El retiro de Bernardo Leyenda, el arquero de perfil bajo: tiene una banda de rock y planea seguir ligado al fútbol

Bernardo Leyenda se retiró el fútbol, a los 34 años
Bernardo Leyenda se retiró el fútbol, a los 34 años Crédito: Ezequiel Muñoz
A los 34 años, no renovó contrato con All Boys y decidió colgar los guantes; debió acostumbrarse a convivir con la suplencia y dice que siempre mantuvo el "amor por la profesión"; salió de Vélez y pasó por River y Racing, entre otros equipos; "Para los hinchas de Independiente debo haber sido el peor jugador de la historia", dice
Alejo Vetere
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14 de noviembre de 2014  • 11:45

Bernardo Leyenda se sorprende por el llamado teléfónico y pregunta: "¿A mí me querés hacer una nota? ¿Realmente te sirve?". A los 34 años, en silencio, decidió ponerle punto final a su carrera profesional y colgó los guantes tras la última temporada en All Boys , donde no renovó contrato.

Su paso por el fútbol, inevitablemente, quedará asociado al banco de suplentes, sitio donde forjó una personalidad impermeable al desánimo. Aunque la titularidad le fue esquiva en la mayoría de los clubes por los que pasó, Leyenda aprendió a no caer en la frustración. "La profesión no es solamente lo que ven los hinchas, no es únicamente jugar el fin de semana", explica.

Con proyectos para trabajar como entrenador de arqueros en un futuro inmediato, también le dedica buena parte de su tiempo a la música, su otra pasión, y forma parte de ‘Corbatas ajustadas’, su banda de rock. Aunque, rápido, aclara: "No es rock clásico, tratamos de elaborar los arreglos musicales, yo no canto aunque meto algunos coros. Estuvimos en la tele", se entusiasma.

-¿Cambiaste la guitarra por el arco?

-No, no lo cambié. Tengo la banda hace dos años y nunca se interpuso en mi carrera como futbolista. Es simplemente que terminé mi contrato con All Boys y no renové. Aunque tuve chances de irme al exterior, preferí quedarme en Buenos Aires. Y comencé a sentirme cómodo sin jugar.

-Te cansaste del fútbol…

-Siento que es un cambio que me está haciendo bien, pero no fue por saturación. El fútbol es un deporte hermoso, la profesión es muy linda. Y el puesto de arquero me encanta.

-Pero, es un puesto un tanto ingrato, ¿coincidís?

-No.

-¿Por qué?

-Tenés que ver la sensación cuando descolgás un centro en el área grande y se te cae la tribuna en la espalda porque le das seguridad a todo el equipo. O cuando atajás un penal. El arco tiene sus pro y sus contras.

En sus 16 años de trayectoria, pasó por varios clubes, entre ellos River y Racing, equipos donde no jugó ni un solo minuto. Debutó en Vélez, en 1998, y pasó por Leganes de España, Banfield, Independiente, River , Racing, Defensa y Justicia, Nacional de Potosí (Bolivia) y All Boys. En la mayoría, debió ocupar un lugar en el banco. "Tuve que ser suplente en muchos lugares, pero el amor por la profesión es lo que pesa".

Leyenda, en acción
Leyenda, en acción

-¿Y cómo hicisite para mantener el amor por la profesión aun sin jugar el fin de semana?

-Es que la profesión no es sólo jugar el fin de semana. Es el día a día, es superarte en cada práctica. Yo sentí mucho amor por el arco. Jugar y andar bien, jugar y andar mal. No jugar. Yo siempre fui una persona muy sencilla con perfil bajo, y un ego no muy grande. En ese sentido nunca me afectó ser suplente.

-Pero, imagino, que se pierde la confianza…

-Igualmente, cuando uno juega siempre piensa que va a atajar todas. Lo que sí pesa en el arquero es que, por más que te la claven en el ángulo y sea el mejor gol del mundo, uno siempre piensa que la podía haber sacado.

-Pasaste por River y Racing y no tuviste oportunidad de jugar...

-Uno nunca piensa que llega a un club para ser suplente. Uno no tiene ese pensamiento. Buscando la titularidad me fui a Defensa y Justicia, en el Nacional B, y también me fui a Bolivia para poder tener continuidad… Es como si vos escribieras una nota pensando en que no te la van a publicar.

Crédito: Ezequiel Muñoz

-¿Cómo vas a recordar tu paso por el fútbol?

-Con mucho cariño. Guardaré un gran recuerdo de Vélez, club del que soy hincha. Jugué ahí desde los 10 años hasta los 23. En Banfield pasé por buenos momentos y llegamos a cuartos de final en la Libertadores. En All Boys tuve la suerte de integrar uno de los mejores grupos en cuanto a lo humano…

-¿Y cómo pensás que el fútbol te recordará?

-(risas)... En algunos lados se acordarán bien de mí; en otros, mal. En Vélez y Banfield dejé un muy buen recuerdo. En All Boys, se van a acordar bien aunque no tuve la suerte de atajar mucho. En River, algunos ni se van acordar que estuve…

-¿Y en Independiente?

- Yo tengo un buen recuerdo del club, siempre fui un agradecido. Pero, no creo que tengan un buen recuerdo mío. Debo ser el peor jugador de la historia para los hinchas de Independiente.

-¿Por?

-En la temporada 2005 y 2006 cuando yo llego, justo estaba surgiendo Oscar Ustari, un fenómeno. Hacemos pretemporada y yo comienzo siendo titular y Oscar, suplente. Empecé con una hostilidad muy grande de parte de la gente del club. Atajaba y me puteaban, no atajaba y me puteaban, me hacían un gol y me puteaban. Me puteaban en todos lados. Mirá, un partido con Quilmes me como un gol atroz, le pifio una salida y me cabecean adelante, y ahí me mataron, me pusieron banderas en contra. No deben tener un buen recuerdo mío.

-¿Por qué decís que Ustari es un fuera de serie?

-Porque es un monstruo atajando. Aprendí mucho de él incluso siendo más chico que yo. Todos los arqueros con los que compartí plantel me dejaron enseñanzas. El número uno fue Chilavert, un crack, es el máximo ídolo, lo miraba y se me caía la baba. También, Carrizo en mi paso por River, y Nico Cambiasso (All Boys), un arquero de primera y una persona fuera de serie, es especial.

-¿Es difícil encontrar personas fuera de serie en el ambiente del fútbol?

-Es como en todos lados, hay gente buena y gente mala. Y en el fútbol, también. Hay jugadores mal bicho, técnicos mal bicho y dirigentes mal bicho.

Su debut en primera fue jugando de 9

Bernardo Leyenda tuvo, tal vez, el debut menos pensado para un arquero. La primera vez que jugó como profesional le tocó hacerlo de delantero. El mismo lo explica: "Debuté en 1999. Fue en un partido que se había suspendido por una bomba de estruendo que le había caído a Chilavert y se debió jugar finalmente en un día de la semana. Eramos 14 disponibles, 11 titulares y tres suplentes. Faltando tres minutos se lesiona Compagnucci y me tiraron una camiseta y me mandaron a jugar de delantero".

Se debut como arquero sería un año después, en el Clausura del 2000, en la Bombonera. "Chilavert se peleó con Bermúdez y lo echaron. Me tocó entrar, y encima del lado de la Doce. Ese partido finalmente terminó empatado. Pero se puede decir que tuve dos debuts difíciles", recuerda.

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