Diego Reinhold: "En Stravaganza era muy infeliz"

Diego Reinhold: «El programa de Tinelli me abrió la puerta a un montón de cosas»
Diego Reinhold: «El programa de Tinelli me abrió la puerta a un montón de cosas» Crédito: Gerardo Viercovich
El actor habló con Personajes.tv sobre su enfrentamiento con Flavio Mendoza y Ariel Diwan y su exitoso paso por ShowMatch
Fernanda Iglesias
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10 de diciembre de 2014  • 09:39

A punto de irse a Villa Carlos Paz a hacer temporada con su obra Bulebú, Diego Reinhold no para de trabajar y nos anuncia sus planes como productor: construir un estudio de televisión al lado de su casa, hacer un programa de humor con actores nuevos, sacar su propia marca de calzado sustentable, salir de gira después del verano y terminar de pagar un terreno en Córdoba.

-Te fue muy bien con ShowMatch, evidentemente…

-ShowMatch no es súper pagador… lo normal. Me fue bien con lo que me dio . Ahora estoy tapado de eventos, me fue genial en el teatro durante el año con Bulebú y el programa de Tinelli me abrió la puerta a un montón de cosas. Estuvo buenísimo.

-¿Por qué no aceptaste antes?

-Era la cuarta vez que me llamaban y yo no quería, no quería. Le tenía miedo a la súper popularidad y estuvo bárbaro haber dicho que no porque no estaba preparado para eso antes. Ahora sí, ahora me estoy divirtiendo.

-¿Por qué ahora sí?

-Porque viví una transformación espiritual muy fuerte, entonces ahora puedo procesar la fama. Antes no tenía dónde meter esa información.

-¿Un cambio espiritual?

-Le digo espiritual, pero en realidad es logístico. No es que me metí en una escuela ni nada. No hice nada más que dejar de trabajar un tiempo, quedarme en la cama y de pronto, dejé de comer carne. Pero no es que leí un libro de Chopra. Medité mucho... había entrado en colapso total.

-¿Cuándo te pasó eso?

-Al final de Stravaganza, estaba todo mal. Ahí fue cuando perdí los derechos de la obra, yo no podía reaccionar a lo que estaba pasando, se me iban las cosas de las manos. Empecé con gastritis y no entendía por qué tenía lo que tenía. También se murió un amigo mío de un paro cardíaco y eso me hizo reflexionar: ¿para qué estoy laburando? Paro acá, me gasto la plata y después vuelvo. Empecé a buscar para qué vine al mundo y a tomar mis propias decisiones, no las decisiones que toma el dinero.

Diego Reinhold
Diego Reinhold Crédito: Gerardo Viercovich

-¿Trabajar en una obra tan exitosa como Stravaganza no era la fórmula de la felicidad?

-No, no me llenaba para nada. Era muy infeliz. Me estaban pagando un montón, pero no iba.

-¿Podrías haber seguido si querías?

-Si seguía como ellos proponían, sí. Pero yo quería que se me reconozca como autor de la obra.

-¿Ahí vino el quiebre?

-No, ahí vinieron denuncias por televisión y amenazas telefónicas. Ahí yo entré en jaque. Porque yo no soy así, me parece de delincuentes hacer eso. No me parece de gente como yo, no es mi vibra, no va por ahí. Yo ahora soy empresario y jamás iría a la televisión a decir lo que alguien gana o lo que me pide, jamás le estropearía la vida a alguien por televisión.

-¿Hablás de Ariel Diwan? ¿Te estropeó la vida?

-Sí, yo viví a partir de ahí con mucho miedo a situaciones de inseguridad. Porque yo recibí una amenaza y un día hubo una situación de inseguridad, dos años después. No tiene nada que ver, pero… ¿qué onda?

-¿En ese momento lo relacionaste?

-Sí, automáticamente. Yo nunca había tenido miedo de que me robaran. Soy muy descuidado, muy desprevenido. El mismo día que salieron a denunciarme por televisión me metí en el camarín y dije: "Che, paren esto porque esto puede traer esto otro y eso es una locura". Pero el daño ya estaba hecho y no dejaron de hacerlo, el daño continuó. Y un día pasó, ¿cómo no lo voy a relacionar? No porque sea real, lo hago yo en mi cabeza, pero...

-¿Por qué te tomaste el robo con tanta calma?

-Porque no hubo violencia, me trataron bien, fueron sólo cosas materiales. Esa noche sentí unos ruidos extraños y pensé: "¿Quién rompe un vidrio ahora?" Todavía no era consciente de lo que estaba pasando, cuando abrí los ojos ya estaban adentro. Pero estuvo buenísimo...

-¿Por qué?

