Generar nuevas tradiciones a partir del consumo responsable

Vanessa Alanis
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20 de diciembre de 2014  

Al acercarse las Fiestas, desde mi taller de música, pongo énfasis en recordarle a la gente que los chicos prefieren jugar con sus padres antes que con juguetes caros. El hecho de ser mexicana y no tener a toda la familia cerca me permite reflexionar mucho en cuanto a consumo, compras y otros aspectos que juzgo "negativos" de la Navidad. El tiempo que perdería eligiendo regalos (y sufriendo las tiendas), por ejemplo, lo dedico a fomentar una visión diferente de la Navidad, con mis hijas y mi pareja, con mis alumnos y con cualquiera que desee escucharme.

Soy parte de una generación educada en el hiperconsumismo de los 90, así fui educada y hoy reacciono contra eso. Fuimos chicos bombardeados de regalos que no necesitábamos y no usábamos. No sé cuándo recibí la bici Aurorita o la Barbie Malibú, pero sí recuerdo la expectativa por sacar la caja de luces y pasar horas desenmarañándolas con mi mamá.

Muchos años después, me encuentro dirigiendo un taller de música para chicos. Doy gracias por tener un instrumento de trabajo que no se compra, que no se envuelve, pero sí se regala. Y si vos no sabés cantar, ¿qué podrías hacer para darle la vuelta al consumismo excesivo que invade diciembre?

Hoy en día hay una creciente tendencia al consumo responsable. El fenómeno conocido en el extranjero como #ShopLocal apoya a los comercios y emprendimientos locales. Comprar en tu barrio lo hace crecer: apoyás artesanos y diseñadores, fomentás empleos y ayudás a consolidar un sentimiento sano de comunidad.

¿Cómo generar nuevas tradiciones a partir de la conciencia del consumo responsable? ¿Cómo enseñar a los hijos que las fiestas de fin de año no son sinónimo de comprar desenfrenadamente? Acá, algunas sugerencias:

  • Involucrar a los chicos en la decoración de los espacios, utilizando elementos recuperados: ese Telgopor que hace meses ronda por la casa puede convertirse en la estrella para el árbol.
  • Donar un juguete, y que los chicos lo escojan.
  • Que cada uno de los miembros de la familia reciba un solo regalo. Esto será más valorado que 15 regalos, todos superpuestos (al final los chicos dejan todo tirado y vuelven a la iPad).
  • No tirar los envoltorios automáticamente. Utilizarlos una segunda vez: construir casitas o trenes con las cajas, jugar una carrera de autitos, empapelar una pared, llevar las bolsas al súper, conservar los moñitos para los cumpleaños.
  • Cantar, bailar y reír mucho, apagar el celular y guardarlo por lo menos mientras comemos.

Regalar menos es regalar más. Menos empaques, menos plástico al planeta, menos consumo y más amor, más tiempo juntos, ¡mucha música! Eso es lo que, para mí, le da el verdadero sentido a festejar.

La autora es licenciada en Historia y educadora en Kindermusik

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