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Piratas del asfalto: en la Argentina se roban cinco camiones por día

La inseguridad en las rutas es el terror de las empresas de transporte; se estima que los asaltos dejan pérdidas anuales por unos 1500 millones de pesos
Gabriel Di Nicola
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23 de diciembre de 2014  

Según los especialistas en combatir a los piratas del asfalto, nadie roba un camión cuya carga sea inferior a los $ 250.000
Según los especialistas en combatir a los piratas del asfalto, nadie roba un camión cuya carga sea inferior a los $ 250.000

Mediodía en Barracas. Dos delincuentes interceptan el paso de un camión. A los gritos y armados, le exigen al chofer que les entregue los remitos con la descripción de la carga. Comienzan a leer...y se sorprenden: "¿¡Cómo que llevás solo plasticola!?", le grita uno de los ladrones. Su cómplice se resigna: "Nos equivocamos; era el otro camión, el que pasó antes".

No es ficción. Fue uno de los 1820 hechos de piratería del asfalto ocurridos entre agosto de 2013 y julio pasado en el país, donde, en promedio, se roban cinco camiones por día, lo que deja pérdidas por 1500 millones de pesos anuales.

"Es un delito organizado, como el narcotráfico. Se mueve por una matriz económica alimentada por la demanda. No se roba lo que no se vende", dice a LA NACION el abogado Gabriel Iezzi, de la Mesa Interempresarial de Piratería del Asfalto.

Esa mesa está integrada por ochenta empresas de la cadena de logística que, en mayor o menor medida, se ven perjudicadas por la acción de las bandas.

Según el último informe publicado por www.pirateriadecamiones.com.ar , el 67 por ciento de los hechos denunciados ocurrió dentro del territorio de la provincia de Buenos Aires; el 17,5%, en la ciudad de Buenos Aires, y el 15,5%, en el interior del país.

El 67 por ciento de los hechos denunciados ocurrió dentro del territorio de la provincia de Buenos Aires; el 17,5%, en la ciudad de Buenos Aires, y el 15,5%, en el interior del país

"No se roba un camión que no transporte menos de 250.000 pesos en mercadería. Además, no hay bandas que salgan a cometer un hecho sin inhibidores de señal", agrega Iezzi. Los inhibidores de señal, vale aclararlo, son dispositivos electrónicos que anulan toda posibilidad de comunicación entre el camión y su base.

La mafia de la piratería del asfalto es una de las máximas preocupaciones que tienen los empresarios transportistas.

Para evitar grandes golpes, comenzaron a tomar diferentes medidas de seguridad, como la contratación de camiones blindados o dividir la carga en camionetas utilitarias para, en caso de ser víctima de un robo, atemperar el impacto de las pérdidas.

"En los grandes delitos encontramos un patrón común: realizan el operativo para detener, secuestrar y sustraer el convoy (camión y vehículo o vehículos de custodia) de forma sorpresiva y duplicando la cantidad de unidades para lograr el objetivo. Por lo general, se camuflan con uniformes policiales para distraer la atención de terceros. Luego de la neutralización del convoy se realiza rápidamente una maniobra de reducción sobre el personal de custodia y el chofer del camión, para luego privar de la libertad a éstos y liberarlos varias horas después", explican desde Securitas Argentina.

Fuente: LA NACION

Ningún rubro está a salvo de los piratas del asfalto. Pero el triste ranking del sector que más robos sufrió entre el 1° de agosto de 2013 y el 31 de julio pasado lo encabezan los empresarios dedicados a los productos comestibles y alimentos, con un 25 por ciento de los hechos. El segundo puesto de ese ranking lo "ganó" la industria del calzado, con un 18%; después siguen los artículos de limpieza y cosméticos, con 17%; el cuarto lugar lo ocupan los electrodomésticos, con un 13%; los agroquímicos, con 5%; medicamentos, con 3%; neumáticos, otro 3%; artículos de librería, 2%, y otros, 2 por ciento.

No son improvisados los delincuentes que se dedican a esta modalidad delictiva. Son bandas profesionales que cuentan con información privilegiada de su potencial objetivo.

