La hora de los detectives del mundo digital

Por el mayor interés de las organizaciones crecen las matrículas y los interesados para cursar maestrías relacionadas con el nuevo planeta de la Minería de Datos
Francisco Jueguen
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4 de octubre de 2014  

El ejemplo es un clásico en el mundo de estos detectives de la era digital. Cuenta la historia de fines de los 90 que, buceando en sus enormes bases de datos, Wal-Mart descubrió una correlación estadísticamente significante y algo insólita entre la compra de pañales y de cerveza.

Ese patrón, que surgió de los datos que la misma empresa producía, pero desatendía, impulsó una pequeña investigación con un mayor volumen de cruces de datos. Con el resultado en la mano descubrieron que las madres mandaban a sus maridos a comprar los pañales (ya que lo hacían en grandes cantidades). Los hombres iban a último momento –casi por la noche– y, por lo tanto, aprovechaban para comprar la cerveza que beberían en sus casas después del trabajo. La revelación impulsó que Wal-Mart cambiara la ubicación de las cervezas; más cerca de los pañales.

Con la explosión del Big Data –el manejo inteligente de grandes volúmenes de información, muchas veces en tiempo real–, empresas y organizaciones apuestan cada vez más a los especialistas en Minería de Datos o Business Intelligence, aquellos que tienen expertise en hurgar en grandes bases de datos para hallar patrones de comportamiento que agreguen valor a la toma de decisiones.

Desde hace una década comenzaron a aparecer en el país diferentes maestrías, especializaciones o cursos relacionados a estos temas, que eran –en su mayoría– desarrollados por ingenieros en Sistemas o licenciados en Computación. No obstante, los perfiles se diversificaron en los últimos años y, en la actualidad, incluyen profesionales de distintas áreas. Al mismo tiempo, el interés de las empresas creció exponencialmente, por lo que se multiplican las oportunidades laborales y también salariales.

Una encuesta de Accenture a nivel global afirma que el 92% de los ejecutivos de compañías que está aplicando Big Data a sus negocios declaró estar satisfecho con los resultados. El 89% de los encuestados calificó el Big Data como muy importante o extremadamente importante para la transformación digital de sus negocios, y el 82% aceptó que Big Data proporciona una fuente significativa de valor para sus compañías.

La Maestría en Explotación de Datos y Descubrimiento del Conocimiento que dicta la UBA hace una década fue la pionera en el país y en América latina. "Acá tengo los datos, me planteo un problema y, a partir de ellos, veo qué es lo que puedo descubrir", explica la doctora Ana Haedo, directora de la maestría. Especializarse en la UBA costará en 2015 unos $ 50.400, en 18 cuotas. La maestría dura dos años y se dicta en Ciudad Universitaria jueves y viernes, de 19 a 22, y sábado, de 9 a 16. "Empezamos con 20 alumnos y tuvimos un crecimiento exponencial. Hoy tenemos cerca de 50 candidatos por año", afirma y agrega: "Faltan muchos expertos en datos. Los ingresantes tienen ofertas de trabajo apenas suben a LinkedIn que están haciendo la maestría". La UBA, comenta la directora, mantiene un perfil que no sólo implica al mundo de los negocios, sino que se amplifica a otros sectores de la sociedad.

Desde 2006, la Universidad Austral dicta la Maestría en Data Mining en su Facultad de Ingeniería. "Esto es sobre análisis automático de datos, el uso de algoritmos que realizan tareas con objeto de analizar información que usualmente es de gran volumen", explica Juan Ale, director de la maestría.

La idea, cuenta el especialista, es "sacarle más a los datos de lo que ya están contando". Ale relata que la mayoría de la gente venía de Informática, pero que se fueron sumando perfiles académicos distintos (economías, actuarios, licenciados en Administración de Empresas, contadores e incluso psicólogos y sociólogos, entre otros). La maestría tiene un costo de $ 82.800 y se puede pagar en 20 cuotas ajustables de $ 6200. La matrícula es de 600 pesos. Se ofrecen becas de hasta un 50 por ciento. Los requisitos son ser graduado de una carrera universitaria, acreditar experiencia profesional, poder leer en inglés y aprobar un test de admisión.

"Me interesó estudiar data mining porque es una especialidad cada vez más demandada", cuenta Gabriela, una licenciada en Sistemas de 45 años. "Me gusta esta carrera porque me da la posibilidad de investigar, de darle valor agregado a los datos y de interiorizarme sobre una gran variedad de temas desconocidos para mí", afirma y agrega: "El data mining permite bucear los datos y extraer conclusiones a las que de otra manera hubiera sido imposible llegar".

La carrera no es sólo estadística, sino que incluye temáticas que provienen del área de inteligencia artificial y del manejo de bases de datos de grandes volúmenes a través de plataformas tecnológicas. En casi todos los casos, las maestrías o especializaciones incluyen el aprendizaje de tecnologías que sirven para la visualización de esos datos.

"Cuando hablamos de business intelligence y de minería de datos estamos hablando de la búsqueda de patrones en investigaciones de determinadas situaciones de mercado", relata Enrique Hofman, director de la Maestría de Gestión de Servicios Tecnológicos y de Telecomunicaciones de la Universidad de San Andrés (Udesa). Hofman explica que las empresas ya no suelen segmentar a sus clientes según sus características socioeconómicas, sino según factores psicográficos (gustos, necesidades y percepciones). "Al explotar la Internet y el Big Data se generó una ultrasegmentación aún mayor. Lo que la maestría cambia es la visión de negocios actual y cómo se comporta el consumidor", dice.

"En la actualidad hay tres pantallas que van a tener que ver con el futuro y los nuevos consumidores: el smartphone, el SmartTV y la pantalla de los autos. La computadora y la tablet son más transaccionales", explica el especialista de Udesa.

En la sede de Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) afirman que los alumnos del curso de posgrado de Actualización en Business Intelligence e Introducción al Data Mining hacen un proyecto de punta a punta para aprender todo el proceso de investigación que requiere esta tecnología. "Se arman las soluciones, los reportes y un tablero de comandos", cuenta el ingeniero y coordinador Pablo Cigliuti.

"El primer año eran casi todos de Sistemas, pero hoy hay un 50% y 50%", repite. "Estamos en la era de la información y las organizaciones se dan cuenta de que esto es fundamental, de que precisan una herramienta para extraer conocimiento que se adapta a la madurez de las organizaciones actuales y, al mismo tiempo, a la tecnología de esta época", cierra el ingeniero.

La tendencia es tan fuerte que en los últimos tres años se convocó en el país a participar del Data Fest, dos días en los que los interesados compartían experiencias sobre la apertura de datos públicos, la minería de datos y tecnologías de visualización. Los encuentros fueron creciendo año a año.

"No hay ningún programa en la Argentina que sea de Big Data. Todos suelen enfocarse en data mining y en estadística, y en sus herramientas básicas. Pero nosotros lo enseñamos en un contexto de Big Data y con la tecnología que se requiere para datos complejos y en tiempo real", explica Alejandro Vaisman, director académico de la diplomatura en Big Data del ITBA. En tanto, la Universidad Di Tella (UTDT) no tiene un curso específico. Sin embargo, el MBA que se dicta incorporó una materia que se llama Inteligencia Comercial y Datamining, cuenta Carlos Loisi, vicerrector del MBA.

92% Big Data

Es la cantidad de firmas que la aplican.

82% De las empresas

Extrae valor de las bases de datos.

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