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Podemos: la revancha de los "indignados"

En apenas ocho meses revolucionó a España y encabeza las encuestas
Martín Rodríguez Yebra
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20 de noviembre de 2014  

MADRID. - Desde afuera parece un almacén abandonado en un rincón gris del barrio de Lavapiés. Pero la puerta vidriada se abre -no sin dificultad por el roce contra el suelo- y permite entrar en el inverosímil cuartel general de una revolución en curso.

La sede nacional de Podemos es un ambiente desangelado en el que se respira un aire de mudanza, acaso un reflejo del vértigo con el que este partido surgido de la nada hace ocho meses para resucitar el espíritu de los "indignados" de 2011 se convirtió en la primera fuerza en intención de voto directo en España, y su líder, el profesor universitario Pablo Iglesias, en el dirigente con mejor registro de imagen positiva.

"He venido a traerle un cuadro al chaval. A Pablo", comenta, sentado en un banquito plástico, José María Martín de Eugenio, de 72 años, comerciante jubilado y artista. Señala el lienzo enmarcado de un Quijote surrealista luchando contra una moneda con el símbolo del euro.

"Ojalá pueda verlo. Toda mi vida fui socialista, pero ya estoy asqueado de tanta corrupción. A los chavales les tengo fe, me han hecho volver a creer." Hay más gente apelotonada en la sala. Unos buscan información, otros quieren afiliarse o pasan sólo a "discutir un rato".

Pero hace tiempo que Iglesias no viene al localcito en el que se gestó Podemos, a principios de este año. Entre cajas apiladas y estanterías con merchandising sin vender, resisten en las paredes fotos descoloridas de él en plena acción. Flaquísimo, camisa abierta, pulseritas de lana atadas en ambas muñecas, barba candado y, su marca registrada, el pelo largo atado con una gomita.

Con 36 años, Iglesias acaba de ser elegido secretario general. Lo votaron por Internet casi 100.000 personas. La política española gira sobre su eje y él vive a la velocidad de la luz. Produce y conduce dos ciclos de televisión, va y viene de Bruselas en su faceta de eurodiputado, visita a diario programas del prime time a los que bendice con récords de audiencia y recorre el país para alimentar las asambleas ciudadanas -los llamados "círculos"- que articulan el nuevo partido.

Les dice lo mismo a todos: que se prepara para ser en 2015 el próximo presidente de España. Lo que un año atrás era una ensoñación trasnochada de un grupo de amigos con ideales anticapitalistas y admiradores del chavismo hoy se percibe como la amenaza más importante al bipartidismo español en 38 años de democracia. La crisis, el desempleo y la corrupción desangran a los grandes partidos, pero hasta ellos nadie se había organizado para quitarles el lugar.

El sábado pasado, en la proclamación de Iglesias como jefe de Podemos, un canto de guerra acompañó su camino desde la platea hacia el escenario en el Teatro Nuevo Apolo: "¡A por ellos / oé / a por ellos / oé!".

Iglesias sonreía delante de su feligresía. Era la primera vez en que toda la prensa española esperaba su discurso para cerrar la tapa de los diarios. No defraudó a los que olían sangre: prometió empujar "el final del régimen de la Transición", "abrir el candado de la Constitución de 1978", autorizar a los catalanes a votar si se independizan o no y convertir su partido en "una escoba para barrer la sociedad" de políticos inmorales.

Toda mi vida fui socialista, pero ya estoy asqueado de tanta corrupción. A los chavales les tengo fe, me han hecho volver a creer

En las primeras filas se exhibían apoyos que Iglesias quiso lucir: dirigentes del chavismo venezolano, del MAS boliviano, de la ecuatoriana Alianza PAIS y también del kirchnerismo. El líder agradeció especialmente al enviado en nombre del Movimiento Evita: Facundo Firmenich, hijo del ex líder montonero Mario Firmenich.

"De América latina aprendimos que se puede luchar contra los que dicen que no se puede", arengó Iglesias.

Los lazos con la izquierda sudamericana, en especial con el chavismo, enredaron a Podemos desde el momento en que sacudió el tablero político, en mayo pasado, al obtener 1,2 millones de votos (y cinco bancas) en las elecciones al Parlamento Europeo.

¿Está España dispuesta a convertirse en una república bolivariana?, es el dardo habitual que le lanzan sus rivales del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

"La casta"

Llegó a publicarse que el gobierno chavista había financiado la campaña. Podemos lo niega: dice que sólo recibe dinero de aportes ciudadanos y venta de camisetas. Acusa por la difusión de esos datos al establishment económico y político. Lo que Iglesias bautizó "la casta", el gran enemigo de mil caras.

