Crece la presión en el PJ para evitar dispersiones y consensuar candidatos

Gobernadores e intendentes prefieren un postulante por categoría para ordenar el territorio; la Casa Rosada mantiene el silencio
Jesica Bossi
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12 de octubre de 2014  

Gobernadores e intendentes tuvieron conversaciones informales durante la última cumbre partidaria del PJ, celebrada en Tandil; allí se habló de la estrategia electoral
Gobernadores e intendentes tuvieron conversaciones informales durante la última cumbre partidaria del PJ, celebrada en Tandil; allí se habló de la estrategia electoral Crédito: Archivo

Por conveniencia propia, para blindar distritos o neutralizar el riesgo de "heridos" después de internas ríspidas, en el interior del PJ empieza a extenderse la ilusión de ofrecer una lista de consenso y eludir, así, la competencia en las primarias abiertas de agosto, en la mayoría de las categorías.

La consigna fue eje de diálogos informales -algunos entre gobernadores e intendentes en la reciente cumbre partidaria realizada en Tandil- y contrasta con la premisa naturalizada hasta hace unos meses, de promover a varios aspirantes para potenciar y legitimar al ganador.

La idea se echó a rodar y se trabaja en distintas mesas, pero se topa con un límite concreto: la conducción del espacio está en manos de Cristina Kirchner y, más allá de gestos y mensajes, nunca nadie se arriesga a desafiarla.

En la Casa Rosada, dan por descontado que la Presidenta, en una jugada de manual para concentrar poder hasta el último minuto, no adelantará las cartas de la estrategia electoral.

De hecho, algunos en el núcleo duro todavía apuestan a que impulse un delfín "puro" para dar pelea en la sucesión contra Daniel Scioli.

Sobre todo los jefes territoriales, siempre celosos de permitir una corriente interna que les genere ruido, están interesados en el asunto. "Dejemos de joder. Un candidato a presidente, un candidato a gobernador y un candidato a intendente", se sinceró un jefe comunal de la quinta sección.

Otro intendente, representante de los históricos del oeste del conurbano, reconoció a LA NACION que están "enfocados" en buscar la unidad y que el PJ debería ungir a sus hombres entre diciembre y febrero.

A los intendentes les preocupa que las divisiones desordenen sus comarcas y, para peor, les quiten influencia en los concejos deliberantes, vitales para gobernar sin sobresaltos.

En general, al peronismo le resulta más confiable el verticalismo, después de todo sólo disputaron una interna presidencial en sus casi setenta años de vida del movimiento, en 1988, con el recordado duelo entre Carlos Menem y Antonio Cafiero.

Melodía bonaerense

Ese ensayo de unidad, claro, suena como una dulce melodía a los oídos del gobernador bonaerense, que sus colegas visualizan como el mejor posicionado. Los mandatarios provinciales José Luis Gioja (San Juan), Francisco Pérez (Mendoza), José Alperovich (Tucumán) y, entre otros dirigentes, el senador rionegrino Miguel Pichetto son los que más a fondo juegan por el ex motonauta.

Entre las variables que pesan para abonar esta táctica, los caciques argumentan que Scioli se mantiene firme en el podio peronista y, por tiranía de los números y no por otra cosa, habría que coronarlo -si nada cambia- y exhibir un respaldo contundente durante el verano. "Hay que poner todas las fichas en un pleno y mostrar perspectiva de victoria", explicó un operador.

En su argumento, coinciden en que Florencio Randazzo, que fue la estrella electoral en ascenso a mediados de año, se "estancó" y esperaban que fuera más intenso en su posicionamiento, acotado a actividades de gestión.

Cerca del ministro del Interior, por el contrario, dicen que la postulación sigue en pie y que su menor visibilidad en escena fue porque mantuvo una agenda de viajes en el exterior.

Si bien en el sciolismo hay opiniones divididas acerca de si resulta más beneficioso o no que haya un aspirante presidencial único, es el mismísimo mandatario el que prefiere un esquema sin rivales, aunque no lo dirá en público. Un fantasma que lo atormenta es que las tapas del día siguiente a la elección instalen que Sergio Massa fue el más votado por varios puntos, más allá de que el peronismo, en su conjunto, haya quizás obtenido una cosecha mayor. Lo obsesiona ese relato.

Otro factor que inclina la balanza es que, de arribar a un acuerdo, cuyo requisito indispensable es la voluntad presidencial, se aseguraría el trabajo de toda la estructura partidaria y gubernamental. Del PJ tradicional a La Cámpora.

En medio de ensayos de laboratorio, otra postura conceptual, menos compartida desde el territorio, justamente cuestiona la unificación. "Hay que darle al kirchnerismo duro, como [Luis] D'Elía o [Martín] Sabbatella, que jamás van a bancar a Scioli, la opción de jugar con otra figura que los identifique más por adentro", razonó un dirigente partidario.

Eso, a la vez, considera que sirve al PJ ortodoxo -parado en la vereda de enfrente- para despegarse de esas tribus más radicales.

A menos de tres meses para que el almanaque marque el inicio de 2015, el debate y las tensiones se dibujan en el aire.

La próxima gran juntada de gobernadores y referentes será bien lejos de Balcarce 50, con un show en el que buscarán mostrar una tropa unida y planteando una mirada de futuro. Será en La Rioja, a principios de noviembre, con Luis Beder Herrera como anfitrión.

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