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Reuniones hípicas con amenities

Julio Guimaraes
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15 de octubre de 2014  

En diciembre se cumplirán cuarenta años del debut de las mujeres en las carreras argentinas. Será el sábado 15. Isabel ganó la primera. Sólo para los más jóvenes se aclarara que su apellido era Desvard. Segunda entró Marina. Lezcano no necesita presentaciones. Su nombre es marca registrada.

En la gran fecha femenina que fue la del Gran Premio Selección, Palermo agasajó a las jocketas de esta época y en especial a la ídola, ganadora de la Cuádruple Corona con Telescópico.

Marina recuerda aquellos primeros tiempos, cuando a las chicas los hipódromos les armaban una carrera exclusiva de vez en cuando, pero sin mezclarlas con los hombres.

"Al comienzo ni vestuario teníamos; nos cambiábamos en un cuarto que nos prestaban los starters, en Palermo. Primero sólo corríamos en la recta, entre nosotras; luego nos hicieron algunas carreras de 1200 metros; más tarde de la milla. Cuando gané mi primera carrera, el 29 de diciembre con Sandie Shaw, se me corrió la montura y terminó en la panza de la yegua. Le gané a Blanca González. Medio cuerpo fue. Largue con el nueve y terminé con el seis. Pensaba que me mataba. Después me pidió disculpas Julio Penna, porque estaba acostumbrado a ensillarle a Cosenza medio flojito. Yo pesaba 41 kilos. No existía", dice. Existió y cómo, quien hoy es directora de la escuela de jinetes, en San Luis, donde vive. La hija de Marina viajó anteayer a Bariloche, de egresados. "Tiene un físico ideal, pero no le gusta. Igual, no sé si quisiera que fuera jockey. Ahora, del otro lado del mostrador, veo que es muy peligroso."

El agasajo a las mujeres fue parte de valores agregados por el turf para generar expectativas, como el minirrecital de Manuel Wirtz, la misma tarde del Selección en los patios de Palermo, o el simpatiquísimo desafío de caballo contra Bugatti, el día del Jockey Club, en San Isidro.

La idea de dotar a los hipódromos de espíritus propios de ferias o kermeses para sostener desde el show a un deporte al que le falta público genuino está definitivamente instalada, con estrategias que se remontan aquí a la época de Bruno Quintana, cuando armaba Pellegrinis temáticos, como uno navideño. "El limite lo marca la imaginación", acuñó alguna vez César Iraola, el lugarteniente de Vasquez Mansilla.

El ingenio por organizar reuniones con amenities se agudiza aquí o allá; Perú, sin ir más lejos, ha largado carreras entre jockeys sin caballos, corriendo a pie desde las gateras al disco para generar ruido.

Cambio de tema. La potranca Contessa Linda se cortó un tendón mientras corría el Selección. No volverá hasta el año que viene. Tampoco volverá pronto Wise Dan, el crack norteamericano lesionado cuando se aprestaba a ser favorito en una las carreras de la Breeders' Cup. Una pena.

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