Cinco escenas de Saura

Cómo se filmó Zonda, folklore argentino, el nuevo film del español, en un galpón de La Boca y con una constelación de músicos
Gabriel Plaza
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8 de noviembre de 2014  

Escena 1. Detrás de un portón de hierro negro -en unos galpones que ocupan la mitad de la cuadra de Caboto al 1600, en La Boca-, hay una pequeña ciudadela con autos, calles empedradas y barcos de fondo, donde el director español Carlos Saura está creando el mundo onírico y telúrico de su nuevo musical Zonda, folklore argentino, que continúa la saga de otros films con su firma como Flamenco, Tangos y Fados.

El set de filmación está en el fondo, donde hace unas semanas funcionaba la milonga del festival de tango. Apenas se ven unos elementos simples: luces, espejos, sillas y los paneles semitransparentes que conforman su estética. A Saura no le hacen falta gritos ni excentricidades. Es exigente y de buenos tratos. Come con todos en las mesas largas armadas en un ala del galpón. Se lo diferencia del resto porque es el mayor, el más alto y el que lleva un sombrero de pescador de truchas y una cámara fotográfica colgando de su cuello. Al lado, como pegados, están su hija menor Ana y su hijo Carlos Saura Medrano.

Saura dice que sabe cómo empiezan sus musicales, pero nunca cómo terminan. Que es diferente de la ficción, donde todo está guionado. Saura miente: el director tiene muy claro lo que quiere contar. Tiene toda la película en la cabeza. Lo dicen todos: sus asistentes, sus técnicos y sus productores, que trabajaron con él durante más de dos semanas de rodaje. Cincuenta y cinco argentinos están bajo la batuta de este director de orquesta. "Sé que es difícil lo que pido, pero necesito que la cámara esté exactamente en el centro." "Haz el zapateo sin miedo." "Quiero zambas sin pañuelos." "Tú tranquilo, lo repetimos." Saura marca el compás y el ritmo de la preparación de cada escena con frases, consejos, indicaciones y elogios sinceros. Al final de la toma, siempre aplaude.

Escena 2. Juan Falú está tenso. Tiene que hacer playback con la zamba "La Amanecida", de Hamlet Lima Quintana y Mario Arnedo Gallo, que fue grabada hace unos días con Jairo en la casa del pianista Lito Vitale, el director musical de la película. Hay un problema: el guitarrista Juan Falú nunca toca un tema igual que otro. Está en su naturaleza: es un improvisador nato. Empieza y de golpe se para a la mitad de una introducción, una vuelta o segundos antes del final porque no le gusta cómo quedó el arreglo. Falú se está empezando a molestar. Son apenas un par de tomas con ensayo, que para Falú y para Saura se sienten eternas. El director decide grabar la parte de Falú en directo. "Después lo arreglamos en el montaje", le indica a Lito Vitale. Entonces todo fluye. Juan crea un clima único con su guitarra. La inconfundible lentitud y precisión tucumana para la zamba parecen tomar todo el set. En los paneles blancos que tiene a su espalda, las luces recrean un amanecer de tonos naranjas y amarillentos. De fondo se escucha la voz en off de Jairo cantando: "Monte de soledad, nos vamos bebiendo el día, y un andar por las tierras salobres de lágrimas pérdidas". Todos están hipnotizados, incluido el director. Cuando termina la vuelta de la zamba, todos respiran. "¡Corte!" Vienen los aplausos, como en una sala de conciertos. Jairo también tiene que hacer playback. Hace la mímica de cómo lo hará después durante la filmación. La escena es graciosa. "Es difícil porque a nosotros nos largan el tema y tengo que hacer que canto sin cantar. Pero adentro te juro que tenés que expresar como si estuvieras cantando, sino no sirve." Tiene la voz tomada por una faringitis. Durante el rodaje no se nota. La magia del cine.

Escena 3. "El Chango" Monti, uno de los directores de fotografía más importantes del cine argentino ( La historia oficial), camina como si estuviera haciendo demasiado ruido. Tiene un rostro parecido al del escritor Mario Benedetti. Es la primera vez que trabaja con el director de Ay, Carmela. Desde el principio tuvieron buena química. "Carlos es muy buen fotógrafo y un plástico. Maneja el color, la forma, dibuja muy bien; entonces es una situación especial encontrarme con alguien que me comunico directamente desde la imagen. Fue un diálogo de camaradas."

Con su colega se ponen a buscar la iluminación para un tema de Liliana Herrero, su versión de "Luna tucumana". "Cada canción viene con su mundo -cuenta Monti-. Con sus amaneceres, sus noches, sus días, está la canción más nostálgica y más alegre. Cada canción es la que nos propone el camino. Carlos no es un observador distante, sino que entra en esa construcción doble. Lo que da la intérprete y lo que cuenta la canción. Vamos a ver cómo sale." La encuesta en el set es inapelable: la versión de Herrero es una de las mejores escenas de la película.

Escena 4. En su camarín, Jaime Torres se lleva la mano a la nariz. Hace que aspira un lokoto (picante boliviano). Dice que eso le da la energía de sus ancestros. Está vestidito con camisa y pantalón, como para ir a misa. Llega la hora de filmar. "Está nervioso", dice su mánager, que le prepara un whiscola. Sus músicos lo siguen y, como en un misachico del Norte, van cantando una serenata. "En lo personal, es muy lindo que me hayan elegido, pero sería un tonto si pensara que estoy yo solo ahí. Son muchos los que vienen conmigo", poetisa.

Escena 5. Koki y Pajarín Saavedra, coreógrafos de Zonda, tuvieron que esperar mucho tiempo para sacarse una duda: ¿cómo filmó Saura la escena de la rata en La caza? Es lo primero que le preguntaron al cineasta cuando se encontraron para definir las coreografías que acompañarían los cuadros musicales del film. "Se rió mucho cuando se lo preguntamos. El tipo tiene una sensibilidad especial, se da cuenta de la esencia de las cosas", dice Pajarín, que, en este momento, dirige una escena en la que una pareja baila una zamba con una proyección detrás, como si estuvieran en una obra contemporánea del San Martín. Su hermano Koki se une a la conversación y dispara una sensación general que circula tras la visita de Saura. "El género folklórico no tiene esto todos los días. Creo que es algo único."

Dos semanas intensas en La Boca

Carlos Saura terminó el rodaje de su película cumpliendo al dedillo el plan de producción. Pasaron zambas, chacareras, zapateos, malambos, carnavalitos, chamamés, voces y guitarras criollas con artistas como Gabo Ferro y Luciana Jury, Lito Vitale, Chaqueño Palavecino, Soledad, Pedro Aznar, Luis Salinas y Metabombo, entre otros. El montaje se realizará en España. Se espera que la película esté lista para febrero próximo.

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