Día Internacional de la Niña

Fue elegido por la ONU para llamar la atención sobre los derechos más vulnerados de las niñas, prevenir y eliminar las formas de violencia. La clave, invertir en educación
Carla Melicci
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1 de noviembre de 2014  

Según el último Censo Nacional de 2010, existen 12.333.747 menores de 18 años en la Argentina. De ese total, 51% son niños y 49%, niñas. Esa diferencia de porcentaje, que sólo representa un dato numérico, también se ve reflejada en materia de vulnerabilidad de derechos entre los niños. La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 11 de octubre como Día Internacional de la Niña para reconocer los derechos de las niñas y promover que la sociedad se una para discutir el tema a nivel mundial.

En este marco, ¿cuáles son los principales derechos vulnerados de las niñas en nuestro país? ¿Existe una diferencia de derechos entre niños y niñas? Manuela Thourte, especialista en Protección de Derechos de Unicef, sostiene que si bien los principales derechos violados de las niñas son los mismos que afectan a los niños, al hacer un análisis pormenorizado se pueden identificar aspectos vulnerables que afectan a las chicas en forma diferenciada. "Por ejemplo, las niñas son más víctimas de abuso sexual que los niños, sufren mayor violencia física, emocional y sexual que sus pares varones, y son propensas a trabajar dentro del hogar, realizando quehaceres domésticos y cuidando a sus hermanos más pequeños, hecho que no se ve ya que ocurre dentro del hogar", apunta Thourte.

Con respecto a trabajo infantil, desde la Asociación Conciencia comparten el punto de vista de Unicef. "El derecho a la educación y a la salud se ve frecuentemente limitado por el empleo doméstico que les quita la posibilidad de la escolarización plena y las expone a diversos riesgos de accidentes y enfermedades. Es una modalidad que muchas veces es tolerada culturalmente, de difícil erradicación, y que coarta el pleno desarrollo de las niñas e impide su derecho a aprender, jugar y recrearse", comenta Susana Finger, directora de la asociación.

Agustina Ayllón, directora de Fundación Infancia, asegura que existe una distinción en materia de vulnerabilidad de derechos por parte de las niñas. "Claramente se ve en temas de abuso sexual, donde la mayoría son niñas. Trabajamos el tema de violencia de género con mujeres, pero con el foco puesto en la niñez, que es donde se produce un fuerte impacto. Casi el 90% de los niños vive situaciones de violencia, abusos, maltratos, y notamos que no hay concientización sobre los efectos que tiene la violencia sobre los chicos."

"En la Argentina no existen datos estadísticos fiables que nos permitan tener un diagnóstico de la realidad que responda a la situación particular según el género -sentencia Alejandra Perinetti, directora de Aldeas Infantiles SOS Argentina-. Si tomamos en cuenta los casos que trabajamos desde Aldeas a lo largo del país, podemos afirmar que tanto la violencia como el maltrato infantil aumentan significativamente cuando se trata de niñas."

Otro punto que destacan desde Unicef es el tema de la trata de personas. "Existen evidencias concretas de que las víctimas de trata son, en general, mujeres jóvenes -de entre 17 y 25 años-, y en menor medida adolescentes por debajo de esa edad. La mayoría son pobres, desempleadas o con ingresos escasos, con pocas oportunidades laborales, bajo nivel educativo y, algunas, con situaciones de violencia en sus familias", explica Thourte.

Embarazo adolescente, una constante Un tema que todos los especialistas coinciden y ven como una problemática latente que afecta directamente a las niñas es el embarazo adolescente. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), en la Argentina, al menos una de cada seis mujeres tiene su primer hijo antes de cumplir los 19 años y el 16% de los nacimientos anuales proviene de partos de adolescentes de entre 15 y 19. "Es decir que 322 nacimientos por día en el país son de madres adolescentes -añade Marina Silberman de Unfpa, a cargo de la campaña Hablar es prevenir, que lanzó la entidad-. Esto tiene que ver con la salud sexual y reproductiva de estas chicas, que engloba muchos derechos: a elegir cuándo quedar embarazada, a recibir una educación sexual integral, a decidir cuántos hijos tener, a qué edad y en qué momento." Y agrega: "Por supuesto que no pueden ejercer estos derechos si no cuentan con información, si no hay acceso a un servicio de salud que sea amigable para adolescentes. Muchas veces, cuando van a centros de salud públicos, son centros que intimidan o les dicen -aun teniendo el derecho por ley de ir a consulta solas- que vuelvan con un adulto, y ya las chicas no vuelven más".

Todas estas cuestiones, afirman desde Unfpa, tienen un impacto social. "Son fenómenos que afectan a los sectores sociales más vulnerables, lo que no quiere decir que sea exclusivo de ese sector, pero sí se ve en chicas con menor grado de escolarización, en todo un entorno desfavorable. Antes y en el momento del embarazo se vuelve aún más desfavorable, porque si iba a la escuela va a tener que dejar la escuela, le va a costar más acceder al mercado laboral y tener un trabajo mejor remunerado. Va a tener que ocuparse de la crianza de un chico, para lo que no está lista ni económica ni psicológicamente", asegura Silberman.

Desde Unicef concuerdan con Unfpa y sostienen que el embarazo adolescente constituye la principal causa de deserción escolar en jóvenes mujeres. "Se vulnera directamente su derecho a la educación y se compromete decisivamente su capacidad de desarrollo profesional e inserción en el mercado laboral siendo adultas. Un dato no menor es que en 2012, el 15,5% del total de niños nacidos vivos fue de una madre adolescente, menor de 20 años", informa un especialista en Protección de Derechos de Unicef.

En 2014, el Día de la Niña tiene como eje la necesidad de "empoderar a las adolescentes para poner fin al ciclo de la violencia". Se destaca la importancia de invertir en las niñas en esta etapa de la vida para prevenir y eliminar las formas de violencia que experimentan. Para la Asociación Conciencia resulta clave trabajar en la concientización de la comunidad.

"Las niñas son protagonistas de su desarrollo y por ello deben conocer sus derechos y hacerlos valer, por eso apostamos por el potencial de los jóvenes como agentes de cambio en la sociedad", afirma Singer. Desde Unfpa remarcan que las niñas deben empoderarse: "Tener información, educación, acceso a servicios de salud, a elegir si tener una relación o no, pero en base a un entorno social sólido. Hay que darles herramientas -también a los padres- y proyectos de vida para que ellas tengan también otras opciones en cuanto a su futuro. Todo tiene que ver con el empoderamiento: muy difícilmente el sujeto de derecho va a poder ejercerlo si no los conoce. No basta con decir que los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos, sino que hay que generar un entorno para que el sujeto los pueda ejercer", asegura Silberman. En este sentido, Ayllón es más crítica: "Se habla mucho de los derechos de los niños, pero creemos que falta realmente una incorporación consciente de lo que implica el derecho. Se habla de las cosas en forma teórica, pero no se toma en cuenta lo que está pasando en la realidad".

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