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El regreso: Tabaré y la izquierda van por el triunfo más contundente de la historia de Uruguay

Más de 2,6 millones de votantes elegirán hoy al sucesor de José Mujica; según los sondeos el ex presidente logrará imponerse por más de 14 puntos sobre el opositor Luis Lacalle Pou; el manejo económico del Frente Amplio es el factor decisivo en el resultado
Ramiro Pellet Lastra
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30 de noviembre de 2014  

Parece raro que se trate del mismo ciclo electoral. En poco más de cuatro semanas se pasó de lo que se veía como las elecciones más reñidas en veinte años, a lo que puede convertirse, en el ballottage que disputarán hoy el ex presidente Tabaré Vázquez y el líder opositor Luis Lacalle Pou, en la victoria más contundente jamás lograda en la historia de los comicios presidenciales de Uruguay.

Los sondeos dan a Tabaré como ganador 14 puntos por encima de Lacalle Pou para acceder por segunda vez a la presidencia, luego de un primer mandato de 2005 a 2010. Eso le daría al Frente Amplio, de izquierda, su tercer gobierno consecutivo como sucesor de José Mujica, el carismático líder que repartirá sus días entre su granja de las afueras de Montevideo, giras internacionales y más que nada en su decisiva influencia en la política nacional.

La fórmula Vázquez-Raúl Sendic obtendría entre el 53% y 55% de los votos, según distintas encuestas, mientras que Lacalle Pou-Jorge Larrañaga lograrían entre 39% y 42%. Con el 54% Tabaré podría convertirse en el presidente más votado de la historia; por su parte, los blancos aspiran a evitar una debacle que les permita seguir enteros para nuevas peleas.

¿Cómo saca la izquierda tanta ventaja? Basta mirar los números que, según el economista Ernesto Talvi, hacen de Uruguay uno de los países mejor manejados de la región, después de Chile y Perú, más cerca de Brasil y, desde luego, muy por delante de Venezuela y la Argentina.

La inversión privada, la producción y exportación diversificada de los campos mantienen el país en movimiento, en una bonanza que sin duda gozó del viento de cola que sopló en la región, pero también de un marco favorable a la radicación de capitales. Bastó sumar a ese marco una genuina política social para sacar a miles de la pobreza.

Figura central en esta historia de consolidación es Danilo Astori, ministro de Economía en el primer gobierno del Frente, vicepresidente con Mujica, y a quien Tabaré le ofreció volver al ministerio. El Frente obtuvo muchos votos en las elecciones de octubre de uruguayos inclinados al centro que cuentan con la pericia de Astori en el manejo de las cuentas.

Y el Frente podría recibir esta vez aún más sufragios de uruguayos independientes que no sienten especial afinidad con la retórica de izquierda. Muchos votantes del declinante Partido Colorado, por ejemplo, e incluso un pequeño porcentaje de los blancos, le darán, según las encuestas, su venia al candidato oficialista.

"Es un suplicio", le confesó un dirigente del Partido Nacional al semanario Búsqueda, en referencia a la "obligada batalla" que fue este tramo de campaña, un limbo entre dos elecciones cuyo resultado final solo puede ser aceptable, regular o malo. Los casilleros de bueno, muy bueno y sobresaliente sólo los puede llenar el Frente.

Un comando integrado por técnicos y dirigentes blancos dejó de funcionar sin explicaciones, dos semanas antes del ballottage. No hubo despedidas ni abrazos. Simplemente la gente dejó de ir, cada cual por las suyas, hasta que el último apagó la luz y se fue a su casa.

"Creo que fue por simple desorganización. Fuimos dejando de reunirnos y un día no nos reunimos más", dijo uno de los resignados miembros del comando.

En los días previos a la primera vuelta, Lacalle Pou tallaba fuerte en la disputa y se esperaba que los votos sumados de los tradicionales partidos Nacional y Colorado -que gobernaron durante casi toda la historia del país- estuvieran al nivel o por encima del Frente Amplio.

Pero el Frente aventajó cómodamente a sus rivales, en contra de todas las encuestas, que hasta esa misma noche veían un escenario más competitivo. No sólo se quedó con las dos cámaras del Parlamento, sino que tuvo un piso electoral tan sólido que le dejó la victoria servida para hoy. La pregunta pasó a ser por cuánto ganaría.

A pura fiesta

Tabaré decidió no correr riegos, escapó a debates y entrevistas, prometió "certezas" en su gobierno y recorrió los pueblos del interior, en reuniones a escala humana entre abrazos, fotos y autógrafos de sus seguidores.

La nueva campaña tomó un tono festivo. Hasta se hizo una celebración con música y baile, entre los bosques y lagos del Parque Rodó de Montevideo, donde soplaron las velitas por los 15 años que cumplirá el Frente en el gobierno si vuelve a ganar: 2005-2020.

Y mientras unos celebraban, Lacalle Pou dijo basta. Mantuvo su línea "por la positiva", al señalar los problemas del país y del discurso oficialista, pero sin entrar en críticas desmedidas. Pero también se cansó de que lo tildaran, sobre todo en las redes sociales, del chico rico que nació en cuna de oro y desconoce la realidad de los pobres.

"Vázquez es un tipo rico, tiene mucha guita. Tiene el monopolio del cáncer en Uruguay, es un oncólogo famoso, prestigioso, tiene muchísimo dinero", lanzó en una entrevista.

Vázquez fue el primero en pedir que no se subestime a su adversario: aunque todos los pronósticos le anticipan el triunfo, les pidió a los militantes ir en busca de "más y más votantes" y asistir a las urnas "aunque caigan pingüinos de punta". Su compañero de fórmula, Sendic, previno durante un acto de campaña contra "el exceso de triunfalismo".

Los vaivenes de Mujica

Las noticias más importantes del mes de campaña cantada pasaron de todos modos por el lado de Mujica y sus conocidos vaivenes verbales. Anunció que un misterioso jeque le quería comprar su coche de toda la vida, el viejo Fusca que a veces anda y a veces no, por un millón de dólares.

La oferta por el Fusca se esfumó como un espejismo en el desierto del supuesto jeque devenido en comprador de autos usados, y la historia de las mil y una noches dio lugar a un segundo episodio algo más mundano y escabroso, de hecho un exabrupto diplomático con los mexicanos.

Durante una entrevista con la revista Foreign Affairs, Mujica soltó que México, ganado por los narcos después del episodio de los 43 estudiantes, era un "Estado fallido", lo que generó una protesta de México. También eso lo resolvió con la facilidad que tiene para entrar y salir de problemas, como un gato que siempre cae bien: en un programa de radio lamentó que todos los países de América "en cuanto a reprimir y liquidar al narcotráfico" están fracasando.

Lo mejor de estos episodios, para los fans de Mujica, es que el Fusca se queda en casa.

Una veintena de invitados internacionales

  • La Corte Electoral informó que una veintena de representantes de organismos electorales internacionales analizará hoy la segunda vuelta electoral en Uruguay.
  • A diferencia de los "observadores", los "visitantes internacionales" "no dan indicaciones" vinculantes a ningún organismo, sino que sólo indican "si ven alguna cosa que mejorar", señaló la Corte Electoral.
  • En la primera vuelta, los visitantes destacaron la "cultura democrática" del país y "la limpieza" con que se celebraron los comicios.

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