Relatos salvajes, ganadora sin suspenso

La película de Damián Szifron se llevó diez galardones
Pablo De Vita
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4 de diciembre de 2014  

El relato estaba escrito y al entregar el premio máximo de la noche no pudo ocultarlo ni siquiera Juan José Campanella, presidente de la Academia de Cine, cuando dijo: "Como somos todos profesionales, sabemos que este momento tiene menos suspenso que una propaganda de champú", aunque agregó que podía haber una "bomba", intentando hilvanar una trama hitchcockiana. Era difícil porque, como todo el mundo profetizaba, Relatos salvajes fue la gran ganadora en los premios Sur, que se entregaron anteanoche.

El director Damián Szifron y el productor Matías Mosteirín recibieron de manos de Campanella el premio a la mejor película del año y culminaron la noche con 10 galardones. Poco antes, Szifron obtuvo de manos de Lucía Puenzo el premio al mejor director, tras lo que agradeció el apoyo de la Academia para la película -fue la elegida como representante argentina para el Oscar y el Goya- y al público, que coronó al film como uno de los más exitosos de la historia.

Relatos salvajes, además, se quedó con los lauros correspondientes a guión original (Szifron), música (Gustavo Santaolalla), sonido (José Luis Díaz), fotografía (Javier Juliá), montaje (Szifron y Pablo Barbieri), actriz protagónica (Érica Rivas), actor protagónico (Oscar Martínez) y actor de reparto (Germán De Silva). La velada tuvo dos invitados extracinematográficos de excepción: el boxeador Sergio "Maravilla" Martínez y el cantautor Ismael Serrano. El púgil acompañó el documental sobre su persona que rodó Juan Pablo Cadaveira, y el español fue uno de los nominados al mejor guión adaptado por Luna en Leo. Pero se fueron con las manos vacías porque en la distinción al guión adaptado se la llevó Betibú, adaptado por Ana y Miguel Cohan de la novela de Claudia Piñeiro, en tanto que entre los documentales se impuso El color que cayó del cielo, de Sergio Wolf.

El cineasta y crítico con gran alegría recibió su trofeo y expresó: "Como hincha de Racing no me cuesta decir, gracias a la Academia", y recordó los siete años de trabajo que le demandó su film.

Frente al huracán de Relatos salvajes -que acaba de ganar el premio a la mejor película extranjera del año para la National Board of Review-, El inventor de juegos logró quedarse con tres premios Sur (dirección de arte, maquillaje y caracterización, y diseño de vestuario). De martes a martes conquistó las estatuillas correspondientes a revelación masculina (para Pablo Pinto) y ópera prima, que retiraron el director Gustavo Triviño y el productor Gabriel Pastore. Betibú sumó a su triunfo en la categoría de guión adaptado el lauro para Marina Bellati como revelación femenina (lo recibió de manos de Nicolás Francella) y se quedó con dos; en tanto que Érica Rivas no sólo triunfó en el protagónico por su desquiciada novia en Relatos salvajes, sino que añadió a éste el premio a la actriz de reparto por su trabajo en Aire libre, aunque no pudo recibir ninguno de ellos por encontrarse de viaje. Además de muchos representantes de la industria, se hicieron presentes en la ceremonia el gerente general del Incaa, Rómulo Pullol; el director general de Museos porteño, Pedro Aparicio; la directora del Museo del Cine, Paula Félix-Didier, y el "dueño de casa", el director de la Usina del Arte, Gustavo Mozzi. En cambio, reiteración imperdonable, faltaron la mayoría de los académicos que figuran en el catálogo.

En la ceremonia, el animador Ronnie Arias consiguió enredarse en tropiezos verbales y equivocaciones, pero cuando parecía dirigir al evento rumbo a un callejón sin salida, con un increíble golpe de timón logró que todo volviera a su sitio. El público sonreía como si fuera un sketch catártico de su tío, el gran Pepe Arias. Sólo así Lucía Puenzo pudo perdonarle ser convocada al escenario a destiempo, o Mercedes Morán olvidada en su presentación previa de una de las nominadas como mejor película (Betibú, que protagoniza) y que Ronnie subsanó con un "Me pasa lo mismo en el sexo. Dale subí". Al comienzo de la noche había dicho: "Se cumplen cien años de Amalia; ¿alguien tiene idea de qué es eso?", y frente al silencio general se refirió al primer largometraje de ficción argentino, estrenado hace un siglo en el Colón. También se proyectaron fragmentos de La tregua, de Sergio Renán, que la entidad restaura dentro del régimen de mecenazgo.

Campanella destacó que "tendremos las oficinas acá al lado, compartiendo la Usina con el Museo del Cine", y en diálogo con LA NACION agregó: "Fue muy alta la cantidad de votantes, porque se implementó un sistema online con el cual los asociados pudieron ver todos los films". La que brilló con luz propia fue la Usina del Arte, otorgándole distinción a una ceremonia austera que reunió a los triunfadores del cine nacional.

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