Cumbre del clima: un débil acuerdo en Lima reflotó las trabadas negociaciones

Fuente: Archivo
Los delegados de 194 países obtuvieron un borrador para ser firmado el año próximo en París, en donde cada país se compromete a reducir sus emisiones de gases contaminantes; igualmente, faltan varios detalles importantes que se discutirán durante todo 2015
Víctor Ingrassia
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14 de diciembre de 2014  • 08:50

LIMA (De un Enviado Especial).- Después de extenderse por casi un día y medio, la XX Conferencia Mundial de Cambio Climático (COP20) organizada por la ONU acordó esta madrugada en Lima un formato de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que deben asumir todos los países para sellar en 2015 un acuerdo contra el calentamiento global.

La cumbre selló a último momento lo que no pudo lograr durante las dos semanas de debate previo, al verse enfrentada a un inminente fracaso. Las propuestas, cuyo objetivo último es limitar el calentamiento global a un máximo de dos grados Celsius, servirán ahora de base para la conferencia que se celebrará en París a finales del año próximo para aprobar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kyoto de 1997.

Tras maratónicas jornadas de deliberaciones por diferencias entre los países desarrollados y en desarrollo, la COP20 que debía concluir el viernes logró un acuerdo sobre el texto que debe servir de base a un histórico pacto global el año próximo en París.

"Damos por aprobado el documento. Con sacrificio conseguimos nuestro objetivo ", dijo el ministro de Ambiente peruano y presidente de la COP20, Manuel Pulgar Vidal, tras someter la propuesta a consulta del pleno de 194 países y no recibir objeciones.

Después de dos semanas de negociaciones, la cumbre climática concluyó con un texto denominado "La llamada a la Acción de Lima", en el que se fija que todos los países tienen que presentar a la ONU, antes del 1 de octubre de 2015, compromisos "cuantificables" de reducción de gases de efecto invernadero de una manera "clara, transparente y entendible por todos".

Esos compromisos deben ser "ambiciosos" y "justos de acuerdo a las circunstancias nacionales" y deben ir acompañados de información detallada de las acciones qué va a desarrollar cada país para que esa disminución de emisiones se cumpla.

En una rueda de prensa, el ministro peruano del Ambiente dijo que los compromisos que presenten los países van a mostrar "si hay brechas o no" y de haberlas "cuál es su magnitud", al señalar que permitirán avanzar en la vía hacia "el análisis de las emisiones".

"He escuchado a cada uno de los grupos y tengo la absoluta seguridad de que con el texto que hemos decidido hoy, todos ganamos", precisó Pulgar Vidal.

La secretaria de la Convención de Cambio Climático de la ONU, Christiana Figueres, destacó que el documento adoptado dice claramente que "la adaptación y la mitigación deben estar juntas en pie de igualdad".

Figueres resaltó también que se ha dado un nuevo "entendimiento de las responsabilidades comunes aunque diferenciadas" que ha sido uno de los temas más difíciles en los debates, y que tiene que ver con la responsabilidad histórica innegable de los países industrializados que son los que más contaminan.

Acuerdo débil

Analistas, críticos y varias organizaciones ecologistas hablaron sobre la vaguedad de "un texto peligrosamente débil", logrado en Lima. ""Los negociadores han logrado poner el bote en el agua, en las costas de Lima y sin que se hunda. Pero habrá aguas turbulentas hasta llegar París", afirmó metafóricamente Winnie Byanyima, director ejecutivo de la ONG humanitaria Oxfam Internacional.

Se trata de un borrador de propuestas para el nuevo pacto sobre el clima a firmarse en 2015. Los países fijan allí los requisitos para que todos presenten sus compromisos individuales para luchar contra el calentamiento global.

El texto elaborado en Lima, de 37 páginas, arroja más preguntas que respuestas, porque propone diversas opciones no vinculantes para las delegaciones presentes en Lima y que apenas constituyen una primera base de negociación para París.

Las propuestas para los objetivos de reducción de emisiones son bastante laxas. Se aspiraba a conseguir criterios comparables que permitieran medir los esfuerzos de cada país, pero no se consiguió pues las promesas son voluntarias. Cada nación tiene ahora que presentar sus compromisos de reducción de emisiones durante el año con el objetivo último de limitar el calentamiento de la Tierra a un máximo de dos grados Celsius.

Según los estudios de la ONU, para conseguirlo habría que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 40 y un 70 por ciento hasta 2050 y a casi cero hasta finales del siglo.

Por su parte, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) criticó que los gobiernos fracasaran a la hora de acordar planes claros de reducción de emisiones antes de 2020. El nuevo acuerdo sobre clima entrará en vigor ese año, pero es necesario hacer algo antes, porque hay récord de emisiones desde hace años, se quejó la organización.

Grandes contaminantes

China, junto a Estados Unidos el mayor generador de gases de efecto invernadero, se convirtió en una piedra en el camino porque, pese a su reciente compromiso de reducir los gases, no ha sido preciso en cuanto a cantidades y se ha negado a que observadores internacionales supervisen ese proceso.

Las actuales emisiones de CO2 ponen en peligro la vida en la Tierra
Las actuales emisiones de CO2 ponen en peligro la vida en la Tierra Fuente: Archivo

La India, también convertida en importante emisor de gases, se ha sumado a la contracorriente, pues no solo se niega a dar aportes económicos para la lucha contra el cambio climático sino que, en su condición de país en desarrollo, la que también reclama China, pide ser beneficiario.

China y Estados Unidos con 9,8 y 5,2 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono al año son los mayores generadores de gases, seguidos por Japón (1,9 millones), la India (1,9), Rusia (1,7) y Brasil (1,5), según las Naciones Unidas.

En el plenario, algunos países africanos, árabes y latinoamericanos acusaron a las naciones industrializadas de no querer reflejar en los documentos las grandes diferencias entre las responsabilidades y los derivados compromisos que les corresponden a cada uno.

Este grupo de emergentes y países en desarrollo cree que los países ricos tienen la obligación por su papel histórico de financiar la adaptación de las naciones de menores ingresos al cambio climático y no quieren ver perjudicado su crecimiento económico a causa de unas promesas de reducción de gases demasiado estrictas.

Finalmente se aprobó el aporte de 10.000 millones de dólares al Fondo Verde para el Clima, establecido por Naciones Unidas para asistir a los países en desarrollo a afrontar el cambio climático. Pero sigue siendo un misterio de dónde saldrán los 100.000 millones prometidos hasta 2020.

Manuel Pulgar Vidal, el ministro de Ambiente del Perú que ha estado al frente de todo el proceso, señaló: "He escuchado a cada uno de los grupos y tengo la absoluta seguridad de que con el texto que hemos decidido hoy, todos ganamos".

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