- Me dio la oportunidad de decir algunas cosas, que generaron adhesión en algunas personas que lo escucharon. Y me permitió estar en el programa de Mirtha Legrand, justo el día que estaba Rodríguez Larreta. Le presenté un proyecto y a partir de ahí empezó una relación con el gobierno de la Ciudad y se está por concretar una ONG para abrir un hogar para chicos judicializados.

-¿Lo que sucede conviene?

-No me gusta esa frase, es muy eslogan, pero no hay otra posibilidad. Si no hubiese sido por el robo, no hubiera ido a lo de Mirtha porque ella no va mucho con mi manera de pensar. Me tira para abajo, dice cosas muy materialistas que me duelen en el alma, pero fui y conseguí lo de la ONG.

"Yo veo lo positivo en todas las situaciones".

-Abonando la teoría conspirativa, te quisieron perjudicar y saliste ganando...

-Bueno,sí. Yo veo lo positivo en todas las situaciones.

-¿Cómo la pasaste en ShowMatch?

-Muy bien. Pensé que iba a ser más zarpado todo, pero no. Había mucho disfrute, mucho respeto, mucha tranquilidad. Me compartieron mucha alegría. Ahí lo que les garpa es la exaltación del ego. Yo enseguida me empecé a divertir con la creatividad de los inquisidores. Algunos jurados jugaban a defenestrarte para que te duela y a mí me causaba mucha gracia.

-¿Con Nacha Guevara también?

-Ahí entré en el juego, estuve descolocado. Pero después salí y pedí disculpas. Y me dí cuenta de que eso fue muy funcional al programa.

-El que te criticó mucho fue Angel de Brito.

-Rarísimo. Esa crítica creo que no la podía manejar porque yo tardaba mucho en hacer los monólogos y les ponía mucho amor, mucho trabajo y que venga él y diga "a mí me aburre" y que los productores te digan: "Y bueno, lo dice Angel de Brito...". Yo no fui ahí a destruir mi negocio, al contrario, necesitaba un abrazo. Pero, bueno, era su juego y fue al único que lo aburrió porque me llené de eventos privados y de trabajo. Y, además, es raro porque ahora me llamaron de su producción para conducir su programa el día que él no está.

-¿Qué le pasa a Lourdes Sánchez ? ¿Por qué llora tanto?

-Porque es una nena, es muy inteligente, pero le faltan datos. Sabe perfectamente qué decir y qué no decir. Me apretaba la espalda cuando yo hablaba de más. Está todo el tiempo pendiente de cómo hacer las cosas. Es muy estratega.

-¿No es espontánea? ¿No llora de verdad?

-No le creas. La tiene reclara, va a llegar muy lejos. Me re cabe Lourdes.

-Ahora te vas a hacer temporada a Carlos Paz, ¿estás dispuesto a protagonizar peleas de verano?

-No, no. No lo sé hacer. Yo a veces pruebo un poco. Me mando una a ver qué pasa, voy con cautela. Le tengo re miedo a los medios. Porque a veces la contra ofensiva es tremenda: te cortan la cabeza.

-Pero a Flavio Mendoza le deseaste la muerte públicamente.

-Es muy gracioso este mito. ¿Qué tiene de malo desearle la muerte a alguien? Lo malo es ir y matarlo.

-¿Qué quisiste decir?

-Cuando uno dice eso es porque le quiere mostrar al otro todo lo que lo odia: infinito punto rojo casita de dios. El nivel de odio es imposible decirlo con palabras y te sale eso. ¡Pero todos los medios salieron espantados...! ¡Guau! No pasa nada, sólo dije una frase, una estupidez total.

-¿Te fuiste contento de ShowMatch?

-Me pareció muy guacha la forma. Perdí en una cuenta que improvisaron de la nada. Faltaba un jurado para desempatar. Pero no me siento mal ni nada. Todo lo que pensé que se iba a cumplir, se cumplió.

¿Quién gana el Bailando? "Peter, que tiene al público o Piquín, que es un genio"

-¿Te sentías protegido por bailar con Lourdes?

-Al principio, sí. Estar con la mujer del productor es estar bien, pero cuando empecé a ver la forma en la que recibíamos la devolución del jurado me di cuenta de que no había protección alguna.

-¿Quién gana el "Bailando"?

-Peter, que tiene al público o Piquín, que es un genio.

-¿ShowMatch también te trajo suerte en el amor? ¿Estás en pareja?

-Nunca tuve y nunca voy a tener. No soy monógamo. Me resulta totalmente misterioso ese mundo. Y lo vivo con alegría, me hice cargo, lo acepté y ya está. Después de ese cambio espiritual que tuve, dejé de darle bola a los estímulos. Dejé la carne, en todo sentido.

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