¿Por qué tenemos fantasías sexuales?

Carla Lioi
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4 de noviembre de 2014  • 00:00

Las fantasías son ideas o pensamientos que ponen en juego nuestra creatividad, y si bien existen muchas y para todos los gustos, el dilema es: ¿las dejamos en fantasías o las cumplimos?

La capacidad de fantasear, según indican los especialistas, es sumamente saludable. Y desde que nacemos, nuestros mayores nos indican qué cosas están bien y que otras consideran que están mal. De esta manera, casi sin darnos cuentan, empezamos a reprimir ciertos deseos del orden del placer. Pero la realidad es que, más allá de que no todas las personas van por la vida contando sus fantasías, todos los seres humanos alguna vez tuvieron una.

"La fantasía sexual suele despertarse en la pubertad y nos acompañará el resto de nuestras vidas. Por este motivo, es que fantasear nos permitirá escaparnos de una manera divertida de la realidad y es un una especie de permitido para hacer lo que no nos animamos", explica Cecilia Borghetti, Psicóloga y Sexóloga de www.sexologiaactual.com.ar

Es por esto que, muchas veces, parecería que las fantasías van en contra de nuestros valores y creencias, quedando en el campo de la imaginación, y otras veces llegamos a concretarlas.

"En el mundo de las fantasías no hay reglas. Somos libres de inventar las situaciones más atrevidas, insólitas, prohibidas y también son de gran utilidad para darnos un poco de compañía en las noches de soledad", indica Julia Santecchia, Psicóloga y Sexóloga. Y agrega:

"Pero el fantasear sobre alguna práctica en particular no quiere decir que queremos experimentar ese comportamiento en la vida real, sino que tenemos que aceptar que sólo estamos fantaseando y darnos ese permiso sin sentir culpa".

¿Es importante cumplir una fantasía?

Como ya sabemos no tenemos la obligación de contar cuál es nuestra fantasía, porque es nuestra. Pero hay quienes deciden compartirla, y en este caso, una de las ventajas es que podría hacer que el encuentro sexual sea mucho más enriquecedor, que se alimente de cosas nuevas, se intensifique el deseo, el placer y se convierta en el motor de una sexualidad más abierta. Es decir, quizás a nuestra pareja o compañero le genere ganas de cumplirlas o lo incentive de alguna manera.

Muchas veces, por haber recibido una educación restrictiva respecto de lo sexual, por vivencias personales traumáticas, o porque simplemente la sexualidad todavía es un tema tabú, nos cuesta cumplir fantasías. Así es que no las dejamos aparecer porque las reprimimos antes de que sean conscientes.

En consecuencia, nos perdemos una fuente importante de retroalimentación de la sexualidad propia, y la de un compañero con el que podríamos compartirla.

Los especialistas indican que un modo de estimular estas fantasías en la pareja son, por ejemplo: la literatura erótica, los videos eróticos o pornográficos, los juguetes sexuales, etc .Pero será un desafió personal poder encontrar lo que nos resulte placentero ya que todos tenemos personalidades diferentes. La idea es animarse a investigar sin prejuicios y experimentar cosas nuevas.

Cuando las palabras pesan

A veces las palabras suelen quedar relegadas cuando se habla de la sexualidad, para Mariela Tesler Hansen, especialista en sexualidad del sitio Isabelina, alcanza con prestar atención a lo que sucede todos los días: "las situaciones se agudizan simplemente por una inocente palabra que llega a modificarlo todo. Y no es la palabra en sí, sino el cómo se dice, qué gesto la transporta, el tono de la voz. Lo mismo dicho de otra manera, puede desatar un escenario totalmente diferente, ¡hasta opuesto! Increíble pero real y nos pasa a diario"

Las parejas se van formando con esta ida y vuelta de diálogos, a través del discurso se respetan, se potencian o menosprecian. Por eso también juegan un papel importante a la hora de manifestar o realizar nuestras fantasías. "Solas son sólo signos, con suerte garabatos o pequeños palitos sobre un papel. En el aire, exclamaciones, sonidos, gritos o una suave melodía que junto a la intención que la transporta logra modificar la energía de cada ser", concluye María Tesler.

¿Cuáles son las fantasías sexuales más comunes?

Más allá de los deseos particulares, hay algunas fantasías que suelen tener mayor difusión, y que son de la que se hablan a menudo.

-Trío o menage a troi

-Tener sexo con un desconocido o sexo casual de una noche

-Vouyerista, es decir, espiar y observar una escena sexual.

-Tener sexo con alguien que no sea su pareja, y salir de su rutina sexual.

-Estar con alguien del pasado con quien no se pudo concretar la relación sexual en su momento

-Disfrazarse o caracterizarse con algún personaje. También incluye la lencería erótica, sobre todo en mujeres.

-Estar con alguien de la oficina o del trabajo

- Tener sexo telefónico o vía skype para utilizar la cámara web.

-Probar distintas posturas que propone el Kamasutra

-Tener sexo con alguien del mismo sexo

- Fantasía de lugar: por ejemplo, en el baño de un avión, en la playa, en un parque, en un ascensor, en una pileta, etc.

¿Cuál es tu fantasía? ¿Ya la cumpliste?

Asesoramiento a cargo del equipo de psicólogos y sexólogos de Sexología Actual y de Mariela Tesler Hansen de Isabelina

Por: Carla Lioi

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