana", el jefe del Estado reprendió a sus colaboradores por la demora del Congreso en sacar no pocas leyes, entre ellas la citada.

Según Menem, en el Parlamento hay alrededor de 25 proyectos "importantes para el Gobierno" (entre otros quedan las privatizaciones de aeropuertos y centrales nucleares).

La información radial a la que se refirió Menem era un comentario sobre el hallazgo, por parte de la policía, de ladrillos de picadura de marihuana en un depósito del Correo de la calle Feijó al 500, hace varios días.

Por otra parte, con la mirada puesta en la cuestión social, Menem instruyó a su gabinete para contar cuanto antes con la nueva ley de ministerios, por la cual se crearía, entre otros, el de Desarrollo Social.

Menem pidió velocidad a sus legisladores

Instrucciones: el jefe del Estado quiere que en el Congreso, el PJ dé celeridad a los más de 25 proyectos que le interesan al Gobierno; informe sobre las obras sociales.

El presidente Carlos Menem instruyó ayer a sus legisladores a que impriman celeridad a los proyectos demorados en el Congreso, "son más de 25 los que le interesan al Gobierno", entre los que se encuentra el de privatización del Correo Argentino. Indignado al "escuchar por radio, esta mañana, que de 10 sacas del Correo (Argentino), en 9 se encontró marihuana", Menem reprimió a sus colaboradores.

"No podemos soportar que sucedan cosas como éstas", expresó el primer mandatario al admitir que no entendía "por qué se tarda tanto con la privatización del Correo. Es evidente que hay personas que ponen palos en la rueda".

La respuesta al reproche no se hizo esperar. Fue su propio hermano, el senador Eduardo Menem, quien tiró la pelota para la Cámara de Diputados.

"Carlos, el proyecto de privatización del Correo ya tiene media sanción del Senado", a lo que el jefe del Estado añadió que "es una bomba encontrar nueve sacas con marihuana. Es una barbaridad".

Quizá porque no olvida su paso por el Congreso, el secretario de la Jefatura de Gabinete, Juan Carlos Maqueda, intercedió en favor de los diputados al sostener que "el proyecto ya tiene dictamen favorable de comisión" en la Cámara baja. Pero no aventuró cuándo sería tratado en el recinto.

Sin embargo, las justificaciones de Maqueda no calmaron al presidente Carlos Menem, quien insistió en quejarse de la lentitud del Congreso y sugirió que se acelere el tratamiento parlamentario de otros 25 proyectos "importantes para el Gobierno como el de Pesca, que está demorado en Diputados y el de Hidrocarburos, que está demorado en el Senado".

Para aliviar la tensión, Eduardo Menem le pidió al jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, que en los próximos días le envíe a su despacho la lista de leyes demoradas "que tanto le preocupan al Gobierno".

Bajar los intereses

Los legisladores no fueron los únicos destinatarios de la preocupación presidencial. El ministro de Economía, Roque Fernández, también recibió una tibia reprimenda. "Es necesario para fomentar el empleo que se bajen las tasas de interés", fue la frase de Menem ante la que una vez más, quizá la primera en su papel de ministro, Fernández respondió con un asentimiento de cabeza.

La sugerencia y su posterior aprobación en silencio se repite de vez en cuando, siempre con testigos, entre Carlos Menem y Roque Fernández. Ya desde sus días de titular del Banco Central, el mandatario le ha pedido reiteradas veces que trabaje en esa dirección.

Penas y críticas

El ministro de Trabajo, Armando Caro Figueroa, informó que la semana próxima le hará llegar al Presidente el proyecto de ley de modificación del sistema indemnizatorio y de despidos para que lo envíe al Congreso. El funcionario se mostró interesado en el virtual apoyo del senador Antonio Cafiero, pero ironizó sobre la propuesta del ex gobernador bonaerense.

"Lo importante es que Cafiero reconoce que hay que cambiar la ley", dijo Caro al apelar a la ironía para señalar que "su propuesta es dejar casi todo como está, es sólo un maquillaje de la legislación existente. Un despropósito".

Menos indulgente se mostró ante la alternativa presentada por el tándem duhaldista Osvaldo Borda y Alfredo Atanasof.