Aun así no pudo desmentir que Venezuela giró 3,7 millones de euros a lo largo de 10 años al Centro de Estudios Políticos y Sociales, la fundación de politólogos que fue el germen del partido y en la que ocuparon (u ocupan aún) cargos directivos Iglesias y sus dos principales escuderos, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero.

Pablo Iglesias, académico de 31 años y rostro adolescente es el operador número uno de Podemos. Pasó años entre Caracas y Quito como asesor de los gobiernos de Hugo Chávez y Rafael Correa. Él es quien mantiene el vínculo más aceitado con el poder latinoamericano

"Nos parece una burla a la ciudadanía española intentar centrar el debate en un país que está a miles de kilómetros de distancia y que para nosotros ni es comparable ni es un modelo para España", responde ahora Errejón sobre las vinculaciones con la Venezuela chavista.

Este académico de 31 años y rostro adolescente es el operador número uno de Podemos. Pasó años entre Caracas y Quito como asesor de los gobiernos de Hugo Chávez y Rafael Correa. Él es quien mantiene el vínculo más aceitado con el poder latinoamericano.

En julio estuvo en la Argentina junto con Monedero. Los llevó Firmenich hijo (30 años, residente en Barcelona) y se reunieron con kirchneristas como José Ottavis, de La Cámpora; Fernando "Chino" Navarro, del Movimiento Evita, y el ex canciller Jorge Taiana . Los recibió también el secretario de Pensamiento Nacional, Ricardo Forster, con quien comparten la admiración por el filósofo Ernesto Laclau.

Errejón destaca de esa visita la experiencia de la pelea con los fondos buitre: "La posibilidad de plantarse frente a los grandes especuladores para nosotros es fundamental. Es la posibilidad de luchar contra los que desestabilizan países para su lucro particular".

La promesa de reestructurar la deuda pública española después de una "auditoría ciudadana" resalta en mayúsculas en el ideario de Podemos.

En el boceto de su "plan anticrisis" para 2015 figuran otras medidas que remiten a recetas sudamericanas: un salario universal para atacar la exclusión, bajar la edad jubilatoria a 60 años para reducir el desempleo juvenil, prohibir los desalojos, regular a la banca y "desprivatizar" empresas de servicios que fueron públicas.

La promesa de reestructurar la deuda pública española después de una "auditoría ciudadana" resalta en mayúsculas en el ideario de Podemos

A Iglesias le cuesta explicar de dónde sacará el dinero. Habla de una reforma fiscal para que los más ricos paguen más impuestos y de erradicar la corrupción. Pero urgió a su equipo a concretar las propuestas.

Desde que las encuestas le otorgan opciones de llegar a la Moncloa -algo ratificado por el último barómetro del estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)-, el líder de Podemos intenta que su discurso sea digerible para las clases medias y que el apoyo actual no se diluya en una expresión pasajera del "cabreo" de los españoles con el gobierno de Mariano Rajoy y con los políticos de siempre.

Pone como espejos a Dinamarca o Suecia antes que a Venezuela o Bolivia. Ya no es tan enfático en su idea de tumbar la monarquía ni coquetea con salir del euro. Pasó del "impago" de la deuda a una eventual quita. Insiste en que la opción no debe ser entre izquierda o derecha, sino entre "pueblo o casta". Y suavizó también sus opiniones sobre la prensa (alguna vez dijo que la mera existencia de medios privados era "un ataque a la libertad de expresión").

Le juega en contra algo que está en su esencia como figura política: la televisión. En YouTube se aloja una galería de monólogos de Iglesias que empieza con sus grabaciones de principiante. Se lo puede ver el año pasado calificar a Venezuela como "una de las democracias más sanas del mundo, ejemplo democrático para Europa".

En 2012 le dedicó cálidos elogios a Cristina Kirchner por la expropiación de YPF a Repsol: "Con una voz preciosa y una presencia encantadora y ese acento que sería capaz de conmover a los más fríos y desde luego a este presentador, la Presidenta anunciaba esta semana la recuperación de YPF".

Aunque reconocía "las ambigüedades de los Kirchner y las privatizaciones que alentaron en el pasado", sostenía que "la izquierda se demuestra con hechos". Y en un desliz de improvisación histórica añadía: "Nunca simpaticé demasiado con eso que llamaban el peronismo de izquierda. Durante la dictadura argentina, simpatizaba mucho más con lo que representa el EPR (sic), la lucha armada, que con lo que representaban los Montoneros".

