"Internet nos cambia menos de lo que creemos"

Para el filósofo francés Frédéric Martel, la Red es mundial, pero funciona en base a circuitos de uso que responden a visiones culturales antes de globales
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24 de noviembre de 2014  • 00:10

Internet es una herramienta de carácter global, pero no se trata de una unidad sino que está fragmentada en diferentes redes que reflejan y reafirman la identidad de las comunidades, territorios y culturas ya existentes más que abrir puertas a la diversidad.

"No he visto sobre el terreno eso sobre lo que preconizan los mandamases del Silicon Valley: conversaciones globales a las que todo el mundo se uniría, fronteras que se reducen o atenúan, idiomas que se convierten en menos importantes, la cultura que se uniformiza", ha explicado en una entrevista con EFE el sociólogo francés Fréderic Martel.

En el ensayo Smart. Internet(s): la investigación (Ed. Taurus), elaborado a partir de un análisis sobre el terreno en decenas de países, Martel "desconfía de la superficie" y se arriesga a concluir que la red no es única, sino "multipolar, fragmentada y descentralizada".

"Contrariamente a lo que pensamos, el riesgo de especialización y de reforzar los vínculos comunitarios ya establecidos existe y es muy grande en internet. ¿Pero por qué? Porque internet refleja la vida, nuestra manera de vivir y desde ese punto de vista nos cambia menos de lo que creemos", ha aseverado el también autor de Cultura mainstream.

Así, cada Internet es un vehículo de autoafirmación de las comunidades, que pueden venir determinadas por el territorio, la lengua, la religión o la esfera cultural, entre otras.

"En el mundo hay 2700 millones de personas conectadas. En cinco años serán 5000 millones y estos que vienen hablarán menos inglés y estarán muy ligados a su pueblo. Esta fragmentación y territorialización me parece que son el futuro de Internet", ha indicado.

Aunque las infraestructuras y herramientas sean globales, su uso y los contenidos que se generan difieren, están pegados al territorio y sirven para alinearse con las certezas compartidas.

Por ejemplo, la comunidad cubana de Madrid puede comunicarse mediante videoconferencia con Miami, pero probablemente lo hará para hablar con otros cubanos y en español.

O ciudadanos indios que utilizan aplicaciones móviles que hacen perdurar el sistema de castas y la jerarquía, incluso en aquellos que viven en Estados Unidos, ha ilustrado.

"La culpa no la tiene Internet, es que resulta que la gente vive así, incluso aunque existan formas de diálogo más abiertas con otras comunidades y culturas. La novedad es que si se quiere, se puede acceder a ellas, mientras que antes no se podía porque no teníamos acceso a lo diferente", ha añadido este asesor de la Unión Europea.

Un nuevo fenómeno que sí permite Internet es el desarrollo de "identidades múltiples", esto es, un mismo individuo puede participar más de unas comunidades u otras en función, por ejemplo, de su sexo, su lugar de nacimiento, su orientación sexual o filiación política.

¿Y cuáles son las ventajas de una herramienta global si no se saca partido de su potencial globalizador?

"¿Y cuáles son las ventajas de un teléfono? Hace mucho que podemos llamar a la India a diario si queremos, pero no lo hacemos porque no conocemos a nadie allí, no hablamos hindi, ni tendríamos nada que decir. Internet existe y permite un cambio extraordinario en la economía y otros factores, pero no por ello nos va a transformar en ciudadanos globales", ha subrayado.

Sí existen excepciones a esa fragmentación imperante, contenidos que consiguen ser "mainstream" en todo el mundo -aunque residuales-: los videojuegos, las películas de Hollywood, los vídeos de Beyoncé o el Gangnam Style.

En un contexto en el que conviven tantos versiones de la Red, el experto cree posible que se vivan confrontaciones entre ellas. "Por ejemplo hoy vemos que hay una Internet cerrada, que es el china, donde no existe Google sino Baidu, no es Facebook sino RenRen, no existe Twitter sino Weibo, no es YouTube sino Youku. No es una intranet, sino una Internet expansionista", ha dicho.

Agencia EFE/Violeta Molina

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