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Tabaré Vázquez, el reconocido médico que llevó a la izquierda uruguaya al poder

El presidente electo por segunda vez entró tarde en la política, tras su gestión en un club de barrio, y llevó por primera vez al Frente Amplio a la presidencia; cuáles son los principales desafíos que deberá enfrentar
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30 de noviembre de 2014  • 21:22

MONTEVIDEO.- Tabaré Vázquez , un oncólogo que entró tardíamente en la política pero terminó llevando a la izquierda uruguaya por primera vez al poder, se prepara para su segundo mandato, que consiguió hoy en una segunda vuelta electoral, apuntando a resolver los grandes pendientes del país como la deteriorada educación y la inseguridad.

El candidato del Frente Amplio logró centralizar otra vez el apoyo de las diversas agrupaciones que integran el partido, una coalición de distintas tendencias que participó por primera vez en las elecciones de 1971 y años después fue duramente perseguida por la dictadura militar (1973-1985).

Tranquilo y de trato afable, su estilo contrasta con el del popular y agudo presidente José Mujica. Algunos lo consideran autoritario pero a la vez un gobernante que da resultados.

El ex tupamaro, igual que Tabaré hace cinco años, no podía ser reelecto porque la Constitución uruguaya solamente permite la reelección no consecutiva.

Medicina, fútbol y familia

Tabaré, hijo de un sindicalista de la única refinería de petróleo del país, de origen humilde, es el prototipo de quien empezó de abajo, logró estudiar en la universidad estatal y llegó a ser un profesional exitoso.

Catedrático en Oncología Radioterápica, creó un centro terapéutico especializado en el que sigue trabajando y en la Teja fundó una policlínica y un comedor social que funcionan hasta hoy.

Fanático del fútbol, fue presidente del club Progreso y logró que el equipo pasase de tercera división a campeón nacional en 1989. Este hecho le valió la fama de buen gerente y le abrió el camino para su postulación como intendente de Montevideo, cargo que ocupó de 1989 a 1995, y que le convirtió en el primer edil de izquierda de la capital, que reúne a más de la mitad de los 3,2 millones de uruguayos.

Fue presidente del club Progreso y logró que el equipo pasase de tercera división a campeón nacional en 1989.

Vázquez fue candidato presidencial en 1994 y en 1999, cuando fue el aspirante más votado aunque no alcanzó la presidencia debido a la alianza entre los partidos Nacional y Colorado.

Padre de cuatro hijos, uno de ellos adoptado, y criado en un barrio de trabajadores en Montevideo, en su primera gestión movió las estructuras del país al implementar una ley antitabaco por la cual Philip Morris presentó una demanda internacional que sigue en proceso.

En las elecciones del 2004 se convirtió en el primer presidente de izquierda de Uruguay rompiendo con la hegemonía de los partidos tradicionales y tras una aguda crisis económica en el 2002 que dejó altos niveles de desempleo y pobreza.

La economía uruguaya ha promediado una expansión de casi el 6 por ciento anual en los últimos diez años y tiene los niveles más bajos de desempleo e indigencia desde que comenzaron las mediciones.

Sus desafíos

Vázquez, de 74 años, se propone esta vez poner en el centro de su gestión elevar el nivel de la deteriorada educación en un país que en la década de 1950 tenía niveles del mundo desarrollado y fue uno de los pioneros en América Latina en establecer la educación gratuita y obligatoria.

Para lograrlo, propone subir su presupuesto de un 4,5 a un 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que dependerá en gran medida de un nuevo impuesto a las grandes extensiones de tierra que prometió aplicar a los hacendados.

En este nuevo mandato, además, Vázquez aspira a profundizar las políticas sociales que han sido la base del capital político del Frente Amplio, pero además tendrá el desafío de recomponer sus relaciones con Argentina , un país clave para la pequeña economía uruguaya.

Vázquez tendrá el desafío de recomponer sus relaciones con Argentina

Vázquez tuvo áridos enfrentamientos con los presidentes Néstor y Cristina Kirchner por la instalación de la planta de celulosa Botnia sobre el río Uruguay, limítrofe entre ambas naciones.

En 2011, cuando ya había dejado la presidencia, confesó que en los peores momentos del conflicto pidió ayuda al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lo que le valió una lluvia de críticas. Entonces anunció un retiro de la política que hoy se comprueba falso.

Aborto y marihuana

En lo que tiene que ver con reformas progresistas, el presidente electo vetó la despenalización del aborto que luego fue aprobada con Mujica. Ahora advierte que vigilará la nueva ley sobre producción y comercio de marihuana, que ha tenido problemas de implementación por la falta de antecedentes.

Vázquez vetó la despenalización del aborto que luego fue aprobada con Mujica

A Vázquez, supuesto integrante de la masonería desde hace unos 20 años, le preocupa el impacto de la nueva normativa sobre la inseguridad, uno de los temas que más le critican los uruguayos al Frente Amplio, además de los altos impuestos.

Agencias Reuters y EFE

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