"Es más de lo mismo y nosotros proponemos todo lo contrario. Lo que ellos impulsan no es bueno ni para las empresas, ni para los trabajadores, ni para el Gobierno ni para los sindicatos. Atanasof llegó tarde a la cita, porque habla de la ley que se aprobó en 1991".

Tras escuchar las críticas de Caro Figueroa, el vicepresidente Carlos Ruckauf le recomendó, que "figure (en el proyecto del Poder Ejecutivo) un durísimo castigo para los empresarios que evadan los aportes del fondo de despido".

Para su tranquilidad, el ministro le anticipó que "se contemplan sanciones dentro del ámbito del Código Penal".

El senador Eduardo Menem aprovechó la ocasión para advertir que "hay que tener en cuenta el artículo 14 bis de la Carta Magna, para evitar conflictos por inconstitucionalidad".

Abusos y obras sociales

También, ante la mirada atenta de Menem, el senador manifestó su preocupación por las "quejas que me han llegado de cámaras y sindicados por los abusos en los contratos de aprendizaje; especialmente en los supermercados". Caro Figueroa, que hace varias semanas confió que su cartera ha recibido varias denuncias por abusos en la contratación de personal, indicó que "esto se sabe y está prevista una corrección para evitar irregularidades".

El ministro de Salud y Acción Social, Alberto Mazza, brindó un informe sobre el programa de desregulación de obras sociales sindicales.

Ante varias consultas del periodismo, insistió en que sólo el afiliado podrá elegir a qué obra social quiere pertenecer, pero esa entidad no podrá negarse a recibirlo en su seno.

"La libre elección es del afiliado, no de la obra social", advirtió el titular de la cartera de Salud, al admitir que la cuestión genera preocupación entre los sindicalistas, por lo cual se iniciarán rondas de consulta, "en forma oficial" para delinear el nuevo esquema.

Optimismo presidencial

"De a poco se nota un mejor ambiente en el país", manifestó ayer el presidente Carlos Menem durante la reunión de gabinete, en la residencia de Olivos. Fuentes seguras negaron que Menem haya hecho alguna consideración sobre la encuesta del Indec, dada a conocer por la Secretaría de Programación Económica, en la que se advierte el crecimiento del índice de pobreza.

Por el contrario, esas mismas fuentes pusieron énfasis en sostener que "al brindar su visión del país aseveró que las cosas están mejorando.

"Hay comentarios elogiosos y los indicadores económicos son satisfactorios", comentó Menem a sus ministros, a quienes les anticipó que "en poco tiempo, esos resultados (económicos) serán acompañados con mayor empleo".

A su criterio "la decisión que tomamos de desregular las obras sociales sindicales cayó muy bien en la población, así como la intervención de la Aduana".

Bien vista

Respecto de la desregulación de las obras sociales, el Presidente se refería a una reciente encuesta, dada a conocer por La Nación, que demostraba que la libre elección de las prestadoras era bien vista por la mayoría de los beneficiarios. Con respecto al esclarecimiento de los hechos de evasión de impuestos aduaneros, el jefe del Estado sostuvo con énfasis que "se deberá llegar hasta las últimas instancias" con las investigaciones iniciadas como consecuencia de las denuncias del "funcionamiento de una aduana paralela".

Completan la reforma

Pasos: el ministro de Trabajo concurrirá al Congreso para "escuchar propuestas", según anunció; envío de nuevos proyectos.

El ministro Armando Caro Figueroa dijo que la semana concurrirá al Congreso para explicar, punto por punto, el contenido de los proyectos de flexibilización laboral. Durante una conferencia de prensa ofrecida ayer, el funcionario anunció que mantendrá encuentros con diputados justicialistas, radicales y del Frepaso también para "escuchar sugerencias".

Ya enviados al Congreso los proyectos de ley sobre reforma al sistema de convenciones colectivas de trabajo, por un lado, y de modificaciones a algunos aspectos del régimen de seguridad social; por el otro, resta conocerse el contenido de los cambios que se proponen en el régimen de indemnización y despido.

Según Caro Figueroa, se trata de dos iniciativas, que serán conocidas hoy. Ambos temas, sin embargo, conformaban un sólo capítulo en el texto titulado Propuesta de Reformas, que Trabajo presentó ante el consejo nacional justicialista.

