Premio literario a medias

Desaire: la Fundación Fortabat se distanció de la decisión del jurado de su propio concurso y cuestionó la distinción al mejor novelista joven.
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21 de noviembre de 1996  

Que un escritor haya ganado el Premio Joven Literatura 1996 de la Fundación Fortabat; que haya recibido 15.000 dólares, y que de un día para otro haya pasado de soñador ignoto a ser un escritor cuyo nombre empieza a resultar familiar entre los argentinos, difícilmente sea un motivo de verguenza.

Para Carlos Federico Andahazi, sin embargo, el triunfo se trastocó en ofensa, y el premio, que le otorgó el jurado por unanimidad, en un simple cheque recibido sin pena ni gloria.

Psicoanlaista, nació hace 33 años en la Capital Federal, vive con sus padres en un departamento de Balvanera y escribió un libro, "El Antatomista", que le mereció el halago de un jurado de primer nivel. María Angélica Bosco, Raúl Castagnino, José María Castiñeira de Dios, María Granata y de Eduardo Gudiño Kieffer lo eligieron por unanimidad como el mejor novelista joven.

El calor de los elogios duró poco. En una acción sin precedentes, el cheque que le envió la Fundación Fortabat llegó acompañado de una solicitada -publicada ayer en varios matutinos- en la que la entidad desmerecía la obra, además de subrayar diferencias de " criterio" con "el discernimiento" del jurado.

José María Castiñeira de Dios, miembro del jurado y presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), dijo al respecto que "si la fundación puede pagar un aviso, está en su pleno derecho de decir lo que quiera", pero subrayó que "el jurado debe elegir con valores propios".

"La obra premiada no contribuye a exaltar los valores más elevados del espíritu humano", declaró la Fundación, que de un día para otro decidió convertirse en juez y en parte. Este fue, en realidad, el último eslabón de una cadena de hechos algunos atribuyen a la disconformidad de Amalia Lacroze de Fortabat con la resolución del jurado, que decidió galardonar a una obra de alto contenido erótico.

La promocionada ceremonia de entrega del premio, para la cual ya se había entregado un millar de invitaciones, fue suspendida sin motivos claros horas antes de su realización.Las empleadas de la Fundación tuvieron que llamar a cada uno para notificar el cambio de planes. Andahazi sólo recibió un mensaje en el contestador de su casa.También fueron suspendidas las entrevistas televisivas -concertadas por la propia Fundación. "El monto de la plata ya le fue entregado a Andahazi -dijo la Fundación Fortabat a La Nación- , luego de advertir que no tenían "nada que agregar a la solicitada".

"Decidimos entregar el premio a Andahazi porque nos pareció que tenía condiciones extraordinarias como novelista", dijo Castiñeira de Dios. Agregó que "el premio es al Joven Literatura, y no al Joven Moralista" y que "no se trata de una publicación de pedagogía moral, sino de algo que tiene valor literario, además. Se nos convocó para discernir, no para asesorar sobre un libro", concluyó.

Federico Andahazi fue, además, uno de los finalistas del premio Planeta, que otorga 40.000 dólares junto con la publicación de la obra. Cuando se enteró de que el jurado de la Fundación Fortabat lo había elegido por unanimidad, llamó a Planeta y se retiró antes de la votación, ya que una de las clásulas del concurso de la editorial impiden recibir dos premios de este tipo.

En la ocasión, Tomás Eloy Martínez le dijo que, si hubiese podido seguir en el concurso, él hubiera sido el ganador. El director editorial de Planeta, Guillermo Schavelzon, le prometió que su libro, al que calificó como "una de las novelas más extraordinarias del año, escrita con una enorme erudición", se publicará en marzo.

Deseoso de mantener un perfil bajo, Schavelzon admitió sin embargo que, en sus 31 años como editor en México, España y Argentina, no recordaba otro caso parecido al de la Fundación Fortabat. "Al elegir a un jurado, se deposita confianza en él", dijo a La Nación, ensayando una respuesta.

Un cheque sin gloria

"Esto no me lo esperaba", dijo a La Nación Carlos Federico Andahazi. "Es sencillamente una novela, no hay cocaína, no hay caso Cóppola, no hay Samantha Farjat, no entiendo". Se ríe, a pesar de todo.

Asombrado de que "la sola ficción pueda provocar tanto escándalo", aclaró que quiere desvincular a su obra de esta polémica. "Los escándalos pasan, la literatura queda", dijo, pensando en la próxima publicación de su controvertido trabajo por la Editorial Planeta.

Recordó que "El anatomista" nació de una homonimia. Relata la historia de un médico que existió en la vida real, Mateo Colón. El protagonista, que vivió en el siglo XVI, descubrió el "amor veneris".

"Sólo por coincidencia" -aclaró-el amor veneris equivale al órgano anatómico del clítoris".

"Me llamó la atención que este órgano se haya descubierto después que América, y que tanto Mateo como Cristóbal tengan como apellido Colón", comentó risueño, a pesar de todo.

El revolucionario descubrimiento de Mateo Colón le permitió acceder a otras muchas verdades, pero al mismo tiempo le mereció la censura y el conflicto con instituciones tradicionales como la Iglesia.

Lo sucedido con la Fundación Fortabat parece acercar nuevamente argumento ficiticio a la realidad, aunque ésta vez se trate de la del siglo XX. "Mi libro se ha convertido en un librorum prohibiturium", reconoce, mientras que admite que la actitud de la entidad organizadora del concurso lo ofende, y ofende también al jurado que lo eligió.

Andahazi escribió dos novelas antes de "El anatomista", pero son inéditas y todavía no tienen título seguro. También recibió dos premios antes del "Joven Literatura 1996" de Fortabat: el de "Buenas Artes Joven 1996", organizado por la Federación Universitaria de Buenos Aires, y el del concurso de cuentos "Desde la gente", auspiciado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

Su natural sentido del humor se disuelve cuando recuerda la suspensión del agasajo en que iba a ser reconocido: "En la fundación no tuvieron el decoro de darme una explicación, y yo no recibí un premio, recibí un cheque. En realidad me dieron dinero para cerrarme la boca".

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