Habría mentido la acusadora de Canevaro

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17 de junio de 1996  

ZAPALA.- "No es cierto que una subteniente le sacó el pantalón al cadáver de Omar Carrasco durante la autopsia en el hospital del cuartel. Se lo saqué yo y enseguida lo guardé en una bolsa negra de residuos" afirmó Gustavo Lorca cabo primero enfermero de la policía neuquina en una entrevista que le hizo La Nación en presencia de su jefe.

Sus palabras refutan el testimonio de la subteniente enfermera Viviana González decisivo en la acusación y la condena a 15 años que recibió el subteniente Ignacio Canevaro por el crimen del soldado.

González afirmó en el juicio oral que al desvestir el cadáver advirtió que el pantalón era el mismo que días antes le había pedido prestado Canevaro. Por lo tanto éste lo habría utilizado para vestir el cuerpo. El oficial lo negó.

El testimonio de González fue un pilar de la historia oficial. Tras el juicio fue ascendida a teniente.

Un pantalón rengo

ZAPALA.- El testimonio del cabo primero Gustavo Lorca se conoce en momentos en que la causa de los encubrimientos del caso Carrasco estaría por develar los principales misterios del crimen. Pero ese testimonio indicaría que los misterios van mucho más allá del crimen.

Omar Carrasco desapareció en el cuartel el 6 de marzo de 1994. Su cuerpo fue escondido en distintos sitios de la unidad hasta que los jefes fraguaron su hallazgo y lo blanquearon el 6 de abril.

Horas después se realizó la primera autopsia en pésimas condiciones casi a oscuras y controlada por el teniente coronel Pedro Cerruti jefe de la unidad y por el mayor médico José Carmona director del hospital militar donde se presume que el conscripto fue atendido clandestinamente durante dos días.

El Tribunal Oral de Neuquén condenó por homicidio al subteniente Ignacio Canevaro a 15 años y a los ex soldados Cristian Suárez y Víctor Salazar ambos a 10.

"En la autopsia había dos subteniente enfermeras (Claudia Peralta acompañaba a Viviana González) y ninguna tocó el cuerpo. Los forenses me ordenaron desvestir con mucho cuidado el cadáver que fue hallado desnudo de la cintura para arriba. Me llamó la atención que la hebilla del cinturón estuviera hacia la izquierda como lo abrochan las mujeres" agregó Lorca.

El policía que se desempeña en el Gabinete Criminalístico de la Unidad Regional de Zapala tiene 32 años y 10 de experiencia como asistente de autopsias. A las órdenes de los forenses desviste los cuerpos y a veces realiza incisiones.

La entrevista con La Nación se efectuó ante el comisario inspector Mario Romero jefe del gabinete.

-¿Alguien lo ayudó Lorca?

-El forense Lucio de la Rosa me ayudó a desabrochar el pantalón y colaboró un poco para sacarlo.

-La subteniente González dijo que lo sacó ella sola.

-Imposible. Yo tampoco habría podido porque el cuerpo estaba semimomificado.

-¿Dejó el pantalón a la vista?

-No. Lo saqué y lo metí en una de esas bolsas negras de residuos para que luego lo estudiaran. No sé si ella después abrió la bolsa.

-¿Algo le llamó la atención?

-Sí. No se hizo el protocolo de autopsia. Y también me extrañó que el pantalón estaba demasiado limpio para un cadáver tan deteriorado.

-¿Declararía ante la Justicia?

-Claro porque es la verdad. Me sorprendió que no me citaran durante el juicio oral cuando se armó el lío con el pantalón.

El lío alude al hecho de que el forense Rodolfo Villagra quien ante el estupor de la sala se presentó con un collar de perro al cuello declaró que él desvistió el cuerpo. Careado con González ella se mostró más convincente porque lo acusó: "Usted no hizo la autopsia. Usted se quedó a un lado mirando."

Sugestivo origen

El testimonio que la González brindó sobre el pantalón tiene orígenes sugestivos. Era amiga de Canevaro aunque el subteniente dijo que fueron amantes y que ella lo acusaba por despecho. González nada dijo del pantalón durante meses pero después de ser entrevistada por Juan Carlos Moreno Campos el abogado del Estado Mayor para el caso Carrasco sorprendió al revelar la historia de la prenda decisiva ante la falta de pruebas contundentes contra el subteniente.

"Sí hablé con el doctor Moreno Campos y él me pidió que declarara la verdad. No lo hice antes porque Canevaro era mi amigo" pretextó en el juicio oral.

Moreno Campos presentó esta testigo estrella a Manuel Reyes Balboa fiscal del Tribunal Oral.

"Usted me visitó para que declare -dijo ella dirigiéndose al fiscal- y me contó que también usted habló con Moreno Campos."

Moreno Campos sería uno de los arquitectos de la historia oficial. Visitó al sargento Carlos Sánchez quien en nueve testimonios dijo no saber nada sobre el crimen. Trasladado sorpresivamente a Buenos Aires cuando el caso estaba trabado en la etapa de instrucción el sargento volvió de allí con un testimonio milagroso: "El soldado Salazar me dijo que él y Suárez golpearon a Carrasco por orden de Canevaro."

Salazar Suárez y Canevaro lo negaron. En un careo Salazar arrinconó al sargento y en el juicio oral le pidió en vano un nuevo careo pero Sánchez ni siquiera se animó a repetir su famosa acusación que se incorporó por secretaría.

Durante el juicio trascendió que el abogado de Sánchez se reportaba telefónicamente a Moreno Campos.

Cuando se derrumbó la penúltima historia oficial que aseguraba que a Carrasco lo mataron fuera del cuartel Inteligencia apuntó contra Canevaro Suárez y Salazar. Los tres se declararon inocentes.

El ex soldado Claudio Balmaceda acusó a los tenientes coroneles Víctor Jordán jefe de Inteligencia de Neuquén y Raúl José juez castrense de ofrecerle dinero para que acusara a los tres. Balmaceda se negó aunque los oficiales declaró el joven lo incomunicaron.

Otro ex soldado Fabián Luna acusó al juez Rubén Caro de aprovecharse de su condición de semianalfabeto para tergiversarle su testimonio y lograr así que comprometiera a los futuros condenados.

Caro hoy investigado por la Comisión de Juicio Político de Diputados instruyó el sumario auxiliado por Jordán y José y prescindió de las policías Federal y neuquina.

Eran los tiempos en que Moreno Campos visitaba al capitán Rodolfo Correa Belisle y según el oficial le preguntó una vez: "¿Qué puede hacer el Ejército por usted?" "Nada pero yo puedo hacer mucho por el Ejército" respondió el capitán que había denunciado la labor de Inteligencia y después lo ratificaría en el juicio oral.

A diferencia de la subteniente González que fue ascendida el Ejército pasó a retiro al capitán.

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