El primero de los proyectos, pretende disminuir la cantidad de modalidades contractuales. La idea es que de las 14 que existen sólo queden dos: "Habrá un contrato por tiempo indefinido y otro para trabajo temporal", explicó ayer el funcionario.

El otro proyecto pretende cambiar el sistema de indemnizaciones por despido por un régimen de cuentas de capitalización, formadas con aportes del empleador -según se dijo oficialmente-, que podrían rondar el 4% sobre los salarios. El empleado cobraría el monto capitalizado en caso de despido, renuncia, fallecimiento o jubilación. El sistema incluirá el preaviso y el seguro de desempleo.

Caro Figueroa, que regresó ayer al país desde España, puso formalmente en funciones a los nuevos funcionarios Roberto Izquierdo, quien reemplaza a Carlos Etala en la Secretaría de Trabajo; a Hernán Cornejo, en lugar de Osvaldo Giordano, como secretario de Empleo y Capacitación Laboral, y a Antonio Estévez, el nuevo subsecretario de Relaciones Laborales.

El Presidente le dio seis meses al Congreso

El Presidente emplazó al Congreso: "Tienen seis meses para aprobar las leyes laborales", sentenció Menem frente a uno de sus allegados muy vinculado con los legisladores. Este mensaje luego lo transmitió el senador Eduardo Bauzá. Al mismo tiempo, el jefe del Estado toma cada vez más distancia de la CGT.

En la reunión de ayer del gabinete, el Presidente despejó cualquier duda con respecto a su posición frente a los gremialistas cuando el vicepresidente Carlos Ruckauf y el secretario de la Lucha contra la Droga, Julio César Aráoz, fueron las voces que se manifestaron a favor de mantener conversaciones con la CGT.

Esto dio origen a un diálogo significativo: -Hoy, la tendencia mundial, es la modernización del sistema laboral, dijo Menem.

-Si, pero también la tendencia mundial es la concertación, afirmó Aráoz.

-Yo voy a seguir adelante, ustedes hagan lo que quieran, fue la tajante réplica presidencial.

"Yo tenía razón"

Aquel plazo fijado por Menem, para que sean aprobados los proyectos de la reforma del sistema laboral, deja entrever, por su generosidad, que los colaboradores del Presidente tendrán tiempo para la conversaciones. Los seis meses en la práctica se reducen a cuatro, si se descuenta enero y febrero. Aún cuando al Presidente le queda el recurso de convocar a sesiones extraordinarias.

En este largo período de seis meses, el curso de acción del Gobierno se va a diversificar.

Menem espera, para definir algunos de los pasos el desarrollo de los hechos dentro de la CGT.

Es sabido que al Presidente siempre le fue mejor con la CGT dividida, que con una central obrera unificada.

El escenario armado anteayer para dialogar entre la CGT y representantes del Gobierno, los bloques parlamentarios del PJ y del partido, al fracasar, puso en evidencia las divisiones que existen dentro de la central del sindicalismo.

"Yo tenía razón", fue la respuesta de Menem cuando le informaron que los sindicalistas cambiaron de parecer con respecto a ir a la reunión o no. Tantas veces variaron el mensaje que algunos perdieron la cuenta acerca de las veces que Cavalieri, Daer o Andrés Rodríguez fueron voceros de mensajes opuestos.

En el despacho presidencial se espera, con mucha paciencia, el resultado de la efectiva puesta en marcha de la desregulación de las obras sociales.

"Cuando se sientan los efectos, estaremos frente a otra CGT, con una nueva relación de fuerzas", aseguran en la Casa Rosada. Los fondos de las obras sociales representan un considerable poder económico. La redistribución de esos fondos a través de la libertad de elección de la obra social es lo que, para el Gobierno, prefigura una nueva relación en las fuerzas internas de la CGT.

La estrategia del Gobierno, además, no desperdiciará ninguna oportunidad que le permita acentuar las manifiestas diferencias de la central obrera.

El Presidente está muy irritado con los sindicalistas. Vive este momento, como alguien que se siente traicionado por un amigo.

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