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¿Saldrías con alguien del trabajo?

Las relaciones amorosas se pueden dar en cualquier ámbito
Las relaciones amorosas se pueden dar en cualquier ámbito Crédito: Corbis
Nuestro columnista Sebastián Fernandez Zini nos habla sobre el amor laboral y el tropezar dos veces con la misma piedra
Sebastián Fernández Zini
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23 de noviembre de 2014  • 00:00

–Amigo, ¿te acordás de Gerardo?

–¿Gerardo? ¿Gerardo? Mmm... ¿El gerente?

–Sí.

–Pero ¿ese muchacho no es de hace un par de años?

–Sí, sí.

–¿Tonces? ¿Qué hay de nuevo con él?

–Esperá, te voy a hacer un refresh de la historia. Vos sabés que siempre me resistí a meterme con alguien del laburo, ni siquiera una aventurita, pero un día caí en la trampa. ¿Te acordás de que yo la estaba pasando horrible con un dramón familiar, muy sensible, y él estaba súper atento conmigo? ¿Y que además vivía cerca de casa y que viaje va, viaje viene, me terminé enganchando?

–Me acuerdo de todo.

–Lo mantuvimos en secreto, pero obvio que algunos problemitas se generaban: un asistente de él me tiró los perros y Gerardo se enojó conmigo... Alguna chicuela medio trepa se lo quiso levantar y yo fui testigo de esa situación. ¿Te acordás de que hasta nos fuimos de vacaciones y cuando volvimos él se puso medio paranoico?

–¿Paranoico por qué?

–Es que se sintió presionado... "Siento que a esta historia hay que ponerle acelerador", me dijo. Yo, feliz, obviamente.

–¿Y qué pasó? No me acuerdo bien...

–Él mismo, el que me había propuesto ir por más, llegó un día, me dijo que lo viera en su oficina y cuando entré, se despachó con un "me parece que lo más sano para los dos es ponerle punto final a todo esto". Me quedé pasmada.

–Me llamaste llorando...

–¡Qué tarada! ¡Qué bronca tenía! ¿Por qué me había enganchado con alguien del laburo?

–Bueno, amiga, eso no tiene nada que ver con el laburo. Te puede pasar con cualquiera.

–Ya sé... Pero ¡cómo me costó despegarme de esa historia, por Dios! Verlo todos los días me partía al medio. Hasta me acuerdo de que me pedí unos días de licencia...

–...Ahí medio que exageraste, pero bueno, ya fue. Pasado pisado, ¿no?

–...

–Mmm, ese silencio. ¡Qué miedito me das!

–Hace un mes la vida me puso a prueba, amigo.

–¿A qué jugaste con la vida?

–¡A la boluda total! Yo estaba recién llegada de mis vacaciones en la playa y se ve que el bronceado Caribe revolucionó el avispero.

¿Te enganchaste con alguien del trabajo alguna vez?
¿Te enganchaste con alguien del trabajo alguna vez? Crédito: Corbis

–Muy bien. ¿Y eso qué tiene de "boluda total"?

–En mi ausencia entró a laburar un nuevo subgerente. Una bomba. No sabés lo que es.

–¿Jodeme que te enroscaste con él?

–Me invitó a salir y no pude decirle que no.

–Y aquel principio de "no me gusta meterme con gente del laburo", ¿dónde quedó?

–No sé. ¿Decís que volví a tropezar con la misma piedra?

–Qué sé yo. Yo conocí a uno de mis grandes amores en el trabajo. Todo puede pasar... Igual, no sé por qué tengo la sensación de que no me estás contando todo.

–¿En qué sentido?

–¡Listo! Ya está. Con tu clásico "¿en qué sentido?", me estás confirmando que hay algo más. ¡Desembuchá!

–Cuando me pasó a buscar por casa para ir a comer, el celu no le paraba de sonar. La verdad es que me puse bastante de mal humor con el temita del celular, hasta que me contó que el grupo de Whatsapp que tiene con sus amigos estaba en pleno preparativo de un viaje de hombres solos y por eso estaba tan alborotado con los mensajes.

–Nada grave, amiga.

–¿Vos decís? ¿A que no sabés quién forma parte de su grupo de amigos en Whatsapp?

–¿No me digas que Gerardo?

–¡El mismo!

–Ahh, bue... Sí, amiga, te estás metiendo en un quilombo. Lo aviso ahora, después no digas que no te avisé.

¿Alguna vez saliste con alguien del trabajo o tuviste onda con alguno? Contanos tu experiencia.

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