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Alfonsín revalidó en Ferro su liderazgo

Por la democracia: en un acto colmado de fervor militante, el ex presidente hizo un repaso de su gestión y criticó al Gobierno.
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1 de noviembre de 1996  

El ex presidente Raúl Alfonsín pidió al Gobierno que use los fondos reservados "para dar de comer a los argentinos que pasan angustias". du rante el acto realizado anoche en el estadio de Ferrocarril Oeste para celebrar el decimotercer aniversario de las elecciones presidenciales de 1983. Alfonsín fue el orador de fondo y habló durante casi una hora frente a un estadio colmado por simpatizantes como hacía rato que no se veía y que llenaron con pancartas y globos blancos y rojos las tribunas y el campo de juego.

El ex presidente no fue el único orador. Por propio pedido suyo, también el jefe de Gobierno, Fernando de la Rúa, se dirigió al público. Tal como en un acto que ambos compartieron, el 30 de setiembre de 1983; justo un mes después, ganarían las elecciones.

De la Rúa también fue duro con el Gobierno nacional: "La sociedad argentina está harta de tanta frivolidad, inmoralidad y corrupción", fustigó y luego pidió a los radicales que actúen con "espíritu de unidad partidaria para dejar de lado las luchas estériles".

Sorpresivamente, no descartó alianzas con otros grupos políticos: "La UCR debe tener un gran sentido de apertura hacia todos los sectores para apuntar a un camino de cambio", expresó.

Tal como en 1983

El clima en el estadio era de gran fervor; alrededor de 30 mil almas presenciaban el acto, según los organizadores. Como antes, el ex presidente pudo revivir en piel propia su poder de convocatoria.Ninguno de los sectores internos del radicalismo había faltado a la cita: allí estaban Carlos Becerra, Raúl Baglini, Rodolfo Terragno, Enrique Nosiglia, Juan Vital Sourrouille, entre otros. Un cartel, colgado estratégicamente frente al palco, traducía el sentimiento de los alfonsinistas más puros: "Qué bien que estábamos cuando estábamos mal. Volvé Raúl".

Alfonsín supo aprovechar muy bien este marco para desenfundar una de sus armas más provechosas: su discurso político. Con tono severo, recordó distintos tramos de su gestión -reconoció algunos errores-, exhortó a la unidad del radicalismo, instando a "no pegarse codazos por una candidatura" y propuso drásticas iniciativas de cambio al modelo económico.

En este sentido, el ex presidente se manifestó partidario de bajar el IVA al 10% para los sectores de menores recursos y así reactivar la demanda y aumentar la recaudación fiscal.

"Yo entiendo la cantidad de presiones que sufre el Gobierno, pero en actos como este debe decírsele que adopte políticas en favor del pueblo", tras lo cual agregó, exultante: "no importa que si lo logra gane las elecciones. Pero es necesario que salve a la Argentina de un desastre".

El ex presidente reconoció que durante su gobierno no hizo todo lo que le hubiera gustado, pero consideró que "no existe un solo argentino que pueda decir que dimos un sólo paso en contra de lo que habíamos propuesto", en directa alusión a la campaña menemista.

Finalizando su discurso, Alfonsín destacó que no estuvo dirigido sólo al radicalismo, sino al conjunto de los argentinos. "Es necesario formar una sociedad sólida, no la sociedad del sálvese quien pueda", expresó y, tras el grito de "Viva la Patria", se despidió de una multitud enfervorizada. Los fuegos artificiales coronaron el discurso, mientras una lluvia de aplausos inundaba el estadio.

La fiesta había sido plena. Atrás quedaron las preocupaciones del ex presidente quien, previo al acto, había confesando ante sus íntimos su temor por el estado del tiempo.

Tras el acto, la ansiedad inicial de Alfonsín quedó totalmente superada por el éxito de la convocatoria. En tren de continuar con los recuerdos, el ex mandatario culminó la jornada cenando un restaurant de la Recoleta, como solía hacerlo en 1983.

El momento apropiado

Raúl Alfonsín, en el momento apropiado, demostró que se puede hacer política y reafirmó, al margen de las consideraciones que se pueden hacer sobre posibles candidaturas, su liderazgo en el radicalismo. En tiempos de la política mediática, Alfonsín abrió una puerta por la que hoy no muchos -inclusive en su propio partido- parecen no estar en condiciones de atravesar: el acto público, el contacto directo con la gente, asumiendo los riesgos que ello implica para todo político.

Anoche, el climaque se vivió en el estadio de Ferro mostró que no sólo fue el momento apropiado para Alfonsín, sino, también para la UCR.

En circunstancias en que la política parece tener como escenario los Tribunales, los feroces combates en los que mutuamente los protagonistas y ex protagonistas del poder político y económico dicen combatir la corrupción, el acto de la UCR tuvo, subyacentemente la ocasión de mostrar que hay una manera de hacer política que escapa a aquella coyuntura.

Alfonsín advirtió esto, por eso su interés, en un acto esencialmente radical, estuvo puesto en fortalecer las instituciones democráticas y, particularmente, el adecuado funcionamiento de la Justicia.

Esencialmente radical

El acto fue esencialmente radical y todas las expresiones de la UCR participaron de la convocatoria que fue motorizada por Enrique "Coti" Nosiglia. No faltó nadie. ¿Fue el lanzamiento de la candidatura de Alfonsín? Afirmarlo es, cuando menos, un exceso, aunque muchos, anoche, en Ferro, no podían ocultar que esa idea sobrevolaba la cancha de Ferro.

Sí, en cambio, quedó en claro, que el liderazgo de la UCR está en poder de Alfonsín, aunque, finalmente la candidatura presidencial recaiga en otro. Liderazgo partidario y candidaturas, no siempre van unidos.

También, para esa demostración de liderazgo, quedó la sensación de que Alfonsín se produjo en el momento adecuado. En un tramo de la vida política argentina teñida de sospechas, parecía no sólo arriesgado, sino hasta peligroso, no contar con el recurso de darle una salida a tanta presión, y hasta desencanto, por la actividad política.

Es imposible traducir la convocatoria de Alfonsín en votos. Inclusive, aún resulta complejo determinar si la sociedad -no ya el radicalismo- está preparada para reinsertar a Alfonsín como una referencia política que no se puede obviar.

En otros términos, se trata de saber si aquello de la reconciliación de la sociedad con el ex presidente se ha producido o va en camino de concretarse.

A partir de anoche, queda pendiente una incógnita que sólo el tiempo develará: ¿también fue el momento apropiado para la revalorización de Alfonsín en la sociedad?

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