"Las organizaciones criminales que se dedican a la piratería del asfalto tienen un funcionamiento similar al de una empresa: tienen un gerente o CEO, que es el que encarga el trabajo según la demanda; un grupo armado que se dedica a dar el golpe, conocido como «los gatilleros», y el último eslabón es el informante, la persona que a cambio de un dinero importante entrega información sobre la carga y el camión que la transporta", afirmó Iezzi, que junto con su socio Víctor Varone y la mesa interempresarial hizo seis informes anuales desde 2009 con el mapa del delito de esta modalidad.

Una fuente que pidió reserva de su nombre afirma que los piratas del asfalto llegaron a pagar 20.000 pesos por la información sobre la mercadería transportada y la ruta elegida. "Generalmente el informante es un empleado infiel. A los llamados «gatilleros» se les paga entre 40.000 y 60.000 pesos por golpe."

Una fuente que investiga varios hechos de piratería del asfalto agrega: "El CEO les encarga el trabajo a los «gatilleros» según los pedidos que tiene. Después depositan la mercadería en los galpones que tienen a su disposición para «enfriar» la carga".

Generalmente el informante es un empleado infiel. A los llamados «gatilleros» se les paga entre 40.000 y 60.000 pesos por golpe

La semana pasada, la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza de la policía bonaerense logró recuperar 97 lavavajillas industriales, 600 cajas de champú, 80 cajas de zapatos, 200 mesas de camping portátil, 400 sillas de camping, 80 anafes, 700 mochilas de baño, 30 palets de latas de pintura y 20 sillas de peluquería.

Los detectives detuvieron a cuatro sospechosos en dos allanamientos hechos en el barrio San Alberto, de La Matanza, y en Villa Soldati, en la ciudad de Buenos Aires.

La mercadería recuperada era el botín de varios golpes protagonizados por la banda. La investigación de la policía bonaerense y del fiscal Adrián Arribas comenzó después de que una empresa denunciara el robo de su carga en el barrio de La Boca.

"Los piratas del asfalto roban mercadería que saben que pueden ubicar fácilmente. Hay delincuentes que se encargan de reducir el botín", sostiene a LA NACION el fiscal Facundo Flores, a cargo de la fiscalía especializada contra la piratería del asfalto de Zárate-Campana, creada para combatir un delito que parecía no tener freno.

Desde la creación de la fiscalía, según Flores, se redujo este tipo de delito en la zona de su jurisdicción un 300 por ciento. "Pero en el último tiempo hubo un repunte de los hechos de piratería del asfalto. Es una época del año donde se traslada más mercadería y entonces las bandas salen a la calle en busca de dar golpes", agregó el representante del Ministerio Público, que logró desbaratar a tres organizaciones importantes integradas por 50 delincuentes.

En uno de los casos que investigó el fiscal Flores no sólo pudieron detener a los delincuentes que se apoderaron de una importante carga de calzado deportivo, sino que también llegaron hasta el comercio donde vendían la mercadería robada, informaron fuentes judiciales.

Zona caliente

Tanto el sur del conurbano bonaerense como la zona sur de la ciudad de Buenos Aires son una zona caliente de la piratería del asfalto. Según www.pirateriadecamiones.com.ar, en el sur del Gran Buenos Aires se produce el 43 por ciento de los golpes a vehículos que transportan mercaderías. La zona norte, en cambio, sólo tiene el 15 por cuento de los hechos, y el Oeste quedó segundo, con 42%.

Los barrios de Parque Patricios (23%), Villa Soldati (17%), Nueva Pompeya (13%) y Barracas (10%) suman el 60 por ciento de todos los robos que ocurrieron en la ciudad de Buenos Aires entre el 1° de agosto de 2013 y el 31 de julio pasado.

En el sur del Gran Buenos Aires se produce el 43 por ciento de los golpes a vehículos que transportan mercaderías. La zona norte, en cambio, sólo tiene el 15 por cuento de los hechos, y el Oeste quedó segundo, con 42%

Las estadísticas que maneja la Mesa Interempresarial de Piratería del Asfalto coinciden con los números que tiene la Procuración General de la Nación (PGN) de los delitos de piratería del asfalto en la ciudad de Buenos Aires, a los que LA NACION tuvo acceso, y también registran los barrios de la zona sur porteña como el lugar donde se producen más hechos de esta metodología.

