La mitad de los países mejoró más que la Argentina

Juan J. Llach
Juan J. Llach PARA LA NACION
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5 de diciembre de 2014  

Los resultados del informe Terce de la Unesco muestran que entre 2006 y 2013 hubo progresos escasos o nulos de los aprendizajes de nuestros chicos de tercero y sexto grados de la escuela primaria, en matemática, en ciencias y, sobre todo, en lectura.

Ésta es la tercera edición del estudio implementado por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (Llece) y las dos anteriores se realizaron a mediados de los noventa y de la década pasada. En esta ocasión participaron quince países de la región y sorprendió la ausencia de Cuba, que lideraba los resultados hasta ahora en los anteriores informes.

Los puntajes de los chicos argentinos superaron en las cinco pruebas los 500 puntos del promedio regional, pero por escaso margen y con una media de la Argentina que supera a la región en apenas tres por ciento.

En lectura no mejoraron los puntajes, la Argentina bajó del quinto al octavo puesto en tercer grado y mantuvo el séptimo en sexto grado.

En matemática hubo mejoras de puntajes estadísticamente significativas, pero aun así se bajó del quinto al sexto puesto en tercer grado y se mantuvo el quinto lugar en sexto.

En ciencia también hubo un menor avance de puntajes y la Argentina mantuvo el tercer lugar entre los sólo siete países que permiten una comparación homogénea. Aun magros, son bienvenidos los avances en matemática y ciencia, en sí y por ser una debilidad nuestra, pero al menos la mitad de los países mejoraron más que la Argentina en cada prueba.

Considerando sólo lengua y matemática -por ser menor la muestra de ciencias- se observa que Chile encabezó las cuatro pruebas y que fuimos superados en todas ellas por Costa Rica, Uruguay y México; en tres casos por Brasil, en dos por Colombia y en uno también por Perú, país que, junto con Ecuador, se ha acercado tanto a la Argentina que nos pasarán si no reaccionamos a tiempo y con eficacia en nuestras políticas y diseño educativo.

Es bueno no seguir cayendo en términos absolutos, pero es muy mala noticia que nos vayamos afianzando en "la mitad de la tabla" en un continente que está muy lejos de brillar en el mundo por su nivel educativo.

El panorama se ensombrece al recordar que en el primer estudio, realizado hace casi veinte años, nuestro país ocupaba el segundo lugar y superaba en todas las pruebas a Brasil, Chile, Colombia y México.

Las meritorias leyes y los mayores recursos invertidos en lo que va del siglo no alcanzaron todavía para mejorar los aprendizajes. Hay que alegrarse, sí, de que el Terce muestre un afianzamiento del liderazgo argentino en la escolarización primaria, cuya tasa neta es del 99,1 por ciento y sólo superada por Uruguay. Pero ya es hora de dejar de lado la falsa opción entre inclusión y calidad, que estigmatiza a los más necesitados considerándolos incapaces y lleva a errar en las políticas.

La pregunta final, inevitable, es qué esperarán nuestras dirigencias política y civil, la de trabajadores y empresarios y el pueblo llano para reaccionar con mucha mayor firmeza que la de hoy ante el continuo retraso, al menos relativo, de los aprendizajes de nuestros chicos.

El autor es economista, sociólogo y ex ministro de Educación

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