Sin subsidio, la electricidad sería 14 veces más cara

Un usuario de la Capital Federal con un consumo de 600 kWh bimestrales pasaría de pagar, en promedio, $ 66,70 a más de $ 900, según un estudio privado
Francisco Jueguen
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21 de diciembre de 2014  

Si se eliminaran por completo los subsidios y el precio de la energía eléctrica se actualizara con el costo real de generación (sumando las partidas a Cammesa para cubrir las importaciones de energía y lo devengado por Enarsa para la compra de gas en el exterior que usan las usinas térmicas), la factura de un hogar en la ciudad de Buenos Aires o en Mendoza que consumen 600 kWh por bimestre debería superar los 900 pesos, según un informe de la consultora abeceb.com. En Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe esa boleta llegaría a $ 1200.

Esto quiere decir que, en la ciudad de Buenos Aires, un usuario subsidiado pagaría 14 veces más de lo que abona en la actualidad (hoy paga, en promedio, $ 66,70 por bimestre). En Córdoba y Santa Fe, en tanto, la factura sería tres veces más elevada. Vale aclarar que estos números no contemplan los atrasos en la actualización del valor agregado de distribución (VAD) de cada empresa en el sistema eléctrico. De hacerlo, los valores irían aún más arriba.

Los subsidios fueron creados por el Gobierno para evitar que los consumidores tuvieran que afrontar fuertes aumentos de tarifas tras la salida de la crisis de 2001/2002.

Una década atrás, en las fojas 571 a 585 de la nota 153 del 13 de febrero de 2004 (expediente N° S01:0189417/2003), el entonces secretario de Energía, Daniel Cameron, le advertía al ministro de Planificación, Julio De Vido, que era fundamental subir los precios de la energía para evitar problemas.

"Los precios resultantes luego de la pesificación no permiten recuperar las inversiones necesarias, por lo que es indispensable brindar señales de inversión mediante la normalización de los precios", recomendó el ex secretario al ministro. Pero la política pudo más que la técnica, y Néstor Kirchner hizo exactamente lo contrario en los siguientes diez años.

La herencia del kirchnerismo la pagará el próximo gobierno y, claro está, también los usuarios particulares. Según datos del Cippec, la administración de Cristina Kirchner dejará, por lo menos, un déficit fiscal de 5% del producto bruto interno en 2015 al momento del recambio presidencial. El centro de estudios estimó que uno de cada cinco pesos recaudados por el Tesoro Nacional se destina hoy a financiar subsidios, y el 60% va directamente a subsidiar al sector energético.

Tarifa social

El ajuste se hará. Lo admitió el propio Axel Kicillof. "Existe la política de reducción gradual de subsidios a la energía y al transporte público", escribió el ministro de Economía, en un documento que presentó al G-20 el mes pasado. "Los actuales niveles de ingresos permiten la reducción en los subsidios de los sectores de ingresos medios y altos", señaló, en busca de "promover el uso racional de la energía".

"El sinceramiento no debería hacerse de una vez, sino de manera progresiva y contemplando una tarifa social", afirmó el autor del informe de abeceb.com, Mariano Lamothe. "Pero la corrección de precios resulta insuficiente. Hay que actuar en el marco de un programa energético integral", agregó.

Para Lamothe, es preciso impulsar un marco de inversiones para aumentar la producción local de hidrocarburos y reducir el peso de las importaciones de combustibles, que encarecieron el costo de la generación eléctrica en los últimos años. "Además hay que diversificar la matriz energética, con mayor peso de las energías renovables e impulsar programas de eficiencia energética", cerró.

El 31 de este mes vencerá el Programa de Convergencia de Tarifas Eléctricas y Reafirmación del Federalismo Eléctrico e Integración en la República Argentina, un acuerdo que congelaba en todo el país la tarifa eléctrica de distribución a cambio de inversiones en infraestructura eléctrica. LA NACION informó que Santa Fe, San Luis y Buenos Aires ajustarán en un 30% promedio su tarifa.

El precio de la electricidad tiene un subsidio que beneficia a todo el país -en la generación-. En tanto, el VAD está fuertemente subsidiado en la ciudad de Buenos Aires y la provincia, donde está la mayoría de los votos. En el interior, la distribución fue actualizándose con el tiempo.

"Lo que quiso este fallido programa de convergencia fue buscar una nivelación tarifaria general", explicó Daniel Montamat, ex secretario de Energía. "A las provincias que aumentaron su VAD les decían que iban a incrementar el precio de la electricidad mayorista para todo el país, pero que evitaran trasladarlo a sus usuarios. A cambio iban a recibir inversiones", analizó.

"No es casual que los habitantes más subsidiados en sus tarifas estén en la zona donde hay más votos. Pierde el interior, pero también está probado que los subsidios benefician más a los ricos que a los pobres", criticó Montamat. "La contracara de esto es que las distribuidoras de esta zona están cuasi intervenidas y fundidas, y que el servicio perdió calidad sistemáticamente", cerró.

Un usuario subsidiado en Córdoba y Santa Fe paga alrededor de seis veces más que un usuario con igual consumo en el área metropolitana de Buenos Aires. Esto se debe, aclara abeceb.com, a la política discrecional de actualización de los valores de distribución por regiones.

Según la consultora, la tarifa sin subsidio tiene un precio de generación de 320 $/MWh, un valor más cercano al precio medio reconocido por Cammesa (539 $/MWh para 2014), pero "todavía muy por debajo del costo real de producir la energía que circula en el sistema eléctrico. Las distribuidoras le deben unos 18.000 millones de pesos al ente mixto que controla el sistema".

"La situación tarifaria eléctrica no da para más", afirmó el ex secretario de Energía Jorge Lapeña. "Es uno de los temas de prioritaria resolución para arreglar el problema energético; los atrasos son muy grandes, y el Gobierno no tiene ya tiempo para administrar el caos sin que se note", estimó.

Lapeña cuestionó el programa de convergencia ideado por el Gobierno. "Ahora sería el momento de auditar las inversiones y publicar los resultados", reclamó. Para el ex funcionario, el congelamiento fue una "política suicida" implementada por los Kirchner y terminó con un "incremento brutal de subsidios que se financia con pura emisión monetaria".

Las empresas de distribución entraron en cesación de pagos, las inversiones no se hicieron, los cortes de luz se multiplicaron y se extendieron, y las importaciones energéticas golpearon las reservas, tensionaron el tipo de cambio y evaporaron las divisas que se precisan para producir y generar empleo. Esto ocurre a pesar de que el Gobierno lo previó hace exactamente una década.

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