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El juicio a Campagnoli, a un paso de quedar sin sentencia

El próximo viernes finaliza sin resultados el proceso contra el fiscal apartado por el kirchnerismo por investigar a Lázaro Báez
Paz Rodríguez Niell
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20 de octubre de 2014  

El futuro de un fiscal nunca antes había despertado semejantes pasiones. José María Campagnoli fue el protagonista de un juicio político que trascendió el mundo de los tribunales y que después de 10 meses intensos terminará en la nada: empantanado entre recursos cruzados y sin siquiera una sentencia.

El Tribunal de Enjuiciamiento del Ministerio Público tenía 180 días hábiles para decidir si removía o absolvía al fiscal, acusado por su jefa, Alejandra Gils Carbó, de haberse extralimitado cuando investigó al empresario kirchnerista Lázaro Báez. El próximo viernes vence ese plazo y todos los actores del proceso dan por sentado que no habrá veredicto para entonces.

Sucede que la ley establece que si el proceso se suspende durante más de 10 días hábiles -como pasó en este caso-,"todo el debate deberá realizarse de nuevo, bajo pena de nulidad". Dice también que el debate debe ser convocado con no menos de 10 días de anticipación, plazo que sólo puede acortarse si las partes están de acuerdo. Además, no sólo faltan los testigos, también los alegatos finales de las partes, las últimas palabras y la deliberación.

"La caducidad parece indefectible, pero no se va a dictar antes de que se venza el plazo", dijo a LA NACION un funcionario del tribunal.

Este proceso tuvo un costo muy alto para todos sus actores y ninguna de las partes podía garantizar un resultado; con lo cual, nadie parece demasiado incómodo con la caducidad. A los "antiCampagnoli", que después de conseguir la suspensión del fiscal por cuatro votos a tres se sentían muy confiados, las posibilidades de echarlo se le fueron complicando con el avance del proceso. Campagnoli consiguió su principal objetivo cuando el cuarto voto se volcó a su favor para levantar esa suspensión.

Después de eso, hubo incluso un acercamiento entre él y su jefa, la principal promotora de este jury. Se reunieron y ella le devolvió parte de su personal. Él bajó su perfil.

Hoy, a menos de una semana para que el juicio se caiga, ni siquiera está conformado el Tribunal. De los jurados originales, una renunció por estrés (Cristina Martínez Córdoba, la responsable de que todo se suspendiera), tres se inhibieron de seguir interviniendo y otros tres fueron recusados. Hace meses que el proceso se frenó y nadie consiguió la mayoría para desbloquearlo.

El viernes pasado debían reunirse todos los jurados suplentes para destrabar el berenjenal legal, aunque sabiendo que ya no había tiempo para reactivar el proceso. Esa reunión también fracasó -faltó la delegada suplente de la Corte- y se pospuso para hoy. "Ya está. No hay forma material de llegar. Si [los suplentes] llegan a ponerse de acuerdo, lo único que va a poder hacer el Tribunal es declarar la caducidad del proceso. Nada más", dijo a LA NACION, resignado, uno de los jurados originales de este juicio.

Campagnoli, que cuando empezó el jury pensaba que su jefa iba a conseguir echarlo, cree que este final no es tan malo. "Hubiese preferido una absolución, pero este empantanamiento es mucho mejor que mis expectativas de mayo o junio", dijo ayer a LA NACION. No obstante, afirmó que la "herida lamentable" que le dejó este proceso es que perdió el equipo de trabajo que había formado en la Secretaría de Investigaciones Penales, que Gils Carbó le sacó haciendo uso de las facultades de organización que le da la ley.

Además, le quedan varios sumarios abiertos en su contra y un par de causas penales. "Mi situación todavía es compleja, pero yo sigo trabajando como siempre. No hice ningún pacto con nadie y nada va a influir en mi actuación como fiscal", dijo. Campagnoli defendió su gestión: "En los dos meses que llevo elevamos a juicio, en promedio, casi dos causas por día, y apelamos y recurrimos en más de 100 casos, cuando mis antecesoras [que puso Gils Carbó] interpusieron sólo tres recursos en ocho meses".

Adolfo Villate fue uno de los dos fiscales del jury y, como tal, la contraparte de Campagnoli en el proceso. También sabe que el juicio terminó y hubiera querido una sentencia, pero dijo: "Este resultado pertenece a la naturaleza propia del proceso: es un juicio político". Cree que quedó demostrado que "no hubo voluntad para constituir el Tribunal" y que "las condiciones políticas no estaban dadas para llegar al final". "En definitiva se eligió una solución política, propia de un juicio político", dijo.

Un proceso polémico y con final abierto

Los plazos

El Tribunal de Enjuiciamiento del Ministerio Público tenía 180 días hábiles para decidir si removía o absolvía al fiscal, acusado de haberse extralimitado cuando investigó al empresario Lázaro Báez.

Indefiniciones

El viernes vence ese plazo y todos los actores del proceso dan por sentado que no habrá veredicto para entonces.

Resultado

Campagnoli considera que este final del juicio en su contra no es ideal, pero es mejor de lo que esperaba cuando empezó.

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