La universidad del futuro

Especialistas delinean el rol de las casas de altos estudios; tres años básicos y una especialización, flexibilidad y educación personalizada, entre las propuestas
Ana Falbo
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4 de octubre de 2014  

La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo." La frase de Nelson Mandela resonará eternamente, ¿pero cómo actualizar la educación cuando el mundo cambia?

la nacion organizó una mesa de debate para conversar sobre la universidad del futuro en la Argentina frente a un escenario de cambios constantes: ¿cómo acompañar las exigencias del mercado laboral, que busca innovación y talentos? ¿Cómo responder a las necesidades de las nuevas generaciones de jóvenes? ¿Cómo incorporar la tecnología en el ámbito académico? ¿Cómo potenciar el sistema educativo argentino en base a una estrategia país?

Del debate participaron Catalina Nosiglia, secretaria académica de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Fernando Nápoli, coordinador general de la Red Argentina de Posgrados en Educación Superior (Redapes); Andrés Hatum, profesor y director del Centro de Investigación Grupo RHUO del IAE; Marcelo Rabossi, profesor e investigador del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, e Ignacio Peña, consultor en estrategias de crecimiento e innovación.

"Venimos de una economía basada en las materias primas, y en una industria y un sector de servicio principalmente orientados al mercado doméstico, que ven el talento como un bien no transable. Pero vamos hacia una economía muy distinta, en la cual es posible exportar servicios intensivos en conocimiento al mundo y la clave está en tener una población educada y orientada al conocimiento", dice Ignacio Peña, consultor en estrategias de crecimiento e innovación.

Peña sostiene que las universidades son pilares en la construcción de esta nueva economía, por eso considera necesario rediseñar sus objetivos según las posibilidades del futuro. "Hoy podemos formar a toda nuestra juventud para trabajar para un mercado global desde la Argentina. Esto significa que hay un potencial enorme para multiplicar la cantidad de graduados", insiste el consultor. Según la Unesco, en la Argentina sólo el 14% de la población joven tiene un título universitario.

Con foco en el futuro, los intelectuales invitados convergieron sobre la necesidad de desarrollar profesionales a partir de un sistema universitario que tienda hacia la especialización flexible y casi personalizada. Esto permitiría la diferenciación en un mercado laboral que así lo demanda. La propuesta que surgió a partir del intercambio de ideas planteó una apertura de los planes de estudios para que los estudiantes realicen sus carreras según sus intereses, dejando atrás el modelo de currículum académico cerrado que impone un único camino para graduarse.

Este rediseño incluye un trabajo conjunto entre las instituciones para que las mismas se complementen ofreciendo, cada una, una especialización. Catalina Nosiglia, secretaria académica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explica que desde la década del 90 se han creado muchas universidades privadas y públicas con perfiles muy diferentes que hoy podrían comenzar a dialogar y planificar en pos de alcanzar un acuerdo para establecer un sistema educativo de especializaciones. "Así, cada institución se especializaría en lo que es fuerte, aprovechando la ventaja competitiva de cada una", resume.

"Si empezás a estudiar una carrera en una universidad pública y te querés pasar a una privada, o viceversa, todo es muy difícil. Eso en un mismo país es una locura. Este diálogo tiene que ser mucho más dinámico", reclama Andrés Hatum, profesor del IAE y autor de El futuro del talento.

Los panelistas concluyeron sobre la necesidad de lograr que todas las instituciones de educación superior puedan generar un conocimiento básico de tres años orientado hacia una disciplina y luego permitir, en un trayecto superior, ahondar en una especialización que el alumno pueda ir eligiendo en la universidad que prefiera, sin problemas burocráticos para concretar el traslado. "Hay que tratar de ser más flexibles para ofrecer esa posibilidad e incentivar la especialización profesional", argumenta Hatum.

Esta nueva metodología también derivaría en un cambio respecto de los planes de estudios de carreras que se han tornado muy largas y demandantes, según los especialistas. "El diseño curricular de carreras, como por ejemplo, Ingeniería, deberían simplificarse dado que son excesivamente complejos para definirlo únicamente como una carrera de grado. Estos planes demasiado avasallantes asustan un poco", afirma Marcelo Rabossi, profesor e investigador del Área de Educación de la Universidad Torcuato Di Tella, que está fuertemente preocupado por el retroceso que tuvieron las carreras de ciencias duras y aplicadas respecto de las humanistas en las últimas décadas.