Según los números del Ministerio Público Fiscal, mayo pasado fue el mes con más hechos de piratería del asfalto: 51 robos y otros tres intentos que no lograron consumarse. Los restantes meses del año la cantidad de golpes es similar (entre 35 y 39), salvo enero y junio últimos, con 25.

Según dos fuentes judiciales consultadas, uno de los motivos de que la zona sur de la ciudad sea blanco preferido de los piratas del asfalto es la gran cantidad de galpones que hay donde "enfrían" la mercadería.

"La piratería del asfalto es un delito de criminalidad organizada y hay mucho robo a pedido", afirmó a LA NACION la fiscal María Cristina Caamaño.

La representante del Ministerio Público Fiscal es la titular de la Dirección de Gestión Operativa de Casos (Digoc), y el 9 de este mes organizó un encuentro entre representantes de importantes empresas, fiscales y funcionarios de la Dirección General de Habilitaciones y Permisos porteño, donde se debatió el problema de la piratería del asfalto y se habló de medidas que podrían colaborar para disminuir la cantidad de golpes.

"Queremos voltear el mito de que los fiscales no hacemos prevención; la podemos hacer. Pero primero debemos saber cuál es el conflicto", afirmó a LA NACION Caamaño.

Una de las conclusiones a las que se llegó en la reunión fue "explorar qué pasa en cada zona y en determinados horarios. Por ejemplo, la mayoría de los golpes de los piratas del asfalto ocurrieron entre las 8 y las 12 en la zona sur de la ciudad de Buenos Aires".

Según publicó el sitio de Internet de la PGN, www.fiscales.gob.ar, Caamaño "explicó que para combatir el delito debe haber una estrategia en común, que no lleve a ver un hecho aisladamente, sino dentro de una estructura criminal compleja".

Los empresarios, según explicaron fuentes que participaron de la reunión, contaron distintas medidas que tomaron después del encuentro con autoridades de la provincia de Buenos Aires, como "colocar las patentes de los vehículos de carga en gigantografías para su rápido reconocimiento por las fuerzas de seguridad, y agregaron que sería importante la existencia de controles en las subidas y bajadas de las autopistas".

"Transportar mercadería en un camión blindado y con personal de seguridad armado es una herramienta importante para prevenir ser víctima de los piratas del asfalto. Desde que pusimos a disposición de los clientes este servicio [llamado Carga Segura] no fuimos víctimas de esta modalidad delictiva", sostiene a LA NACION Néstor Morena, director comercial de Brinks, empresa que cuenta con 11 camiones blindados.

En otra de las empresas de seguridad que trabajan contra la piratería del asfalto, Securitas Argentina, explicaron: "Con la tecnología remota de última generación podemos activar cortes de combustible ante la falta de comunicación de los móviles monitoreados; contamos con sistemas de apertura asistida, que ante la falta de señal no abren las puertas de la unidad siniestrada, y reportes de comunicación previamente programados, que nos permiten, a través de nuestro software, contar con información en tiempo real de las flotas que custodiamos", informaron desde la firma.

Contra la piratería del asfalto, en Prosegur hacen un análisis de la mercadería a trasladar y la ruta: "Se elabora un sistema de seguridad adecuado a la necesidad de cada cliente. El tipo de cobertura va a estar relacionado con la ruta, el valor de la carga y el requerimiento del seguro. También disponemos de móviles y personal propio para realizar custodias de la mercadería en tránsito, como también el reconocimiento de la zona mediante un móvil rápido de avanzada. Todos los custodios están convenientemente armados y equipados con medios de comunicación y geoposicionamiento", explican voceros de la empresa.

Años atrás, después de sufrir varios robos, una primera marca de indumentaria deportiva tomó la decisión de dividir en camiones su mercadería: en un vehículo iba el calzado derecho; en otro, el izquierdo. A los piratas del asfalto no les servía ese botín, no tenían nadie que les comprara la mercadería. Fue el principio de la lucha contra esta modalidad delictiva.

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