Mujica, el ejemplo

Hoy, el modelo de presidente que inspira a Iglesias es José Mujica , sostiene Miguel Urbán. "Creo que va a ser el primer jefe de gobierno español que no vivirá en la Moncloa", pronostica.

Urbán es miembro fundador de Podemos y trata a la nueva estrella política desde la rebelión de los "indignados" del 15-M, aquellas acampadas juveniles en la Puerta del Sol en 2011 al grito de "¡no nos representan!". En diciembre pasado él iba en el destartalado Renault Clio de Iglesias cuando surgió la idea de llamar Podemos al movimiento que llevaban meses imaginando.

Atiende a LA NACION en su librería La Marabunta, a 50 metros de la sede de Podemos, que él administra a la distancia con la ayuda de voluntarios. "El 15-M hizo una impugnación intuitiva del régimen -teoriza Urbán-. Creó un caldo de cultivo que tal vez no se veía, pero estaba vivo. Ahora Podemos está en condiciones de hacer una impugnación estratégica y alcanzar el gobierno. Sabíamos que la clave para crecer era la exposición mediática y Pablo se dedicó a construir un aparato comunicacional."

Primero fue casi un ensayo. A fines de 2010 empezó junto con otros profesores de la Universidad Complutense un programa de tertulias llamado La Tuerka en un canal comunitario de su barrio, Vallecas. En esa aventura conoció a Tania Sánchez, su novia y diputada regional por Izquierda Unida (IU), un frente amenazado por el auge de Podemos.

Al poco tiempo empezaron a invitarlo a debates en los canales de aire. Enamoró a los productores con sus dotes para la lucha dialéctica en defensa de ideas extremas. "Él siempre decía: «No soy un tertuliano; uso la tele para hacer política»", cuenta Urbán, de 34 años.

En 2012 le dedicó cálidos elogios a Cristina Kirchner por la expropiación de YPF a Repsol

Con la incipiente fama mediática de Iglesias, un uso eficaz de las redes sociales y una estructura prestada por el partido antisistema Izquierda Anticapitalista, el grupo fundador inscribió en marzo a Podemos para las elecciones europeas. Soñaban con arañar una banca en Bruselas. El éxito desbordó sus previsiones.

Iglesias mantiene La Tuerka en el sitio de Internet PúblicoTV y conduce Fort Apache, en el canal online del gobierno iraní para el mundo hispanohablante.

En paralelo, el partido se expande por España. Más de mil círculos agrupan a ciudadanos comunes que quieren integrar la hipotética asamblea popular que lidera Iglesias.

La militancia verbal

El jueves pasado, en el barrio madrileño de Hortaleza se juntaron 42 vecinos en un salón comunitario al final de un callejón oscuro. Verlos desafiaba el mito de que Podemos es un partido juvenil: la mayoría superaba los 50 años.

"Empezamos en febrero, pero la participación explotó con las elecciones de mayo", relató Chema Tienda, un médico treintañero que se encarga de recibir a los que van al círculo por primera vez. Ese día había cinco debutantes: dos hombres de 28 años, uno de 52 y un matrimonio en sus 70. Durante media hora el instructor les explicó las reglas de la asamblea y los formatos de militancia virtual: "Es tan importante el que pega carteles como el que participa de los debates en el Google Docs o en Whatsapp. Aquí contamos todos".

El entusiasmo de la gente que invierte horas en Podemos se resintió por la forma en que Iglesias estructuró el partido. Presionó para que la elección de candidatos pudiera hacerse por lista completa y presentó un equipo para ocupar los 62 cargos en juego del que borró a los críticos, como el muy popular Pablo Echenique.

Arrasó y tiene manos libres para conducir el proyecto. Pero dio una señal de que la utopía del liderazgo horizontal sea tal vez una etapa superada.

Alberto Rodrigo, un taxista de 49 años que asiste al círculo de su barrio, describía el sábado en la platea del Nuevo Apolo emociones mezcladas. "No me gustó esa actitud de Pablo. Pero quizá sea necesario un líder fuerte para la pelea que viene. Ojalá sea eso. Esta gente es mi última oportunidad." Vestía una camiseta negra con un círculo violeta, el símbolo de Podemos.

En el escenario, Iglesias y sus socios cerraban el acto de coronación. Abrazados, cantaban y se movían al ritmo de un nostálgico homenaje a Mercedes Sosa, a la vez esperanza y advertencia: "Cambia, todo cambia / caaaaambia, todo cambia".

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