Los participantes que presenten un proyecto al finalizar las jornadas, podrán competir por dos medias becas para la Maestría de Data Mining dictada por la Facultad de Ingeniería y para la Maestría de Gestión de Contenidos dictada por la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral

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Hacia una formación blanda

El gran desafío para la universidad del futuro es incorporar la tecnología a la educación y el aprendizaje. Así, Peña propone pensar en un sistema universitario donde más del 60% de la población tenga título de grado a partir de un aprendizaje semipresencial. "Una clase sin pizarrón. Profesores que inviten a pensar y estén más abocados en el hacer. Alumnos que puedan elegir cursar online con espacios físicos para debatir, asistir a clase y contar con personas que los ayuden a hacer ejercicios prácticos", describe.

Si bien Nosiglia identifica que la brecha digital que existe hoy en la Argentina es una barrera para que todo el alumnado curse a distancia, también comprende que es importante diseñar estrategias para un mundo diverso y complejo en el cual se pueda responder a las necesidades de cada estudiante con la riqueza y creatividad que aportan las tecnologías. "El problema está en que, como pedagogos, nos animemos a incorporarlas. Nuestros alumnos se han animado y van mucho más adelante que nosotros", confiesa la secretaria académica.

Otro reto que están enfrentando los docentes es la necesidad de tornarse especialistas en un tema para poder ofrecer valor y relevancia a la enseñanza, sostiene Hatum. "La docencia está pasando del paradigma hipergeneralista hacia la especialización, en el cual uno es reconocido en un tema particular. Hoy el alumno trae la información, por eso, como profesores, tenemos que ver qué vamos a agregar", comenta.

La dinámica de clase también se renueva y tiende hacia la colaboración. Rabossi habla de una clase invertida donde los alumnos se enseñen entre ellos y el docente organice el conocimiento según lo pensado y debatido anteriormente por los estudiantes. A su vez, Hatum hace referencia al aprendizaje activo, a partir del cual no todo pasa dentro del aula, sino que se complementa con vivencias, por ejemplo, en compañías.

De esta forma, el docente ya no monopoliza el conocimiento, sino que debe velar para que el alumno desarrolle una capacidad por aprender, desaprender y volver a aprender a lo largo de su vida, adoptando un rol de maestro, al inspirar el deseo y amor por el conocimiento.

Por otro lado se debatió sobre el sistema de evaluación del futuro. "El mundo al cual vamos está centrado en la economía creativa que llevará a una reinvención del título, dado que lo que importa es lo que sos capaz de hacer. Eso va a estar más definido por el porfolio de lo que hiciste, lo que pensaste, lo que podés aportar, que por el título en sí", describe Peña. Aunque surgió en el debate la salvedad de diferenciar aquellas carreras con riesgo social, como los médicos, arquitectos o abogados, por ejemplo, que deben ser regulados y certificados por el Estado, que ejerce el rol de policía.

"Apuesto a que la Argentina sea realmente un sistema de educación superior. Tenemos mucha capacidad instalada, pero falta trabajar en pos de una coordinación, asociación, colaboración y especialización para dar un aporte importante a la sociedad", concluye Nosiglia.

Cinco expertos en educación

Catalina Nosiglia

Secretaria académica, UBA

"Cuando yo tenía todas las respuestas cambiaron todas las preguntas. En un mundo tan complejo debemos lograr que los alumnos puedan insertarse afectiva, cognitiva y socialmente en este mundo"

Andrés Hatum

Profesor del IAE

"Necesitamos mirar para adelante por lo menos 30 años, hacia una educación inclusiva y que inserte al alumno en el mundo. En Alemania sobran ingenieros porque desde la cuna ya están con un martillo"

Fernando Nápoli

Director académico de la Maestría en Docencia Universitaria en la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional

"Es un horror formar profesionales según las necesidades del mercado, como en los 90, con paquetes llave en mano para empresas. Formás a una persona, cambió la tendencia, ¿y qué le decís?"

Ignacio peña

Consultor en innovación

"Las universidades que darán mejor servicio serán las que permitan transitar de una carrera a la otra, aprender, definir pasiones e intereses, y llegar a resultados diferentes a los de la persona de al lado"

Marcelo Rabossi

Profesor e investigador de UTDT

"En el formato de clase invertida se plantea un tema, los alumnos se conectan con el profesor, le mandan sus ideas y cuando van a clase se debate. El docente es un coordinador, organiza el conocimiento"

Por: Ana Falbo

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