Un final inesperado para un fin de año diferente

Crédito: Corbis
Sebastián Fernández Zini
(0)
21 de diciembre de 2014  • 17:33

–¿Qué te pasa, amiga? ¿Es el fin de año que te tiene así? ¡Estás malísima!

–Malísima no. ¡Realista!

–Bueno, para mí, estás siendo muy dura con Edu. Además, ¿cuánto hace que venís dando vueltas con este pibe?

–Como dos años...

–¿Y no te parece que llegó el momento de decidirte?

–Es que la paso muy bien, pero bueno, no sé...

–¡Sí sabés! Lo que pasa es que vamos a volver a tocar un tema con el que siempre terminamos discutiendo.

–Al final, voy a creer que te molesta que sea sincera.

–No, no me molesta, pero también quiero que entres en razón.

–Ya te lo dije mil veces, amigo: con Edu la paso muy bien, tenemos muy buen sabaneo, pero...

–¡No lo digas! ¡No quiero escucharte!

–No me importa si querés o no: ¡con Edu la paso muy bien, pero es muy feo!

–Sos tan hueca que te mataría.

–Pensá lo que quieras.

–Lo que no puedo creer es que te estés privando de vivir un gran amor y que tengas a ese chico oculto como si fuera un monstruo.

–¿Vos lo viste?

–Sí, nena, me lo mostraste en fotos. ¡Basta, no quiero seguir hablando de esto!

–Bueno, solo dejame contarte que lo estuve pensando y voy a decirle que dejemos de vernos. Me parece lo mejor. Además, siento que él se está enamorando y no quiero que sufra.

–Es que sos muy cruel, amiga. Cómo no se va a enamorar si después del sabaneo le cocinás, ponés velas y hasta musiquita romántica.

–¿Música romántica?

–Dale, no te hagas. ¿Ya te olvidaste de que me contaste que, mientras Edu se está duchando, siempre le ponés el mismo tema de Montaner? ¡¡MON–TA–NER!! Mirá que sos, ¿eh?

–¿Yo te conté eso?

–¡Sí!

–Bueno, basta. De esta semana no pasa, voy a llamarlo para hablar.

–––––––––––––––––––––––

–¿Y qué tal la conversa con Edu? ¿Cómo te fue?

–Todo bien...

–Ajam. ¿No vas a contarme?

–¿Qué querés saber?

–Lo que quieras contarme.

–Lo llamé, vino a casa y hablamos mucho. Estuvo bien.

–¡Detalles, nena, quiero detalles!

–Llegó y nos encamamos.

–¡Ah, bueeeee! El sabaneo de la despedida. ¡Típico!

–Ponele... Fue raro. No sabía cómo arrancar con la charla hasta que, en un momento, le dije: "Edu, ¿podemos hablar?". Y su respuesta fue: "Pero ¿no estamos hablando desde que llegué?".

–Estuvo bien, hay que decirlo.

–No sabés lo que eran mis nervios, amigo. Me puse tan boluda.

–¿Entonces? Dale, vamos al grano.

–Arrancó él con la charla. "Mirá, la verdad es que estuve pensando que la pasamos muy bien, llevamos un par de años con esta historia, pero yo siento que no va para atrás ni para adelante. Vos estás en un plan y yo en otro. Se ve que a vos te llena esto de los encuentros casuales, pero yo quiero ponerme en pareja, construir algo serio con alguien, sumar, proyectar y...".

–¡Bien por Edu! ¡Un capo!

–¡Callate, querés! Eso no fue nada. Me habla de "sumar, proyectar", y lo remata con: "Y no creo que vos seas la mujer con la que quiero todo eso".

–¡Nooooo! Te tiró directo al cuore, te fulminó.

–¿Lo podés creer?

–Sí, ¿por qué no? El pibe también tenía su mirada y fue clarito.

–Pero, amigo, me dejó. Lo entendés: ¡me cortó, no me dejó ni hablar!

–¿Vos no querías cortar la historia con Edu? Ya está, él lo hizo por vos, te quitó el peso del corte. No me vengas ahora con...

–¿Con qué? ¿Una no se puede arrepentir y...?

–Claro que podés, pero Edu te dejó el camino libre para que arranques el 2015 solita. Pensalo escuchando Montaner. ¡MON–TA–NER! ¡Qué te parió, amiga!

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?